Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Medio milenio después…

Autor:

JAPE

«Al principio, fueron modestas casitas de adobe o madera colocadas de cualquier modo, sin pensar mucho en el trazado de las calles. A un costado, en lo que habría de ser más tarde la villa de Guanabacoa, sobrevivía un agrupamiento de los habitantes originarios de la Isla…». Así la describe nuestra Graziella Pogolotti en uno de sus artículos de JR. Esa fue la génesis de la que siglos después fuera la capital de todos los cubanos. La misma que el gran escritor Alejo Carpentier llamara «Ciudad de las columnas».

Muchos han cantado a esta capital que tiene de congo y de carabalí, de chinos y europeos, de indios y americanos… y hasta de extraterrestres, porque según la orquesta Aragón, alguna vez los marcianos estuvieron en La Habana bailando chachachá.

Hay de todo en mi Habana. Gente que camina por el medio de la calle como Pedro por su casa (según el viejo refrán); y que se molestan si le tocas el claxon. Es de las pocas ciudades donde puedes dejar que tu mascota haga sus necesidades donde mejor le plazca, incluso en la puerta del vecino.

La acera es de todos y para todo. Lo mismo te plantan una mesa de dominó, que una peña deportiva, que una jaula de pollos. Los vecinos no solo piensan en su diversión personal o la de la familia. Piensan en que tú también debes pasarla bien con su música y te dirigen el bafle a todo lo que da hasta altas horas de la noche…

La Habana es colorida, cada cual pinta su fachada cuando quiere (o cuando puede) y del color que quiere (o que puede,) y así se forma un arcoíris de azules con verdes y amarillos y rojo y ocre… y si sigues mirando los colores sin mirar el piso puedes chocar con la cabeza de puerco que hay en la esquina.

También mi Habana es segura, y puedes pasear a altas horas de la noche sin temor. Sin temor puedes gritar a la una, a las dos, a las tres, a las cuatro de la mañana... y llamar al balcón para que te tiren la llave y despertar al vecindario.

Es la única provincia en que no se sabe si tu equipo de béisbol está ganando. Si vives cerca del estadio provincial sabes si el equipo local hace carreras porque se escucha la algarabía. Yo vivo cerca del estadio Latinoamericano y jamás puedo deducir si Industriales está haciendo un rali de anotaciones, porque cualquiera que sea el equipo contrario también tiene una fanaticada apabullante. Muchas veces gritan más los parciales del team visitador.

Esa es mi Habana, con muchas más características distintivas, más buenas, menos acertadas, pero siempre únicas. Esa es mi urbe que está próxima a celebrar su cumpleaños 499. Entonces dedicaremos los siguientes 365 días a prepararla para que llegue al medio milenio, a sus primeros 500 años siendo real y maravillosa. Esa es mi Habana… a la que siempre quiero regresar.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.