Refuerza Microsoft medidas contra uso de versiones ilegales de sus sistemas operativos

De concretarse lo anunciado estarían amenazadas muchas computadoras de cubanos que no pueden comprar legalmente el sistema operativo porque el bloqueo lo impide

Autor:

Amaury E. del Valle

Ha sido anunciada con bombo y platillo en España este lunes, pero la estrategia es vieja. Desde este martes, los usuarios de Windows XP, uno de los sistemas operativos más extendidos en Cuba y en el mundo, serán «invitados» a validar su copia si esta es ilegal, so pena de que Microsoft invalide su sistema.

Gracias a un ardid informático, quien intente actualizar su Windows atendiendo a los mensajes que normalmente emite el XP, descargará junto a la actualización un programa de validación, conocido como WGA, que comprueba si la copia de XP es legal.

Quienes no pasen el examen recibirán desde ese momento avisos sobre los problemas de seguridad derivados de usar una copia pirata, y recomendaciones para adquirir un sistema operativo válido. Por lo menos así lo afirma oficialmente Microsoft, pero la realidad es muy distinta.

Según estudios de la Asociación de Fabricantes de Software (BSA, por sus siglas en inglés) una organización que reúne a los más grandes productores de programas informáticos del mundo, más del 60 por ciento del software que hoy existe en el mundo se compone de copias ilegales, y en estas llevan ventaja, con mucho, los plagios de Windows, instalado en casi el 90 por ciento de las computadoras personales.

Ante esta realidad, y las pérdidas millonarias que supone para el megamonopolio con sede en Redmond, Virginia, la multinacional norteamericana ha lanzado una agresiva campaña para detectar y eliminar al menos «el diez por ciento de las copias ilegales», que según cálculos conservadores le supondría la friolera de 2 600 millones de euros adicionales por concepto de pago de licencia.

La empresa que fundara Bill Gates y que es hoy el mayor monopolio informático del mundo, no ha desdeñado ninguna estrategia, desde campañas publicitarias, presión ante los tribunales de varios países para sancionar a los «piratas» o incluir códigos ocultos en sus productos para detectar copias piratas e invalidarlas.

UN HUECO EN EL PARCHE

La inclusión de WGA era hasta ahora una aplicación que el usuario de Windows XP debía ir a buscar a Internet y descargarla por sí mismo. Pero con el nuevo plan las cosas cambian, porque llega por sí sola como parte de las actualizaciones. Y no se trata solo de España, donde se hizo pública la medida, sino de toda una campaña mundial que ya se inició mucho antes y que ahora se ha reforzado.

La nueva regulación insertada implica que cuando el usuario haga caso de los carteles en amarillo, que usualmente salen en la barra del escritorio indicando que el «equipo está en riesgo» y debe actualizarse la copia, descargará una herramienta que invalidará su Windows si es pirateado o «crakeado» como se dice en el argot informático.

Luego de avisos constantes durante un período determinado de tiempo, y si el usuario no hace caso de estos, el WGA podría activarse e inhabilitar la entrada al sistema, obligando al usuario a, en el mejor de los casos, volver a reinstalar otra copia de Windows, con la consiguiente pérdida de tiempo y de información que esto supone.

No hay mucho de qué extrañarse. Esta estrategia que ahora Microsoft ha sacado a la luz pública en realidad es vieja, y la puso a prueba cuando liberó el Service Pack 2 de Windows XP, una actualización que se suponía, pusiera «parches» en las innumerables vulnerabilidades que tenía el sistema, lanzado en octubre de 2001.

Incluso, si bien el foco ahora es el XP, la nueva versión de Windows, el Vista, ya trae incorporado el WGA dentro del sistema, con normativas tan estrictas de seguridad que incluso te obliga a instalar el «cortafuegos» (firewall) de Windows y no otro, o te prohíbe copiar canciones de un DVD o CD y convertirlas en MP3 para oírlas en un reproductor digital, para lo cual es necesario engañar al sistema con múltiples vericuetos informáticos.

Se trata, sin lugar a dudas, de otra vuelta de tuerca en la estrategia monopólica de Microsoft, que esta vez apunta a uno de los sistemas operativos más usados en el mundo: el Windows XP. La justificación para esto, según directivos de la compañía, está en proteger a los usuarios de las dificultades que trae instalar una copia ilegal, que muchas veces incluyen programas malignos o malware que afectan el funcionamiento del sistema.

La gran paradoja, sin embargo, es que para evitar estos programas malignos, además de un buen antivirus, lo más recomendable es instalar actualizaciones de seguridad de Windows, lo cual sería virtualmente imposible si su copia fuera pirata, o en caso contrario tendría que aceptar el «contrato» y por ende pagar la licencia de uso del sistema operativo. Que dicho sea de paso, es la principal fuente de ingreso de Microsoft.

