Gertrudis Gómez de Avellaneda

Conocida como Tula o bajo el seudónimo de La Peregrina, Gertrudis Gómez de Avellaneda fue una de las más notables representantes del romanticismo hispanoamericano

Autor:

Gertrudis Gómez de Avellaneda

Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey, 1814-Madrid, 1873). Conocida como Tula o bajo el seudónimo de La Peregrina, fue una de las más notables representantes del romanticismo hispanoamericano. Precursora de la novela antiesclavista (Sab) y defensora del papel social de la mujer, se destacó también como dramaturga y periodista. Este año se está celebrando el bicentenario de su nacimiento y por ello ofrecemos al lector una pequeñísima muestra de su amplia producción poética

Al partir

¡Perla del mar! ¡Estrella de Occidente!

¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo

la noche cubre con su opaco velo,

como cubre el dolor mi triste frente.

¡Voy a partir!...La chusma diligente,

para arrancarme del nativo suelo

las velas iza y, pronta a su desvelo,

la brisa acude de tu forma ardiente.

¡Adios, patria feliz, edén querido!

¡Doquier que el hado en su furor me impela

tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adios!...Ya cruje la turgente vela…

El ancla se alza…El buque, estremecido

las olas corta y silencioso vuela.

 

Soneto imitando una oda de Safo

Feliz quien junto a ti por ti suspira

¡quien oye el eco de tu voz sonora!

¡quien al halago de tu risa adora

y el blando aroma de tu aliento aspira!

Ventura tanta—que envidioso admira

el querubín que en el empíreo mora—

el alma turba, al corazón devora,

y el torpe acento, al expresarlo, expira.

Ante mis ojos desaparece el

mudo, y por mis venas circular

ligero el fuego siento del amor

profundo.

Trémula, en vano resistirte quiero…

de ardiente llanto mi mejilla inundo..

¡deliro, gozo, te bendigo y muero!.

 

Deseo de venganza

(Soneto escrito en una tarde tempestuosa)

¡Del huracán espíritu potente,

rudo como la pena que me agita!

¡Ven, con el tuyo mi furor excita!

¡Ven con tu aliento a enardecer mi mente!

¡Que zumbe el rayo y con fragor reviente,

mientras—cual hoja seca o flor marchita—

tu fuerte soplo al roble precipita

roto y deshecho al bramador torrente!

Del alma que te invoca y acompaña,

envidiando tu fuerza destructora,

lanza a la par la confusión extraña.

¡Ven…al dolor que insano la devora

haz suceder tu poderosa saña,

y el llanto seca que cobarde llora!

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