El desafío de Apple Computer - Informática

El desafío de Apple Computer

La aparición del iPhone y de las iMac, auguran una vuelta de tuerca en la competición entre dos grandes del mercado: Mac vs. Microsoft

Autor:

Amaury E. del Valle

Más delgadas, económicas, todas de cristal y aluminio. Así son las nuevas iMac que acaba de lanzar al mercado Steve Jobs, el fundador de Apple Computer, uno de los grandes que aspira desde siempre a agrandar su parte del pastel del mercado informático.

Apenas un mes después de provocar una verdadera euforia tecnológica con su teléfono celular iPhone, que integra múltiples funciones en un ambiente ultramoderno, ahora Apple Computer pretende seguir comiéndose cuotas del mercado de la computación.

Sucede así porque la gran empresa informática, cuyo logotipo es la manzana mordida, es quizá una de las pocas en el mundo que sigue aferrada —con notable éxito— a producir hardware, léase equipamiento, junto con su propio software —entiéndase sistema operativo.

Apreciadas por su rapidez, funcionalidad y ante todo por la estabilidad, ya que en esta son muy raros los «pantallazos» azules que dejan colgado de la brocha a quien está trabajando, las PC iMac son preferidas por diseñadores gráficos, fotógrafos y mucha gente que trabaja en el mundo de la imagen digital.

Aluminio y cristal

Los nuevos modelos de iMac parecen distar mucho de causar el asombro generado por la puesta en escena del iPhone. Sus propiedades son esencialmente discretas. Eso sí, nadie les puede quitar lo vistoso y realmente llamativo a los dos modelos presentados, uno con pantalla plana de 20 pulgadas y el otro con 24. Ambos, muy delgados y relativamente poco pesados, porque la carcasa es de aluminio. Los dos algo costosos, pues su precio oscila entre 1 200 y 1 800 dólares, dependiendo de su configuración.

Más allá de las pantallas de cristal líquido, que garantizan una alta definición, en realidad Apple ofrece de nuevo poco. La configuración de los dos modelos se asemeja mucho, ya que ofrecen un procesador Core 2 Duo a 2GHz o 2,4GHz, así como 1 GB de memoria RAM y tarjeta de video.

La diferencia está más que todo en el tamaño de la pantalla, algo de velocidad, la tarjeta de video y la capacidad de almacenamiento, aunque ninguna de las dos computadoras presentadas se acerca a la de 24 pulgadas lanzada por el mismo iMac en diciembre de 2006, que podía almacenar un terabyte de información, o lo que es igual, mil gigabytes.

Algunos expertos se preguntan por qué Apple no incluyó en los nuevos equipos el procesador Quard Core, que como su nombre lo indica presupone cuatro microprocesadores funcionando a la vez, lo que daría una velocidad mucho mayor a máquinas que son esencialmente utilizadas por personas que trabajan con programas muy «pesados».

La respuesta pudiera estar en una simple operación matemática de costo contra precio de venta, pero ante todo en un cambio de estrategia de Apple Computer, y de su fundador Steve Jobs. Aunque sus ganancias aumentan día a día, con productos como los reproductores digitales de música y video iPod, o el cacareado teléfono iPod, lo cierto es que en el mercado de la computación las iMac apenas ocupan el cinco por ciento.

Sus funcionalidades, muy apreciadas, también traen aparejado un alto precio de venta, no muy asequible a la mayoría de los bolsillos. Y esto es lo que aparentemente quieren cambiar Steve Jobs y sus muchachos.

Una computadora vistosa, potente y a la vez barata, esa es la nueva «manzana» de Apple para atraer más incautos al paraíso, sin por ello perder a sus «fieles» de siempre.

Acuerdo bajo el tapete

Más allá de equipos más o menos, y dejando a un lado los últimos chillidos de la moda tecnológica, hay algo más preocupante debajo del tapete: los grandes se están uniendo bajo la mesa, aunque por encima de esta aparenten una lucha sin cuartel.

Sí, hay discrepancias, traspiés de uno y otro lado, pero también indicios de que al final el gusto por la plata prevalece, y los que ayer se daban puñaladas, hoy brindan juntos delante del pastel.

Son conocidos por todos los acuerdos entre Microsoft —con su Windows instalado en casi el 90 por ciento de las computadoras personales— y grandes fabricantes como Intel, IBM y Hewlett-Packard. Esto propicia que la mayoría de las computadoras que se venden, ya vienen con alguna versión de Windows de fábrica.

Ahora Apple, que antes usaba procesadores de IBM, desde diciembre de 2006 aplica en buena parte de su línea de producción de ordenadores chips de Intel, lo que evidencia un acuerdo con este grande de los microprocesadores.

Aparentemente, la unión entre gigantes nos beneficia a nosotros, los pequeños «consumidores», pues de esta nacen nuevas máquinas y mejores prestaciones. Pero estos son solo pantallazos. Detrás se esconde un poder cada vez más monopólico en el campo de la tecnología, donde casi todo lo que se compra o utiliza viene de unas pocas empresas, o lo que es igual, está en poder de escasas manos.

La romántica idea norteamericana del garaje como lugar de creación tecnológica parece reforzarse con varias historias comunes en el campo de la tecnología. La idea de Windows surgió en un garaje, también la de crear Google, y por supuesto, la de Apple Computer.

Steven Jobs y Stephen Wozniak, los padres fundadores, en 1976 comenzaron a comercializar el Apple I, una placa de circuitos de computadora que habían diseñado y construido en el garaje de Jobs. El éxito les hizo ver que el futuro podía ser mejor, y reclutaron a un tercer socio, Mike Markkula, que además de apoyarlos en la idea de vender una computadora completa, se encargó de reclutar a los demás miembros del Consejo de Administración de Apple, atrayendo a gerentes de otras empresas como Hewlett-Packard o Intel.

O sea, a pesar de que en la palestra pública unos y otros se echan con el rayo, en realidad se conocen de antes, desde hace decenios, y si bien han competido, siempre llegan a un arreglo beneficioso. Por eso la unión entre ellos es innegable y evidente, y las consecuencias pueden ser diversas.

Para Cuba, por ejemplo, eso significa que si bien por culpa del ilegal bloqueo norteamericano cualquier computadora de procedencia norteamericana tiene prohibido llegar a territorio criollo, y tiene que traerse a través de terceros, los cuales se enfrentan a duras sanciones, también la «manzana» de Apple está prohibida, pues al «Dios» de la Casa Blanca se le antojó expulsarnos del paraíso.

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