La trova de Diego Gutiérrez

Su obra se nutre de las raíces trovadorescas y del son cubanos, así como de la música internacional de varias generaciones

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Diego Gutiérrez es un cantautor que pertenece a las más recientes promociones de trovadores de Cuba. Su obra se nutre de las raíces trovadorescas y del son cubanos, así como de la música internacional de varias generaciones, el rock, el pop, el folk y asimilaciones de la música folclórica de diferentes países.

Varias de sus canciones se interpretan por conocidos cantantes y por agrupaciones de muy variado formato. En 1997 funda junto a otros cantautores el reconocido espacio semanal La Trovuntivitis en el Centro Cultural El Mejunje de Santa Clara, donde se ha nucleado parte importante y original de los jóvenes creadores de la canción cubana contemporánea, con gran impacto de público y de crítica.

Sus propuestas aparecen representadas fonográficamente en antologías de cantautores, conciertos en directo y recopilaciones de música cubana. En 2006 aparece su primer disco, De cero, del sello Unicornio, producciones Abdala, que le reportaría los premios Cubadisco del año 2007 a Mejor disco de trova-pop-rock y Mejor videoclip de ese año. Este mismo videoclip promocional de la canción En la Luna de Valencia fue escogido por un jurado especializado para figurar entre los mejores cien videos de la historia del clip cubano.

Otro de sus temas que ha estado en la preferencia del público es Sabor salado, que ha sido vocalizado por otros importantes intérpretes como Rochy y Vionaika Martínez y que en esta oportunidad les brindamos a nuestros lectores en ¡De Impacto!

Sabor salado

Te vi pasar anoche como luz rota por la pedrada del ayer,

Dejando un rastro de agua y de clavel sin agitar el aire.

Te vi palidecer a contraluz o me engañaron tus ojos otra vez porque me viste o me fingiste ver.

Caramba, y yo quisiera equivocarme; pero sentí un sabor salado, como de labios cortados al afeitarme,

Caramba, y yo quisiera equivocarme, pero sentí un sabor salado, como de labios cortados al afeitarme.

Te sentaste en un banco como si la noche no hubiera cambiado, después que el mundo se paró; y yo alucinando

Mi máscara de risa te siguió el paso de mujer feliz que no conoce otro dolor que el de vivir.

Caramba, y yo quisiera equivocarme, pero sentí un sabor salado, como de labios cortados al afeitarme,

Caramba, y yo quisiera equivocarme, pero sentí un sabor salado, como de labios cortados al afeitarme.

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