Un espacio necesario para los lectores cubanos

La ceremonia de apertura será el jueves 10 de febrero, y a partir del viernes 11 dará acceso a oleadas de públicos a su sede principal, el histórico escenario de San Carlos de la Cabaña

Autor:

Juventud Rebelde

El primer gran evento cultural de un año que recién comienza llega de la mano de los libros. La XX Feria Internacional del Libro Cuba 2011 tendrá su ceremonia de apertura el jueves 10 de febrero y a partir del viernes 11 dará acceso a esos públicos numerosos y constantes que acuden cada año en oleadas a su sede principal, el histórico escenario de San Carlos de la Cabaña, la Fortaleza del Libro que dijera Fidel, recuperada para la ciudad por la energía misteriosa de esta fiesta innombrable.

La FIL se extenderá luego por todas las provincias del país, para concluir el 6 de marzo en el oriente, con jornada de clausura en la inquieta Santiago de Heredia y Maceo.

Pero antes se mostrará incitante en La Habana de Martí y Lezama, proponiendo las novedades editoriales de la temporada, desde el 3 de febrero en 46 librerías de sus municipios y a partir del miércoles 9 en las grandes libre-rías del Pabellón Cuba y la Feria Agropecuaria de Rancho Boyeros. Más habrá, este año, fuera de la sede principal, pues una de las novedades es la existencia de otras diez sedes para su programa literario, académico y profesional en instituciones culturales del Vedado y Plaza, que se unen así a los espacios extramuros donde se realiza desde versiones anteriores una zona significativa de su programa artístico de conciertos, muestras de cine, exposiciones y puestas en escena.

No podía realizarse un evento como el que nos convida ahora, dedicado al Bicentenario de las independencias de América Latina y el Caribe y que tiene como invitadas a las culturas de los pueblos del ALBA, sin integrar decisivamente en la celebración el legado de José Martí, haciendo partícipes directas a las principales instituciones martianas, en las cuales se protege y difunde su memoria y espíritu: el Centro de Estudios Martianos, de Calzada y 4; la Sociedad Cultural José Martí, en 17 y D, y la Biblioteca Nacional y el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución. Tampoco era posible soslayar el aporte al discernimiento, respeto y valoración de esas culturas y pueblos que durante ya más de 50 años ha realizado la Casa de las Américas, de G y 3ra.; o las posibilidades mostradas en su primer año por la Casa del Alba Cultural, de Línea y D.

En el momento de entrar a su aniversario 50, no podía faltar el empuje de la sede de la imprescindible UNEAC, en 17 y H. Y muy cerca de esta la casa que fuera, durante cinco décadas y hasta su postrer aliento, el hogar de la única mujer cubana que ha traído el afamado Premio Cervantes de las Letras para la Patria que sus mayores contribuyeron a fundar, el Centro Cultural Dulce María Loynaz, de 19 y E.

Los dramaturgos y editores del gremio también tendrán su espacio propio para hacer, en la sede del grupo El Ciervo Encantado, en 5ta. y D. Y otra vez volvemos al Pabellón Cuba, de 23 y N, la renovada sede de los escritores y artistas jóvenes de la AHS, que abundará en buenas propuestas.

En estas sedes se presentarán y venderán libros para niños y adultos, más en unas que en otras según el programa de cada espacio, pero señaladamente se realizarán los reposados diálogos entre autores, especialistas y lectores que caracterizan los foros y encuentros literarios, académicos y profesionales de la Feria; y acogerán las lecturas del proyecto Voces contra la guerra nuclear, auspiciado por la Red Nuestra América de Festivales de Poesía con la coordinación de su Festival habanero.

En la Cabaña, sede principal, se mantienen los coloquios de los autores a quienes se dedica la FIL: el narrador, periodista, investigador cultural y ensayista Jaime Sarusky Miller, premio nacional de Literatura, y el filósofo, politólogo, investigador social y ensayista Fernando Martínez Heredia, premio nacional de Ciencias Sociales; el espacio Lecturas en la Red; el otorgamiento de los premios nacionales y otros reconocimientos significativos; los Encuentros con… y un ajustado programa de presentaciones de libros y revistas.

La Cabaña concentra la mayor seducción del evento para los exigentes profesionales del libro y los lectores curiosos: el área expositiva de las editoriales nacionales y extranjeras que participan con sus stands y muestras de libros, donde se destaca la atractiva concepción del Pabellón de las culturas invitadas, centrado en una novedosa lectura del Bicentenario. Desde allí pueden continuar hacia el cercano Castillo del Morro, espacio exclusivo de exposición y venta de artesanías, quienes buscan esas creaciones diversas por su origen y función, que tan hondo significado han tenido y tienen en el alma latinoamericana.

En este año decisivo para los cambios que la Revolución y el país emprenden desde sí mismos, la XX Feria Internacional del Libro transforma varios de sus escenarios y procedimientos, y da continuidad a un espacio necesario de intercambio y diálogo entre autores y lectores, para seguir siendo un evento de convocatoria masiva signado por la calidad y eficacia de su propuesta cultural.

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