Tony Ávila

Antonio Ávila Bacas, Tony Ávila, ha actuado en escenarios mundiales y su obra, que va de la canción a la guaracha, se acerca a temáticas sociales de la Isla y del mundo

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

En Marianao, La Habana, nació Antonio Ávila Bacas, Tony Ávila, el 13 de agosto de 1970. Es licenciado en Filosofía e Historia, y realizó sus primeros intentos profesionales dentro de la música con un cuarteto, que llevaba por nombre Clave Cuarta (1996). Dos años después fundó y dirigió el quinteto Agua Tibia. Más tarde crearía Con Clave, agrupación con la cual participa en el 3er. Festival Cultural cubano en Londres (2004).

En la actualidad dirige su propio grupo, con el que ha actuado en escenarios no solo de Cuba, sino de países como Inglaterra, Venezuela, Perú, Brasil, Ecuador, Estados Unidos... Ha compuesto música para el teatro, el cine (Irremediablemente juntos) y la televisión (Santa María del Porvenir).

Su obra, que va de la canción a la guaracha, se acerca a temáticas sociales de la Isla y del mundo. Dentro de su discografía están los álbumes A primera vista, Tiene que haber de to’, Credenciales, En Tierra, que incluye el éxito La choza de Chicha y Chacho; y Timbiriche. En esta edición de ¡De Impacto! le traemos, estimado lector, la letra de su canción Nada más triste.

Nada más triste

Te digo que no hay nada más triste/ que ver una ventana sin luna,/ que ver un corazón sin fortuna,/ un pajarillo, ay, sin alpiste./ Te digo que no hay nada más triste/ que al cielo se le apague una estrella,/ que se marchite la flor más bella,/ que haya que nacer pa’ morirse./ Te digo que no hay nada más triste/ que la tristeza muera de risa,/ que al viento no le bate la brisa/ y sea un huracán para herirte./ Y sea un huracán para herirte.

Te digo que no hay nada más triste/ que al nuevo día no le amanezca,/ que lo que fue semilla no crezca,/ que el fruto que esperabas no existe./ Te digo que no hay nada más triste/ que ver los peces fuera del agua,/ que se detenga la bibijagua,/ que no provoque risa tu chiste./ Te digo que no hay nada más triste/ que el que decía era tu amigo/ hoy sea tu peor enemigo/ y tú tan ciego que no lo viste./ Y tú tan ciego que no lo viste./ Que no viste y por eso… camínalo, camínalo.

Te digo que no hay nada más triste/ que tener una visa perfecta,/ que al muro no se le abra una puerta/ que los caminos sean invisibles./ Te digo que no hay nada más triste/ que a la tina le falte la rosa,/ que no lleguen a ser mariposas toditas las orugas que viste./ Te digo que no hay nada más triste/ que cambie de color la esperanza,/ que sea parte de la matanza/ de toda la alegría que existe./ De toda la alegría que existe./ Te digo que no hay nada más triste…

Te digo que no hay nada más triste./ Yo te aseguro no hay nada más triste./ Te digo. Que ver los peces fuera del agua./ Te digo…/ Que se detenga la bibijagua./ Te digo…/ Que no provoque risa tu chiste./ Te digo…/ Que no hay nada más triste./ Te digo. Eh, eh, no hay nada más triste./ Te digo que no hay nada... eh, eh, no hay nada más triste./ No hay nada más triste, no hay nada más triste./ Eh, eh, no hay nada más triste./ Que cambie de color la esperanza./ Eh, eh, no hay nada más triste./ Que todo lo ponga sobre una balanza./ Eh, eh, no hay nada más triste./ Que un cerebro vacío y repleta la panza./ Eh, eh, no hay nada más triste./ Nada, nada más triste. Nada./ Eh, eh, no hay nada más triste./ Nada, nada más triste. Nada…

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