Los minerales más raros del mundo

Científicos identifican 2 550 especies de estas estructuras cristalinas, que nacen en condiciones muy especiales en cinco yacimientos del planeta

Autor:

Patricia Cáceres

Costosos diamantes y otras piedras preciosas se regalan habitualmente como pruebas de amor o símbolo de exclusividad. Pero, ¿qué pensaría usted si le dijese que otros 2 550 minerales son aun más valiosos y exóticos?

A esta conclusión han llegado dos científicos estadounidenses, quienes han inventariado y categorizado, según sus propiedades inusuales, a todas las especies minerales raras de la Tierra descritas hasta la fecha.

Algunos son propensos a fundirse, evaporarse o deshidratarse en un plazo muy breve. Y unos pocos, como los llamados minerales «vampiros», se descomponen gradualmente al ser expuestos a la luz del sol. Por lo tanto, jamás podrán lucirse con orgullo en un anillo de bodas.

El estudio, publicado en la revista American Mineralogist, fue realizado por los científicos Robert Hazen, del Instituto Carnegie de Ciencia, en Washington, D.C., y Jesse Ausubel, de la Universidad Rockefeller, Nueva York, ambas entidades de Estados Unidos.

Según el artículo, existen 5 090 especies minerales reconocidas de manera formal, de las cuales menos de cien dan forma al

99 por ciento de la corteza terrestre. De esas 5 090, aproximadamente 2 550 son definidas como raras, encontrándose en solo cinco o menos yacimientos del planeta. La cantidad total en el mundo de algunos de estos minerales cabría apenas en un dedal.

Huella dactilar terrestre

El mayor valor de estas rarezas para la humanidad no está en usarlos para fabricar anillos. Radica en las pistas que ofrecen sobre las condiciones reinantes en el subsuelo profundo y sobre los elementos que los crearon, así como en la información acerca de los cambios biológicos a gran escala en el pasado lejano del planeta.

Al decir de los investigadores, la presencia en la Tierra de 2 550 minerales raros constituye una huella dactilar única que diferencia al planeta de todos los demás que existen en el cosmos.

«Nuestra conclusión es que cada planeta en el que pueda existir vida tiene una huella dactilar única de minerales, especialmente de minerales raros. Y es muy probable que los planetas sin vida, como Mercurio e incluso Marte, tengan condiciones minerales mucho más simples», explicó a la agencia EFE el Doctor Hazen.

«Los minerales raros nos dicen mucho sobre cómo se diferencia la Tierra de la Luna, de Marte, de Mercurio, donde existen los mismos minerales comunes. Son los minerales raros los que hacen a la Tierra tan especial.

«Esta es la razón por la que las exploraciones hasta ahora realizadas en la Luna o incluso en Marte, a través de los rover, no están descubriendo muchas sorpresas en mineralogía», subrayó Hazen, quien es también el director ejecutivo del Deep Carbon Observatory (DCO), un programa que estudia el carbono en la Tierra.

Ausubel, director del programa de Medioambiente Humano de la Universidad Rockefeller, añadió que la riqueza mineralógica del planeta Tierra está vinculada con su riqueza de vida y que un mundo más pobre ecológicamente se traduciría en la presencia de menos minerales.

«Es un concepto increíblemente fascinante que ha aparecido en la última década, la idea de que minerales y vida están absolutamente ligados. La vida en sí misma requiere minerales. No se podría haber iniciado la vida sin algunas de las propiedades químicas que los minerales proporcionaron en el inicio de la Tierra.

«Y luego, cuando la vida aparece en la Tierra, crea nuevos nichos en los que nuevos minerales se forman. Minerales forman vida, la vida forma minerales. Por eso hablamos de coevolución. No se puede separar vida y minerales. Los dos dominios están tan ligados que casi no se pueden distinguir», dijo.

En opinión de Hazen y Ausubel, más de dos tercios de las variantes minerales conocidas, incluidas la gran mayoría de las especies raras, han sido atribuidas a cambios biológicos en el medioambiente cercano a la superficie de la Tierra.

Cocción en el punto exacto

La lista de 2 550 especies está organizada en cuatro amplias categorías de rareza que indican las condiciones bajo las cuales se formaron, qué tan extraños son sus ingredientes, qué tan efímeros y las limitaciones en la toma de muestras.

Aunque a veces están compuestos por los ingredientes más comunes, algunos minerales son considerados raros porque se «cocinan» en condiciones controladas de forma exquisita. Los ingredientes atómicos deben estar añadidos exactamente, la temperatura debe ser precisa al más mínimo grado y la presión tendrá que estar definida por el margen más estrecho.

Los autores pusieron como ejemplo el mineral hatrurita, «formado por tres de los elementos más abundantes de la Tierra (calcio, silicio y oxígeno). Pero la hatrurita solo se forma en un medioambiente muy restrictivo, de temperaturas por encima de 1 250 grados y la ausencia de otro elemento muy común, aluminio», afirmaron.

Hazen también citó el mineral ichnusaite, creado de forma subterránea por la mezcla de torio, un elemento radiactivo, y molibdeno. Hasta el momento, solo se ha encontrado una muestra de este mineral en la isla mediterránea de Cerdeña, hace unos pocos años.

Otros minerales son raros porque sus componentes son inusuales, como berilio, hafnio o telurio. En otros casos, simplemente porque se encuentran en lugares a los que es difícil acceder, como la Antártida.

«La fingerita es como una tormenta perfecta de rareza. Se da únicamente en las faldas del volcán Izalco, en El Salvador, un sitio increíblemente peligroso con fumarolas supercalientes.

«Está compuesta de elementos raros. Vanadio y cobre tienen que existir juntos, y se forma bajo una gama de condiciones muy estrecha. Si se cambia solo un poco la proporción de cobre y vanadio, el resultado es un mineral diferente. Y, cada vez que llueve, la fingerita se disuelve», señaló Hazen.

Otras especies son únicas por sus características. Un ejemplo son los minerales que los investigadores llaman «vampiros», como la edoylerita, que se desintegra cuando es expuesto a la luz.

El Doctor Hazen incorporó un mineral en el catálogo que lleva su nombre, la hazenita, que solo se ha encontrado en el lago Mono, en California.

Se forma cuando los niveles de fósforo en el lago son muy elevados y los microbios del agua, en su intento por sobrevivir, comienzan a excretarlo de sus células.

Los pequeñísimos cristales incoloros que se producen son, en esencia, «excremento» microbiano.

Los expertos pronostican que el nuevo catálogo permitirá a los científicos empezar a estimar cuántas reservas de estos minerales existen y dónde estarían esos yacimientos.

Serán de gran valor también para aquellos casos en que tengan un uso tecnológico, aunque advierten que frecuentemente es posible sintetizar estos minerales de manera industrial.

Sin embargo, insisten, su verdadero valor radica en las perspectivas que ofrecen sobre la formación de nuestro planeta.

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