Computación, ¿el futuro es los remotos?

Cada vez cobran más fuerza las tecnologías que desechan la computadora tradicional a favor de los escritorios virtuales o remotos La red al día

Autor:

Amaury E. del Valle
¿Qué le parece llevar encima, constantemente, toda la información útil almacenada en su computadora, poder consultar sus correos, documentos personales o de trabajo, y todo ello sin necesidad de andar con una computadora a cuestas?

Lo anterior, aunque parezca un sueño, es una nueva tendencia informática que cada vez se impone con más fuerza en el mundo de los bytes: los escritorios virtuales o remotos.

La idea en sí es vieja, hablando en términos de informática. Surgió casi desde el mismo inicio de las redes de computadoras, con las terminales de acceso remoto. Entonces se trataba de centralizar en una máquina aquellas aplicaciones que generalmente se ejecutan en entorno de usuario, y transformar el resto de los equipos en meras terminales de entrada/salida.

Este acceso remoto a una computadora formaba parte inherente de las primeras grandes computadoras, ya que poseían un número de terminales de texto unidos a estas a través de interfases simples, básicamente cables.

Sin embargo, desde entonces ha llovido mucho, y lo que en su momento pareció quedar en desuso con la eclosión de los grandes sistemas operativos y la era de internet, ha vuelto a resucitar ahora con mucha fuerza en la computación cotidiana, precisamente ante la creciente conectividad.

Terminales iniciales

Los escritorios virtuales o remotos, en esencia, permiten almacenar grandes cantidades de información y hacerla accesible en cualquier momento, desde cualquier parte del mundo.

Aunque en determinado momento del desarrollo de las redes de telecomunicaciones su primera versión, los terminales de texto, fueron desapareciendo, surgieron en cambio emuladores de terminal tales como telnet y ssh, popularizadas inicialmente en entornos Unix.

Con el auge de las interfases gráficas surgirían dos nuevas tecnologías: los terminales gráficos, también denominados clientes ligeros o thin-client, y los escritorios gráficos, que entonces solo podían ser utilizados directamente en la computadora.

Fue Microsoft, en alianza con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), de Estados Unidos, la creadora del primer entorno operativo de escritorio remoto, el X-Window. Originalmente desarrollado en 1984 con el nombre de Proyecto Athena, su objetivo era poner fin al amplio abanico de terminales gráficos incompatibles de diversos fabricantes.

Tras años de trabajo e investigación, no solo logró una amplia aceptación, sino además se creó la fundación X.Org, encargada del desarrollo y estandarización de X-Window, el cual se ha convertido en el núcleo de todos los escritorios de los sistemas Unix y Linux, así como de sistemas operativos de Windows y MacOS.

El auge de la red de redes abrió un nuevo capítulo de esta historia, con un conjunto de productos de diferentes compañías, que ofrecen una serie de servicios al usuario, los cuales van desde programas de correo electrónico hasta procesadores de texto.

Sitios como Netvibes, Google IG, Windows Live y otros ofrecen hoy a los usuarios la posibilidad de entrar a ellos por internet y encontrarse los servicios que más utilizan, todos en un mismo lugar.

Estas páginas de inicio, que se han vuelto cada vez más populares, tienen cada una su respectivo buscador, noticias, correo, mensajería instantánea, lista de «favoritos» y hasta agenda personal. Solo se necesita registrarse como usuario para acceder a estos servicios.

De hecho, muchos funcionan como especie de almacenes dada la alta capacidad que ofrecen, lo cual forma parte de la inmensa batalla entre ellos para captar nuevos usuarios, ofreciendo muchas opciones de forma gratuita, ya que quienes pagan, son las empresas que quieren insertar publicidad en estos espacios.

Puestos virtuales

Actualmente, entre las entidades que más han avanzado en el concepto de escritorio virtual o remoto destaca Sun Microsystems, una compañía que lleva años aplicando en su propia organización el concepto de que «la red es el ordenador», pues sus empleados pueden acceder a todos sus archivos, datos y aplicaciones desde cualquier computadora del mundo.

Su escritorio virtual, que funciona con sistemas como Solaris, Windows y Linux, permite alojar en un centro de datos todos los escritorios de los trabajadores, de modo que son accesibles desde cualquier dispositivo. Incluso pueden consultarse correos, archivos, fotos, música o películas, ya sea desde una computadora conectada a internet, o un teléfono móvil.

Todo el sistema de escritorio virtual funciona con una tarjeta de acceso, que identifica al usuario desde cualquier lugar, y garantiza una protección completa de los datos que se almacenan encriptados para impedir su manipulación.

Sun Microsystems asegura estar convencida de que los escritorios virtuales van a tener un gran peso en el futuro próximo, pues según las predicciones de la consultora IDC, se estima que para el año 2011 se habrán virtualizado 34 millones de puestos de trabajo.

Esta empresa, incluso, va más allá, pues ha desarrollado toda una línea de terminales de computadoras, simples y menos costosas que los equipos tradicionales, que se basan en conectarse remotamente a estos «escritorios», por lo cual no precisan de discos duros potentes.

No obstante, hoy el 90 por ciento de las computadoras siguen amarradas a los sistemas operativos, especialmente a Windows, quien al igual que otras productoras de computadoras no se ha quedado cruzada de brazos ante la avalancha de Sun, promocionando el «guardar» como uno de los platos fuertes de la computación.

Pero otros grandes de la industria, como Google, han comenzado a ver con creciente interés la iniciativa de Sun Microsystems, desarrollando ofertas de aplicaciones on line cada vez más completas. Algo similar están haciendo también empresas como IBM, Accutech, Akima o General Dynamics, lo cual demuestra que la iniciativa va en serio.

Caballero pacificador

¿Máquinas con disco duro o simples terminales? Esa parece ser la interrogante que predominará en el futuro, aunque parece que su respuesta será una imbricación de ambas tendencias, como lo demuestra la emergencia de equipos portátiles cada vez más pequeños y, sin embargo, potentes.

En un universo tecnológico donde es común encontrarse un teléfono celular o un reproductor de video que permite almacenar varios Gigabytes de información, y a la vez acceder con él a internet, no sería extraño que en los próximos años esa sea la solución.

Por lo pronto, la guerra entre los que defienden uno u otro bando está planteada, aunque todo indica que no será a muerte, pues en el medio, más allá de concepciones tecnológicas, está en juego el poderoso caballero Don Dinero, ante el cual siempre se ponen de acuerdo las empresas gigantes.

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