Reivindicando a los «machos»

Científicos afirman que los hombres existen porque son necesarios para la selección sexual, que ayudan a su especie a repeler enfermedades y a evitar la extinción

Autor:

Patricia Cáceres

Científicos afirman que los hombres existen porque son necesarios para la selección sexual, que ayudan a su especie a repeler enfermedades y a evitar la extinción

El sexo masculino ha intrigado a los biólogos durante generaciones. No es para menos, al considerar que en el proceso de reproducción de muchas especies el macho apenas aporta el esperma, mientras la hembra es la única con la capacidad de reproducir y debe hacer el resto del trabajo: garantizar la otra mitad del material genético, crecimiento y multiplicación de las células, tiempo de gestación y alimentación del bebé.

Lo más justo y sencillo —creen los expertos— sería un sistema como el de las poblaciones asexuales completamente femeninas, lo cual resulta mucho más eficiente a la hora de reproducir un mayor número de descendientes.

Pero en la mayoría de los casos, incluidos los humanos, no ocurre así. Entonces, ¿por qué es necesaria la existencia de los hombres?

La respuesta a la interrogante parece tenerla un grupo de científicos británicos de la Universidad de East Anglia, quienes aseguran que los varones son necesarios para un proceso conocido como «selección sexual», el cual ayuda a las especies a repeler las enfermedades y a evitar la extinción.

Según un artículo publicado por los investigadores en la revista Nature, la selección sexual, en la que los machos compiten para ser elegidos por las hembras para la reproducción, mejora la reserva genética e impulsa una población más sana.

Foto:www.phys.org

En otras palabras, la ausencia de selección debilita genéticamente a la población, y la hace más vulnerable a desaparecer. De ahí la importancia del sexo masculino.

«La selección sexual fue la segunda gran idea de Darwin, que explica la evolución de una fascinante variedad de vistas, sonidos y olores que ayudan en la lucha por la reproducción, a veces a expensas de la supervivencia», ha expresado el investigador principal del estudio, el profesor Matt Gage, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de East Anglia.

«La selección sexual opera cuando los machos compiten por la reproducción y las hembras eligen, y la existencia de dos sexos diferentes alienta estos procesos. En última instancia determina quién va a reproducir sus genes a la siguiente generación, lo que es una fuerza evolutiva generalizada y muy potente», precisa.

Los científicos explican en su trabajo que un sistema donde toda la descendencia se genera sin sexo puede resultar más eficiente en término del número de individuos, pero con un riesgo más fácil de ser borrados de la carrera por la vida.

Lo que cuentan 50 generaciones de escarabajos

Para arribar a esas conclusiones, el equipo creó pequeñas poblaciones de escarabajos del género Tribolium, también conocido como castaño de la harina.

Ubicaron los ejemplares según distintos grados de competencia. Es decir, mientras en algunos casos había 90 machos para intentar reproducirse con diez hembras, en otros solo había un escarabajo de cada género, y por ello ninguna selección sexual.

Después de unos siete años bajo estas condiciones, lo que equivale a unas 50 generaciones de escarabajos, los investigadores cambiaron las reglas del juego y cruzaron los más emparentados, con el objetivo de detectar las mutaciones deletéreas, es decir, perjudiciales.

Al parecer, como mismo sucede en familias donde predomina la consanguinidad, las poblaciones de escarabajos que tenían menos variedad de genes acumulaban más problemas que los hacían más proclives a las enfermedades y a la muerte.

No obstante, aquellas en las que había habido una selección sexual más intensa, gracias a una mayor competencia entre machos, tenían un mejor estado de salud.

Profesor Matt Gage, líder del estudio y profesor de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de East Anglia. Foto: www.uea.ac.uk

«Nuestro tratamiento monógamo, por ejemplo, en el que no hubo selección sexual durante 50 generaciones, se tradujo en un menor nivel de salud de la población y la rápida extinción cuando las poblaciones fueron incapacitadas por la endogamia. Todas las poblaciones derivadas de historias monógamas se extinguieron después de solo ocho generaciones», detalla Matt Gage en el artículo.

«Por el contrario, las poblaciones derivadas de los mismos e idénticos ancestros, aparte de tener la oportunidad de la competencia masculina y la elección femenina en cada etapa adulta, mantuvieron la salud de la población y evitaron la extinción, con algunas líneas familiares que aún se reproducen incluso después de 20 generaciones de endogamia», indica.

El líder del estudio explica que ello se debe a que, en ausencia de selección sexual, las poblaciones acumulan mutaciones deletéreas a través de un efecto de rueda dentada, en el que cada nueva mutación las lleva a estar más cerca de la extinción. La selección sexual ayuda a eliminar esas mutaciones y permite a las poblaciones persistir en contra de la amenaza de desaparecer.

«Para ser bueno en la competición contra rivales en la lucha por la reproducción y atraer a parejas, un individuo tiene que ser bueno en la mayoría de las cosas, por lo que la selección sexual proporciona un filtro importante y eficaz para mantener y mejorar la salud de la población genética.

«Nuestros resultados proporcionan apoyo directo a la idea de que el sexo persiste como un modo dominante de reproducción, ya que permite la selección sexual para proporcionar estos importantes beneficios genéticos», concluye.

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