Riquezas de la tierra para el desarrollo local

Un estudio del Instituto de Geología y Paleontología de Cuba indica la presencia de recursos minerales disponibles en cada municipio del país, que podrían ser empleados en las necesidades constructivas y así no ser tan dependientes de la gran industria

Autor:

Patricia Cáceres

Prácticamente el 70 por ciento de la superficie de Cuba está formada por rocas y minerales útiles, que pueden ser utilizados para producir materiales de construcción como tejas, ladrillos, cerámicas, cemento y losas. Así lo explicó a este diario el Doctor Bienvenido Echevarría Hernández, director del Instituto de Geología y Paleontología (IGP), a propósito de la celebración del Festival Geología y Sociedad, un mundo por descubrir, que tuvo lugar el 28 de agosto, en el Museo Nacional de Historia Natural.

Según refiere el experto, un estudio permitió valorar los recursos minerales disponibles en cada municipio del país, para ayudar a resolver las necesidades constructivas desde la propia localidad.

El jefe de dicho proyecto, el máster Rolando Batista González, especialista en rocas y minerales del IGP, afirmó que el estudio se hizo por iniciativa de la comisión de Industria y Construcción de la Asamblea Nacional del Poder Popular, tras el embate de varios huracanes en el año 2008.

«Se acercaron al IGP como instituto de investigación para determinar qué podía aportar la Geología ante las necesidades constructivas de la población», recordó.

Al decir del experto, se analizaron los 169 municipios del país y se valoró de forma conceptual qué podía aportar el sustrato geológico de cada territorio: yacimientos descubiertos, en explotación, otros que se podían localizar; información sumamente útil para el trabajo de los gobiernos locales.

Los resultados indicaron que todas las regiones poseen similar distribución de materiales de fácil extracción y utilización, como piedra caliza, arcilla, canto y otros con propiedades aglutinantes, precisó.

Además —dijo— la descripción de los recursos minerales fue comprobada luego sobre el terreno, en municipios como Los Palacios, en Pinar del Río.

«Paradójicamente, Los Palacios ha dependido de la importación de materiales de la construcción o del traslado desde otros territorios, a pesar de tener una cantidad importante de arcilla y una tradición histórica en la industria de la cerámica», afirmó Batista.

Entre los territorios estudiados en la práctica destaca también el de Guanabacoa, en La Habana, que tiene una buena disponibilidad de piedras, arena, arcillas y cantos para autoabastecerse y solventar buena parte de las necesidades de la capital, ahondó.

Lo mismo se comprobó en municipios de Mayabeque, donde igualmente se valoró la presencia de estos recursos minerales. A partir del mes de septiembre, el proyecto se aplicará en la provincia de Artemisa, y luego se extenderá al resto del país.

El investigador enfatizó que la experiencia permitirá acercar las fuentes de materias minerales a la comunidad, lo cual se traduce en ahorro de combustible y tiempo de ejecución de las obras, además de generar nuevos puestos de trabajo y rescatar tradiciones patrimoniales.

Otra de las bondades de la iniciativa —argumentó— es que estos materiales no resultan agresivos al medio ambiente y solo precisan del empleo de pequeños molinos y tamizadoras, entre otros medios de fácil manejo.

La descripción detallada de la geología cubana, resultado de la investigación, es útil además para la industria agropecuaria, ya que muchas de estas materias primas son fuentes de fósforo, potasio, hierro, carbonato de calcio, magnesio, zeolita, entre otras, que pueden ser aprovechados en la optimización del rendimiento de los suelos, concluyó.

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