Los mamuts ¿resucitan?

La autopsia de un espécimen de 28 000 años ha revelado la existencia de carne en un estado sorprendentemente fresco, que podría contener ADN intacto suficiente para clonar a este animal prehistórico

Autor:

Patricia Cáceres

Traer de vuelta a la vida a un ejemplar de mamut, especie extinta hace más de 10 000 años, parece ser cada vez más posible para la ciencia. Ello lo aseguró un artículo publicado esta semana en el diario británico The Guardian, en el cual se revelaron nuevos detalles de la clonación del ejemplar mejor conservado que jamás haya sido descubierto.

El rotativo refirió que la autopsia del mamut de 28 000 años de edad —que en un principio parecía mucho más antiguo, de 40 000— ha revelado la existencia de carne en un estado sorprendentemente fresco que podría contener ADN intacto suficiente para permitir la clonación.

El mamut, apodado Buttercup, fue descubierto en 2013 en la isla de Liajovski, en la costa del noreste de Rusia. La carne estaba muy bien conservada y, para gran sorpresa de todos, cuando los científicos la cortaron, destilaba un líquido rojo oscuro.

Pormenores de este apasionante hallazgo se ofrecieron a los lectores en otro artículo publicado en este mismo espacio (Lo que Darwin no imaginó, 7 de junio de 2013). De entonces a la fecha se han tejido nuevos capítulos de esta historia.

Una autopsia realizada por la firma sudcoreana Sooam Biotech Research Foundation, con la participación de Tori Herridge, paleobióloga del Museo Británico, entre otros científicos, confirmó que ese líquido era sangre.

Según informa el sitio web del Museo de Historia Natural de Londres, desde entonces los investigadores realizan pruebas en todo el cuerpo del espécimen para comprobar si pueden obtener células que contengan el genoma completo, el código genético necesario para construir un organismo.

«Son necesarias células madre bien conservadas para clonar un mamut. Como no quedan ejemplares vivos, el mayor problema es hallar células para los procedimientos de clonación estándar. El proceso consiste básicamente en extraer el núcleo de la célula original y trasplantarlo en el óvulo de otro organismo, explicó Valeri Ilinski, director científico del Centro Internacional para el Estudio de Células de Animales Prehistóricos.

«La principal barrera para clonar un mamut es la poca cantidad o la ausencia de células con un núcleo bien conservado», añadió.

«Como paleontólogo —disertó Herridge— normalmente tienes que imaginar a los animales extintos con los que trabajas. Así que encontrarme cara a cara con un mamut y sentir el resbaladizo, húmedo y, francamente, bastante maloliente hígado, cuenta como una de las experiencias más increíbles de mi vida», comentó.

Pero la sangre no fue el único hallazgo trascendental. Los análisis de los colmillos del animal revelaron que se trataba de una hembra que había pasado por al menos ocho partos exitosos, replicó el diario ABC.

Las tasas de crecimiento del colmillo dependen de si la hembra está embarazada o en período de lactancia. De ahí que el equipo fuese capaz de saber que por lo menos una de sus crías había muerto.

Otro resultado interesante del análisis de sus dientes es que Buttercup murió a los 50 años. Los dientes molares de mamuts y elefantes, que están estrechamente relacionados, son reemplazados seis veces a lo largo de sus vidas. Una vez que el último conjunto se va desgastando, el animal generalmente muere de hambre.

No obstante, la muerte le llegó a esta mamut un poco antes y de una manera trágica, al quedar atrapada en una turbera y ser devorada viva por depredadores. Pero los expertos aseguran que, pese a su brutal muerte, el ejemplar quedó increíblemente bien conservado, por un medio ambiente libre de oxígeno gracias a la turbera y el proceso de congelación.

«La información obtenida de la autopsia de Buttercup acerca de su vida y muerte, y los descubrimientos futuros que vendrán de los análisis de sus músculos y órganos internos, se sumarán a nuestra comprensión de estas magníficas bestias de la Edad de Hielo», afirmó Herridge.

Guerra ética

La posibilidad de clonar un mamut ha desatado por estos días una «guerra ética» en la comunidad científica, informó la publicación The Independent.

El procedimiento consistiría en introducir material genético del mamut en un óvulo de elefante contemporáneo, y a continuación se implantará en el útero de una hembra de elefante para su gestación. Sin embargo, varios científicos británicos consideran que este sueño sería una pesadilla cruel para los animales en los que se realice el experimento.

Se necesitarían elefantes asiáticos, en peligro de extinción, para dar a luz un bebé mamut vivo. Y es probable que haga falta experimentar con muchos ejemplares antes del primer nacimiento exitoso.

Aunque ahora se está más cerca de convertir en realidad ese propósito, Herridge cree que quizá no se trata de una buena idea.

«Dudo que haya muchas personas en el mundo a las que les gustaría ver un mamut lanudo en la vida real tanto como a mí. Y, sin embargo, creo que la clonación sería éticamente dudosa», subrayó.

«¿El beneficio potencial para la humanidad de la clonación de un mamut es mayor que el sufrimiento que una madre de alquiler de elefante asiático podría experimentar? Todavía tengo que escuchar un argumento convincente para eso. Así que, ¿por qué deberíamos clonar un mamut? ¿Porque sería genial ver a uno? Me temo que eso no es suficiente», añadió.

Además, muchos investigadores sostienen que el resultado no sería un mamut clonado, sino un trabajo de ingeniería genética que, como mucho, daría paso a una especie de quimera relacionada con el animal extinto.

«Los datos que obtuvimos nos permiten hacer la clonación de un mamut. Sin embargo, ya será un mamut diferente», precisó Rádik Jairúlin, vicepresidente de la Asociación de Antropólogos Médicos de Rusia. Explicó que para la clonación sería necesaria una hembra de elefante, y eso quiere decir que la cría clonada sería un híbrido.

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