CUBA SIN ACTUALIZACIONES

Aunque los programas legales con su correspondiente licencia tienen una gran ventaja, al darle a quien los usa la seguridad de que cuenta con un respaldo tecnológico y confiabilidad en su operación, lo cierto es que no todo el mundo puede pagar los altos costos que supone su derecho de uso.

No obstante, a veces es la misma Ley de Derecho de Autor que los protege, la fuente de que se violen en algunos lugares del mundo, como sucede en el caso de Cuba, donde la mayoría de las copias de Windows, en todas sus versiones, son por fuerza «piratas», ya que las leyes de Estados Unidos se oponen a que algún ciudadano o empresa nacional norteamericano, e incluso de un tercer país, traiga el sistema y lo instale en una máquina cubana.

Bajo ese dogma ridículo o injustificable, como el propio bloqueo, a los cubanos no les queda más remedio para trabajar en una computadora, oír música en esta o siquiera navegar por Internet, que usar un Windows espurio; o migrar al software libre, como se está haciendo cada vez con más fuerza, aunque todavía lentamente ante el desconocimiento de muchos en este campo.

Y la situación no es solo para Cuba; otros países como Irán, Sudán o Libia, por solo citar tres casos, también están incluidos en la «lista negra» de Windows, o de programas como Photoshop, Internet Explorer, Winamp y otros; algo que resulta totalmente contradictorio con la llamada «libertad digital» que dicen propugnar Microsoft y el mismo gobierno norteamericano.

La nueva estrategia con el Windows XP es preocupante, porque indica una tendencia cada vez mayor entre los productores de software ante el tema de la piratería, muchos de ellos emparentados con los grandes monopolios de la industria informática norteamericana, y por ende sujetos de una u otra forma a las regulaciones del bloqueo.

De concretarse este objetivo de Microsoft, algo que los especialistas dudan, estarían amenazadas muchas computadoras usadas por los cubanos, que ni siquiera queriendo, podrían acceder a las actualizaciones o compra legal del Windows XP, porque el bloqueo se los niega.

PERSECUSIÓN HIPÓCRITA

Quizá una de las claves del acelerado interés de Microsoft por perseguir a los piratas y las copias ilegales al costo que sea, es precisamente la cantidad de estas que existen por culpa de ellos mismos, quienes durante mucho tiempo se hicieron de la vista gorda con el fenómeno para asegurarse de que Windows se esparciera lo suficiente por el mundo.

Según el profesor español Enrique Dans, experto en temas tecnológicos, hay cierta hipocresía en esta campaña de Microsoft ya que «es la empresa que mejor ha gestionado la piratería durante años, mientras le interesó para difundir su sistema operativo».

Ahora, con un papel preponderante en el mercado informático ha decidido que es el momento de recoger los frutos de su expansión, y empezar a cobrarle a todo el mundo por su uso, lo que si se concretara, convertiría al ya gigantesco monopolio en un megadominio informático mundial, percibiendo dinero de casi todos los habitantes del planeta que se sienten delante de un teclado.

No por gusto la nueva versión de su sistema operativo, lanzada a nivel de usuarios domésticos el 30 de enero pasado, trae estrictas medidas de seguridad anticopias ilegales, al punto de que casi obliga a registrarla so pena de no activarse completamente.

Incluso, Microsoft ha llegado a acuerdos millonarios con las grandes productoras de computadoras del mundo, como Intel, IBM, Hewlett-Packard y otras, para que las nuevas máquinas que salgan al mercado ya tengan el Vista preinstalado, con lo cual se asegura su expansión y por ende la reproducción de su monopolio.

Apenas a unos días de la salida del nuevo «bebé», el Vista, y ante las innumerables críticas recibidas de todas partes por sus problemas, a lo cual se suma su poca venta, que ha conllevado a la baja de las acciones en Bolsa de Microsoft, ya el vicepresidente corporativo de Microsoft, Ben Fathi, anunció que para 2009 estará disponible el Windows Vienna, otra nueva versión del paquete de programas.

Según Fathi, la creación estrenará «un interfaz gráfico que será verdaderamente revolucionario», declaraciones que de alguna manera echan tierra sobre el Vista, que se suponía, según publicidad de la misma empresa, «verdaderamente revolucionario».

Lo que no aclaró el directivo de Microsoft es qué nuevas regulaciones de seguridad tendrá el nuevo Windows, que todo indica serán superiores a las de sus predecesores, al punto de que no sería ilógico preguntarse si para 2009, cuando queramos utilizar una computadora con Windows, habrá que llamar primero a Bill Gates por teléfono para pedirle permiso.

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