Más cercanos al niño cubano - El Tintero

Más cercanos al niño cubano

Gente Nueva es una editorial que se reinventa y amplía sus horizontes. A propósito de su aniversario 45, El Tintero conversó con Enrique Pérez Díaz, su director

Autor:

Juventud Rebelde

Si niños y jóvenes cubanos de varias generaciones trabaron amistad con Martín Colorín, el simpático personaje al que Dora Alonso denominó El Cochero Azul; timonearon el Nautilus junto al capitán Nemo, en el simpar viaje submarino de veinte mil leguas creado por Julio Verne; o participaron en la reconquista de Mompracem junto a Sandokán, personaje de Emilio Salgari por el que millones de lectores sienten predilección, se debe a la magia de los libros y al esfuerzo que por cuatro décadas y media ha hecho Gente Nueva para convertir en referencia esencial el tesoro legado por diversos autores.

Como los aniversarios siempre brindan formidables pretextos para ampliar los horizontes, El Tintero quiso conocer qué nuevos proyectos marcan el paso de esa editorial.

—¿Cómo llega Gente Nueva a sus 45 años?

—Con el sentimiento de no haber logrado nada, de tener mucho que hacer y trabajar cada día más, y con la alegría de festejar esa efeméride tan importante trabajando. Creo que el trabajo es una de las mejores cosas que puede hacer uno, y la clave para mantenerse despierto, vivo, con ese estado de alerta que da preguntarse: ¿hicimos el libro más adecuado?, ¿el que más va a gustar?, ¿el que la gente espera?

«Esa es la dinámica que distingue a este colectivo que cada vez es más joven y que busca hacer una editorial más cercana al niño cubano, a sus intereses, sus deseos, sus sentimientos, sueños e ilusiones. Esto es lo que estamos buscando, y lanzarnos a administrar una librería, a liderar proyectos comunitarios, partiendo de las experiencias que hemos recogido en la Feria del Libro, en la que hemos tenido un punto de venta. Hemos realizado un grupo de talleres y ahora, en nuestra sede remozada, queremos desarrollar estas acciones de manera más sistemática».

—¿Insatisfacciones?

—Muchísimas. Quisiéramos sacar muchos más libros de los que publicamos y regalar a los lectores otros, lo cual va a ser muy difícil porque no vamos a conseguir los derechos. Desearíamos que los autores publicaran cuanto nos proponen, y que todo el mundo los leyera, y que a todos les gusten los libros que hacemos. En la vida cuesta mucho hacer feliz a todo el mundo a la vez, y la obra humana siempre tiene un cuestionamiento desde el punto de vista que se mire. Más allá de eso, creo que al menos en los últimos años la editorial ha ganado en contemporaneidad, en actualidad y en presencia de autores cubanos.

«Sin poner a un lado a los clásicos y los formatos antiguos o tradicionales, se han creado colecciones que los lectores están tomando en cuenta porque llaman su atención. De todas maneras, uno siempre está experimentando en una editorial, creando nuevas colecciones, nuevos espacios, porque es la manera de estar vivos. Hay colecciones que evidentemente uno sabe que pueden morir, otras que se revitalizan o transforman, eso es también parte de la vida… El problema es estar abiertos a cambios y a la mentalidad de hacer nuevas cosas siempre».

—¿Colecciones nuevas?

—Vamos a lanzar otra colección este año, que es El Ballet en la Literatura, la cual está vinculada al Ballet Nacional de Cuba. Ya entregamos a la industria El Cascanueces, se está trabajando en El lago de los cisnes y el año que viene pensamos adaptar El pájaro de fuego y Gisselle.

«También para el 2013 tenemos el propósito de realizar libros para prescolar y para la etapa del círculo infantil, que es una demanda real. En este sentido vamos a iniciar la producción de una colección de canciones infantiles en formato de álbum ilustrado, con la que queremos rescatar el cancionero tradicional para los niños de las primeras edades.

«En breve tendremos en las librerías otra nueva colección cuyo título es Cien preguntas, y que va a ser una propuesta bien interesante. Su primer volumen trata sobre la historia de Cuba, y el segundo aborda la figura de José Martí. Ambos están en fase de producción, y en evaluación tenemos los dedicados a la ortografía, la gramática y los gazapos».

—Este vínculo sistemático que quieren establecer con los niños y jóvenes, ¿tributará a las acciones editoriales y comunitarias de Gente Nueva?

—Sí, definitivamente este intercambio va a permitir una retroalimentación y además motivará a los lectores desde el punto de vista cultural, no solo literario. Trataremos de hacer todo de manera coherente y procurando que al mismo producto se le dé diferentes utilidades. Así, hacer un libro de origamis significa para nosotros tener un taller de esta técnica, poder mostrar una exposición de los mismos. Si hacemos un volumen donde se resalte la obra de un artista de la plástica, vamos a vincularlo a una muestra de la manifestación. Cuando comercialicemos determinado título, coordinaremos una programación cinematográfica para asociarlo a la película que sea adaptación de ese texto, y muchas cosas más.

«Claro, no somos los dueños del mundo ni podemos hacer que los 11 millones de compatriotas lean nuestros libros, pero sí podemos lograr un espacio pequeño en el que, con carácter experimental, todo esto irá funcionando. De este modo, el granito de arena de cultura que uno siembre en una persona siempre fructifica en muchas más, porque esa persona se convierte en multiplicadora.

«Tenemos experiencias fabulosas con los niños de la escuela primaria UIE (Unión Internacional de Estudiantes), del Vedado. En las presentaciones de nuestros libros, ellos cuestionan a los autores, les formulan preguntas con profundidad… Eso vamos a sistematizarlo».

—¿A qué escritores cubanos se evoca en este aniversario?

—Por supuesto a Dora Alonso, Eliseo Diego y Excilia Saldaña. En los espacios que se van a crear en la sede de nuestra editorial hay salas que evocan los nombres de estos inolvidables escritores que tanto hicieron por la literatura infantil cubana y cuya obra está viva. El libro La noche, de Excilia, nos lo piden todos los años y a veces atenta contra otros títulos de la propia autora, que no pueden ser publicados.

«También queremos que estén presentes los escritores vivos contemporáneos, tanto nacionales como extranjeros. No se trata solamente de incluirlos en el catálogo, sino de que puedan estar físicamente aquí, intercambiando con los niños y con el público en general.

«En la medida en que esta intención se convierta de verdad en un espacio cultural, puede ser muy interesante cuanto proyectemos en lo adelante».

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