De esa divina proporción

El Heberferón es un medicamento inyectable con una formulación única en el mundo, con el cual se favorece la calidad de vida de quienes padecen cáncer de piel no melanoma, con resultados terapéuticos

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

No es el bálsamo de Fierabrás que cura todas las dolencias del cuerpo humano, cuya receta decía conocer el ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha. No es una vacuna salvadora ni tiene efectos de carácter preventivo. Pero es un logro de la ciencia cubana, resultado de la colaboración entre el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) y el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología.

El Heberferón (combinación en proporción sinérgica de Interferón alfa 2b y gamma recombinantes) es un medicamento inyectable con una formulación que no tiene similares en el planeta. Fue creado en el CIGB por un equipo de profesionales liderado por el máster en Química y Doctor en Ciencias Biológicas Iraldo Bello-Rivero.

El producto, al servicio del mundo entero, permite obtener resultados terapéuticos y mejorar la calidad de vida de pacientes afectados de cáncer de piel, que hayan sido objetos de otros tratamientos anteriormente sin resultados totalmente favorables.

Bien lo sabe Jorge Guevara, quien con 43 años y luego de someterse al tratamiento de Heberferón y quimioterapia, obtuvo resultados sorprendentes y nunca antes reportados para el estado de su enfermedad.

Después de habérsele practicado numerosas cirugías sin resultados completos, las tomografías de Jorge Guevara no muestran hoy destrucción del hueso, cuando apenas podía abrir su ojo izquierdo y el tumor le afectaba el área de la órbita ocular, la nariz y las celdas etmoidales en la base del cráneo.

Otros pacientes como él, sometidos a las sesiones recomendadas y a veces a un segundo ciclo de tratamiento, no han necesitado operarse, y en los casos en los que sí ha sido necesario acudir a la cirugía, esta fue menos agresiva, ya que el tratamiento logró disminuir los márgenes quirúrgicos necesarios en esos casos graves, pues con antelación las lesiones tumorales redujeron su tamaño.

Este producto puede ser utilizado con intención cósmetica para evitar cicatrices y posibles deformaciones después de una cirugía de tumores cutáneos

En Cuba, como en otras naciones, se incrementa la cifra de pacientes con cáncer cutáneo, debido, en gran medida, a la exposición prolongada a la radiación ultravioleta y el envejecimiento poblacional. Por ello es significativa la creación de este producto, con registro sanitario aprobado por el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos, para reducir o eliminar los tumores de piel no melanomas.

Beneficios sin antecedentes

Mujeres y hombres de piel blanca, por lo general mayores de 50 años, con daño acumulativo por la exposición al sol en las orejas, la nariz, los párpados y la zona periocular, entre otras partes de su piel, son los pacientes que con más frecuencia acuden a la consulta del oncólogo Lorenzo Anasagasti Angulo, jefe del departamento de Investigaciones y Docencia del Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), de la capital cubana.

Desde febrero de 2004 comenzó a trabajar con este producto en los casos más avanzados, a partir de la propuesta del CIGB, cuyos resultados habían sido resultado de la investigación preclínica.

«El Heberferón, en el que considero que se ha obtenido la divina proporción, es antitumoral, inhibe la formación de vasos sanguíneos y modifica la respuesta inmunológica. En Oncología hablamos de pacientes buenos y malos respondedores, en dependencia de su reacción a determinado tratamiento, teniendo en cuenta que el cáncer es una enfermedad muy compleja en la que intervienen muchos factores.

«Los tumores de piel liberan los llamados antígenos asociados al tumor. Estos son fragmentos de ADN tumoral, restos celulares y otras moléculas que pueden aparecer espontáneamente o luego de otros tratamientos tales como la radioterapia, la cirugía y la quimioterapia. Estos antígenos pueden ser reconocidos por las células del sistema de defensa inmune y desencadenar cambios en la respuesta ante el tumor maligno.

