La tumba perdida del «padre» del Quijote

Científicos afirman haber encontrado los restos de Miguel de Cervantes Saavedra, el escritor español más universal

Autor:

Patricia Cáceres

Tras más de un año de infatigable búsqueda, España ha anunciado al mundo la buena nueva. Al parecer, los restos del célebre escritor Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, finalmente han sido hallados.

El hallazgo tuvo lugar en el Convento de las Trinitarias, de la capital española, según anunciaron en conferencia de prensa los investigadores responsables. Los restos del escritor, y los de su esposa Catalina de Salazar, se encontraron junto a los de otras 15 personas.

Estos cuerpos fueron inhumados entre 1612 y 1630 en la iglesia primitiva de Las Trinitarias, ubicada en un lugar distinto al actual, y fueron trasladados a la cripta entre 1698 y 1730, en el momento en que se estaban terminando las obras de construcción del convento, informó la agencia EFE.

Al decir de la antropóloga Almudena García, de la Sociedad de Ciencias de Aranzadi, concretamente hay restos de un mínimo de cinco niños y de diez adultos (de estos, cuatro masculinos, dos femeninos, dos indeterminados y dos probablemente masculinos).

Junto a los restos los científicos han encontrado prendas litúrgicas (estola, manípula y casulla), además de una moneda de 16 maravedís de finales del siglo XVII, de la época de Felipe IV, que coincide con el momento en que se debieron trasladar.

Cervantes fue enterrado en esa iglesia en 1616, porque así lo decidió el escritor, que era devoto de la orden trinitaria. Se dice que esta orden ayudó a pagar por su rescate cuando fue capturado por piratas y hecho prisionero durante cinco años en Argelia.

Cervantes fue enterrado en esa iglesia en 1616 porque así lo decidió el escritor, que era devoto de la orden trinitaria.

La iglesia fue reconstruida posteriormente. Los restos del Manco de Lepanto, como apodaron a Cervantes, fueron trasladados al nuevo templo a finales del siglo XVII y se perdieron durante cientos de años.

Siguiendo la pista

La antropóloga Almudena García explicó a la prensa la labor de investigación realizada en la cripta. «Los trabajos se han hecho debajo del altar a donde se ha accedido a través de unas escaleras situadas en la sacristía. Vimos lo que parecía una fila de sepulturas colocadas en el suelo», replicó el diario ABC.

Allí —dijo— encontramos seis filas de nichos tapados por «un paramento de yeso» que, al estar deteriorado, les permitió intuir que allí había gente enterrada.

Los expertos fueron abriendo sectores en el suelo con precaución «porque no se podía sacar nada de la cripta, teníamos el laboratorio en una zona y la terrera en otra, por eso dividimos el suelo», relató.

Bajo el suelo de la cripta se lograron documentar tres niveles de enterramientos. En el primero, inmediatamente debajo del enlosado, se encontraron 172 cadáveres, en el segundo 57 y en el tercero 11, hasta hacer un total de 240.

Pero, pese a revisar todos los nichos y lápidas, y encontrar tantos esqueletos, solo los de la reducción localizada en la esquina sudeste de la cripta se ajustan al osario trasladado, que presuntamente contiene los restos de Cervantes y su esposa.

Los restos se componen de fragmentos de cráneos, mandíbulas, extremidades, costillas, miles de esquirlas y polvo, hallados juntos en una bolsa común a una cota de 1,35 metros bajo el enlosado de la cripta.

Fragmentos de cráneos, mandíbulas, extremidades, costillas y miles de esquirlas y polvo forman parte de los restos.

Aunque se habla de una mandíbula más o menos reconocible, «el estado de conservación de los restos es deficiente, pero se han podido hacer algunas estimaciones», comentó Almudena García.

«Es posible considerar que entre los fragmentos de la reducción de huesos se encuentran algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes», subrayó Francisco Etxeberría, forense y director de la búsqueda.

«No podemos hacer una verificación matemática; no tenemos la certeza absoluta. Somos prudentes y estamos ilusionados. Estamos convencidos de que entre esos fragmentos tenemos algo de Cervantes», declaró el profesor.

El dato clave que relaciona estos fragmentos con los de Cervantes es que la documentación histórica señala que sus restos y los de su mujer fueron transportados a principios del siglo XVIII desde el antiguo al nuevo convento de las Trinitarias.

¿Qué pasa con el ADN?

El próximo paso en la investigación será un análisis más detallado de los restos puesto que, aunque hay evidencias históricas y arqueológicas, no existen pruebas de ADN que demuestren relación con el escritor español.

No obstante, apuntó el líder del proyecto, es «casi imposible» comprobar a través del ADN cuáles son los restos de Cervantes de entre todos los localizados en la cripta, ya que están «muy fragmentados».

Otro obstáculo es que el escritor no tuvo hijos, y la única familiar sepultada en un lugar conocido es su hermana, cuyos restos están en un osario común en Alcalá de Henares, en las afueras de Madrid.

«Los restos están en mal estado de conservación y no nos permiten hacer una identificación individual», recalcó por su parte la científica forense Almudena García.

No obstante, de confirmarse que los restos pertenecen al autor, será enterrado con todos los honores en el mismo convento, cuando se construya una nueva tumba, expresó el científico experto en geolocalizaciones Luis Avial.

Todo con la intención de revindicar el final de su vida, pues «acabó sus días como un hombre pobre. Un veterano de guerra con sus heridas de batalla», comentó Pedro Corral, director de Cultura, Deporte y Turismo del Ayuntamiento de Madrid.

Sobre la posibilidad de que los restos se expongan al público, el historiador Francisco José Marín Perellón indicó que no corresponde al Gobierno local esta decisión, la cual se dejó en manos del convento de las Trinitarias y la Real Academia Española, que ostenta la tutela del edificio.

El importante hallazgo coincide con la celebración de los 400 años de la publicación de la segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia, solo superado por la Biblia, según Wikipedia. El cuarto centenario de la muerte del escritor español más universal se cumplirá en 2016.

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