Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

¿El ciclo sin fin?

Autor:

Nelson Rodríguez Roque

Mi propósito no es dar una charla de Metodología de la Investigación, cronogramas o praxis, sino denotar las horas sin descanso y el «corre-corre» neuronal echado por la borda cada vez que los procesos investigativos se quedan sin completar su ciclo.

Así ocurrió con el equipo computarizado para el diagnóstico y entrenamiento de lanzadores de béisbol, perteneciente al Parque Científico-Tecnológico de la Universidad de Holguín, con enormes beneficios que pudieran estar en función del mejor desempeño de esa área de nuestro deporte nacional, que vivió etapas superiores en el pasado.

Paralizada se encuentra la inventiva del ingeniero electrónico Arnoldo Alfredo Martínez, cuando parecían probables las intenciones de utilizar localmente su innovación, y hasta emprender luego su producción y comercialización.

Pero aquello fue «cogiendo el sueño» y permanece profundamente dormido, según me confirmó el mismo autor hace pocos días. De cámaras, sensores y otros componentes importados que ralentizaban la viabilidad, se pasó a que el patentado dispositivo nunca vio la luz a la más alta escala.

Similares percances, u otros, engavetan muchos procesos investigativos en el país, muchas veces porque falta interés en algunos organismos e instituciones para asimilar lo planteado desde la Academia u otros ámbitos, y en generar alianzas y articulaciones que acompañan a informes, resúmenes y memorias.

Nuestro espectro científico debería actuar ágil y cooperativo en otros campos, como sucede en el encargado de hacer avanzar los candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19 o los protocolos de tratamiento que se deben seguir con pacientes que contraen el nuevo coronavirus.

La máxima dirección de Cuba viene propiciándole espacios a la perspectiva científica, tratando de hallar soluciones al cultivo del frijol soya, la expansión de pastos y forrajes, el fomento de maíz transgénico, la informatización en distintas ramas, la Tarea Vida (Plan de Estado de enfrentamiento al cambio climático), el aseguramiento de parques científico-tecnológicos o la robótica, por citar ejemplos recientes.

Mas tiene que haber coherencia de intenciones en cada escenario. ¿Cuántas maestrías y doctorados se van en la nave del olvido con sus tesis a bordo, desperdiciándose recursos y propiciando un cúmulo de problemas que en teoría se resuelven, mas en la práctica continúan en «bancos» de PowerPoint y matrices DAFO, la herramienta de análisis para esclarecer la situación de la empresa?

¿Abundarán los directivos que indaguen entre sus jóvenes en servicio social por el Trabajo de Diploma que los tituló? ¿Estarán al corriente de los estudios de posgrado en sus instituciones y colectivos laborales? ¿Qué porciento de procesos investigativos culmina su ciclo en el decisivo sector empresarial, blanco preferido cuando se trata de demeritar a nuestra economía? ¿Por qué cuesta en otras esferas marchar, de cierta manera, a similar ritmo que en la biotecnológica?

A naciones como la nuestra les vendría bien la soberanía en todos los terrenos, teniendo en cuenta que el bloqueo de EE. UU. no es «cuentelete» y sí un monstruo que asoma sus cabezas en cualquier confín.

El equipo computarizado beisbolero quizá se valore injustamente como muy lúdico o recreativo; sin embargo, al mencionarlo quiero para esta y otras inventivas de la tecnología y la innovación nacionales una llegada a feliz puerto. 

 

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