«Al aplicar el Heberferón logramos mayor reconocimiento de esos antígenos con el tratamiento, y que se modifique y potencie la respuesta inmunológica».

Recuerda el doctor Anasagasti Angulo que en aquel momento confirmó que no existía referencia establecida en la literatura médica sobre el tratamiento y las dosis que se podían aplicar. «Se comenzaba a reconocer la importancia del microambiente tumoral, que tiene mucho que ver con las células del sistema inmune que participan en la respuesta ante el crecimiento del tumor maligno.

«Iniciamos entonces el procedimiento con la aplicación de un mililitro de solución con una aguja y jeringa específicas, administrando el medicamento con una inyección en el espesor de la piel, es decir, intradérmica y perilesional, pues en ese sitio es donde se encuentran la mayoría de las células efectoras inmunológicas».

—¿Cuáles son las señales que evidencian la efectividad del tratamiento?

—En Oncología, el tratamiento que obtenga una respuesta de al menos un 15 por ciento se considera positiva. Hasta el momento el empleo del Heberferón ha obtenido resultados de un 50 por ciento de los pacientes con respuesta completa duradera, y en el resto respuesta parcial, con la consiguiente estabilización de la enfermedad.

«Durante las nueve sesiones habituales se puede observar mejoría en síntomas y signos, como la disminución del tamaño del tumor. Se vigila que no haya dolor ni sangrado. «Todos los pacientes no lo toleran igual, porque todo depende de la variabilidad diagnóstica y terapéutica. Yo no trato tumores, trato a pacientes con tumores, y cada uno de ellos requiere una atención personalizada».

—¿Cuáles son las reacciones adversas asociadas a este fármaco?

—Lo más molesto es el dolor en el momento de la inyección, que se alivia espontáneamente en breve tiempo. Más tarde el paciente puede sentir fiebre y malestar general, similar al asociado con una gripe.

«Hasta el momento no se han registrado interacciones de riesgo con enfermedades crónicas no transmisibles.

«Está contraindicado el uso de este producto en embarazadas, teniendo en cuenta que inhibe la proliferación celular, lo cual es esencial durante la formación de un nuevo ser humano».

Anasagasti Angulo, miembro del Servicio de Tumores Periféricos del INOR, subraya que el patrón de oro para el tratamiento de los tumores de la piel es la cirugía, «pero usamos el Heberferón en los casos en los que ya los pacientes recibieron otros tratamientos sin resultados completos positivos, cuando el paciente no quiera o no pueda ser operado o en situaciones en las que la cirugía tuviera implicaciones mayores y secuelas cosméticas importantes».

Igualmente este producto puede ser utilizado con el fin de evitar cicatrices y deformaciones en los pacientes que corren tal peligro con la cirugía.

«En ocasiones el empleo del Heberferón se asocia con quimioterapia para potenciar más sus resultados. Lamentablemente existen casos que llegan a estadio avanzado; entonces hay que recurrir a otras posibilidades de tratamiento».

Asevera el también profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Fajardo que el Heberferón es una nueva posibilidad de tratamiento para pacientes que ya no tenían otra opción o cuyas opciones eran pocas.

Enfatiza en la importancia del manejo por un grupo multidisciplinario y recalca que es necesario seguir profundizando en los marcadores biológicos para identificar a pacientes con mejor o peor respuesta, así como cambiar el paradigma de tratamiento para radioterapia.

«En Cuba manejamos los interferones hace tiempo, pero este producto ha sido el resultado de un elevado desarrollo tecnológico y científico de los profesionales del CIGB, que ha sido introducido en el Sistema Nacional de Salud.

«Se introdujo en el Cuadro Básico de Medicamentos en agosto de este año, y además se desarrolla un amplio programa de entrenamiento en todo el país, para su correcto empleo.

Se suma este fármaco a los logros del Centro insigne de la biotecnología cubana, cuyos productos ya cuentan con alrededor de 200 registros sanitarios en 34 países.

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