El gran «estirón» del siglo

Según científicos, en el crecimiento de los humanos tienen fuerte impacto los factores sociales, además del ADN

Autor:

Patricia Cáceres

Aunque nos cueste reconocerlo, y recurramos a eso de que «lo bueno viene en frasco pequeño», los hombres y mujeres de Latinoamérica podemos presumir de muchas cosas, pero no de nuestra estatura.

Según acaba de confirmar un estudio de la red de científicos de NCD Risk Factor Collaboration, publicado en la revista eLife, los hombres y mujeres del continente europeo se han mantenido como los más altos durante un siglo.

Los hombres holandeses y belgas han crecido más de 12 centímetros, para ser hoy los de mayor estatura promedio (más de 180 centímetros). Curiosamente, no ocurre de igual forma con las féminas de Holanda y Bélgica, superadas por las mujeres letonas, que en promedio hoy miden unos 170 centímetros.

En el caso de América Latina, llevan la delantera los hombres argentinos, rozando los 174,6 centímetros, ubicándose así en el puesto 55 del ranking mundial. Sin embargo, las mujeres más altas son las uruguayas, que con unos 162 centímetros se han ganado el lugar 58.

Como parte de la investigación, más de 800 científicos analizaron las tendencias de crecimiento de las personas de 200 países que nacieron entre 1896 y 1996, en coordinación con la Organización Mundial de la Salud. Fue así que identificaron que las mujeres de Guatemala no solo han sido históricamente las más bajas de la región, sino de todo el mundo en la centuria. Las que nacieron a fines del siglo XIX medían 140 centímetros como promedio, y ahora no llegan a 150.

Con una estatura de 2,51 metros, el turco Sultan Kosen es el hombre más alto del mundo.

Algo parecido ocurre con el sector masculino de Guatemala, el más pequeño de la región, pero no del mundo, pues los hombres guatemaltecos, con 163 centímetros, superan a los adultos masculinos de Timor Oriental (unos cuatros centímetros más bajos).

Mucho más que simples dígitos

La red de científicos de NCD Risk Factor Collaboration quiso determinar cuán altas son en promedio las personas en cada país del mundo y cómo han cambiado en un período de cien años. Y es que la estatura de una persona es mucho más que unos cuantos dígitos.

Esto es importante porque «la gente más alta por lo general vive más tiempo, tiene menos probabilidades de sufrir una enfermedad cardiaca o accidente cardiovascular», expresa el informe, aunque son más propensas a desarrollar algunos tipos de cáncer.

Según el documento, también las mujeres más grandes y sus hijos tienden a tener menos complicaciones durante y después del parto. Asimismo, en muchas sociedades los altos suelen tener puestos de trabajo mejor remunerados.

En el período de tiempo analizado quienes crecieron de forma más vertiginosa fueron los hombres iraníes (casi 17 centímetros) y las mujeres de Corea del Sur (20 centímetros).

Las partes del mundo donde apenas se notaron variaciones son Asia del Sur (en países como India, Pakistán y Bangladesh) y África subsahariana. El aumento de altura fue de uno a seis centímetros, declaró el coautor del estudio James Bentham, del Imperial College London, Reino Unido.

Incluso en algunas partes de África subsahariana el promedio de altura ha bajado desde los años 70. En países como Uganda y Sierra Leona los adultos son unos centímetros más chicos.

No todo es cuestión de ADN

Los autores señalan que, si bien estas variaciones de altura se pueden explicar desde el punto de vista genético, el ADN no puede ser el factor determinante.

«Cerca de un tercio de la explicación puede estar en los genes. Pero esto no explica el cambio ocurrido en el tiempo», comentó a la BBC el jefe de la investigación, Majid Ezzati, también del Imperial College.

A su juicio, ese tercio explica por qué los países latinoamericanos con mayor herencia europea son los que tienen los adultos más altos. Pero aclara que los genes no pueden explicar los distintos ritmos de crecimiento y variaciones que se pueden ver entre uno y otro país.

«Los genes no cambian tan rápido y no varían tanto en todo el mundo. Así que los cambios en el tiempo y las variaciones en el mundo se deben en buena medida al medio ambiente», subrayó.

Tres causas principales serían entonces los niveles altos de salud pública, sanidad y nutrición, así como la salud y alimentación de la madre durante el embarazo.

Los autores del estudio concluyeron que la altura en la adultez temprana, que varía considerablemente de país en país, ofrece un indicador para tomar el pulso al desarrollo sostenible de una nación, y su relación con la salud, longevidad, nutrición, educación y productividad económica.

Ya fallecida, la china Yao Defen ingresó en 2010 al Libro de Récords Guinnes como la mujer más alta del orbe, al medir 2,33 metros.

Algunas buenas nuevas en América Latina

Si bien la diferencia entre los latinoamericanos más bajos y los europeos más altos es de unos 20 centímetros, nuestra región viene registrando un crecimiento sostenido. Una tendencia que, de acuerdo a la investigación, se mantendrá.

Las mujeres de Costa Rica, que como promedio crecieron 13,7 centímetros, y los hombres mexicanos, con 12,3, fueron los que se pegaron el mayor «estirón» en el continente.

En general las mujeres crecieron más que los hombres, con 11,16 y 10,8 centímetros, respectivamente. Y si bien los argentinos quedaron registrados como los más altos de la región, con un crecimiento de más de 12 centímetros, las mujeres de ese país apenas variaron su estatura en un siglo (8,6 centímetros).

Por debajo de las argentinas solo quedaron las nicaragüenses, que sumaron 8,3 centímetros. En cuanto a los hombres, los hondureños fueron los más rezagados, pues sumaron solo ocho (de 158,4 a 166,4 centímetros).

En el caso del norte de América, específicamente Estados Unidos, los científicos refieren que los hombres y mujeres solo han crecido seis y cinco centímetros, respectivamente. En el mismo período los índices de masa corporal y casos de diabetes han aumentado de forma exponencial.

«Esto significa que entre los países hay grandes diferencias en términos de nutrición y riesgo de desarrollar algunas enfermedades», describieron los expertos.

«Obviamente los latinoamericanos seguirán creciendo porque han mejorado su calidad nutricional, lo que les permitirá alcanzar su potencial genético», declaró otra de las coautoras del estudio, Maria Chiara Di Cesare, de la Universidad de Middlesex, Reino Unido.

Por la pobreza y la inadecuada alimentación, los niños de África subsahariana se encuentran entre los de menor talla del mundo. Foto: Pobreza mundial.com

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