A enrollar el televisor

LG ha presentado la primera pantalla televisiva que se puede amoldar como si fuera un rollo de papel, una evolución gigantesca para el futuro de esta industria

Autor:

Yurisander Guevara

Lo enrollas, lo echas en un estuche y te lo llevas contigo en la mochila. Eso es lo que permite el nuevo televisor presentado a inicios de enero por la empresa LG Electronics, el cual estaría equipado con su propio sistema operativo.

La firma sudcoreana ha logrado crear la primera pantalla completamente flexible, como si fuera de papel, que además es de alta definición. Una muestra de por dónde andaría el futuro de la llamada pantalla chica que, por cierto, ya no es tan pequeña.

Según las muestras expositivas sobre tecnología en los últimos años, no solo cambia la forma de consumir televisión con contenidos a la medida del usuario y la forma de transmisión con señales digitales. A ello se unen la movilidad y aumento de prestaciones de un aparato del cual hemos adoptado durante décadas que se ubica permanentemente en un salón, contra una pared o en la meseta de la cocina.

De la curva al rollo

En octubre de 2013 el mundo se sorprendió cuando Samsung presentó su modelo de teléfono móvil Galaxy Round, un equipo con la pantalla curva en sentido horizontal. Sus creadores aprovecharon la nueva característica de la pantalla para interactuar con las aplicaciones. Así, si se inclinaba el dispositivo aparecían ciertas notificaciones, o el estatus de la batería.

El modelo no llegó a prender como se esperaba, pero no quedaron solos en su intento por reformular el concepto de teléfono inteligente.

LG también presentó a inicios de 2014 un móvil curvo denominado Flex. A diferencia de Samsung, su pantalla se curvaba en sentido vertical.

El LG Flex tampoco tuvo mucho éxito, ya que la pantalla carecía de prestaciones potentes y sufría en condiciones de mucha luz, como recuerda un análisis a fondo que realizó la web especializada Engadget. No obstante, una segunda versión del LG Flex vio la luz con mejores prestaciones.

A pesar de no ser propiamente curvada su pantalla, el Samsung Galaxy S6 Edge representó un nuevo planteamiento para los móviles, ya que extendió el panel táctil a ambos lados del terminal, lo que brindó una experiencia de usuario completamente innovadora.

Por ese tiempo sucedió una anécdota curiosa, y es que se lanzó el iPhone 6, cuyos primeros terminales se curvaban verticalmente si eran sometidos a una presión determinada.

LG y Samsung aprovecharon este fallo de Apple para lanzar promociones de sus terminales en las redes sociales con el eslogan «Nosotros también nos doblamos… a propósito».

Estos avances en las pantallas de los móviles presuponían una extensión hacia otros dispositivos, algo que LG hizo realidad con su televisor enrollable.

Apunta la empresa en su sitio web que la división LG Display lleva algunos años trabajando para lograr una pantalla totalmente flexible, que sea incorporada como un televisor.

Sin dar muchos detalles técnicos, la pantalla presentada recientemente, de 18 pulgadas de tamaño, es un panel OLED (siglas en inglés del término diodo orgánico de emisión de luz) con una resolución de 1 200 x 810 píxeles. En su espalda tiene una nueva capa de poliamida —en lugar del típico plástico—, capaz de ofrecer mayor flexibilidad al panel, al tiempo que logra reducir significativamente su grosor.

In-Byung Kang, responsable del departamento de Investigación y Desarrollo de LG Display, dijo a la prensa durante la Feria Electrónica de Consumo de Las Vegas, Estados Unidos, que para el próximo año desarrollarán pantallas enrollables de más de 60 pulgadas, con un panel OLED de ultra alta resolución, las cuales estarían en el mercado hacia 2020.

Como esa tecnología está en una etapa de desarrollo, todavía se desconoce cómo se alimentarían las pantallas, y aún más importante, qué señales televisivas serían capaces de captar.

Más que un TV

La flexibilización de los aparatos de televisión viene acompañada de un cambio en su forma de interactuar con ellos. Los comunes menús de toda la vida se han transformado en sistemas operativos a base de Android, o en periféricos que reciben contenidos de compañías como Google o Apple.

Android TV es el más utilizado por todos los fabricantes, especialmente por Sony y Philips. Este sistema operativo es una adaptación del que utilizan móviles y tabletas, orientado al contenido audiovisual.

Un requerimiento especial es la conectividad a Internet, ya que el TV permite instalar aplicaciones, como por ejemplo, la de YouTube.

Todavía en sus primeros pasos, Android TV fue diseñado para brindar una experiencia al usuario en la que su telerreceptor está conectado a la Red de redes y permite navegar por ella con el control remoto.

Por el momento, lo más consumido en este cambio tecnológico de la televisión son los periféricos, como Chromecast y Nexus Player, ambos de Google, o el Apple TV, una «cajita» similar a la que recibe la señal digital en Cuba.

Chromecast es parecido a una memoria USB y permite a los usuarios sincronizar sus dispositivos móviles con el televisor. Una vez hecho esto, se pueden transferir los contenidos multimedia del móvil o la tableta hacia la pantalla del TV.

Nexus Player y Apple TV, por su parte, vienen con un sistema operativo propio que garantiza el acceso a contenidos de sus fabricantes a través del televisor.

Estos avances tecnológicos no son fortuitos, sino el resultado de la evolución de Internet. El aumento del ancho de banda ha permitido la transmisión en directo (conocida como streaming) de contenidos audiovisuales que normalmente son consumidos en los dispositivos computacionales.

Un ejemplo de ello es Netflix, la primera compañía que lanzó un servicio de series, películas y videos bajo demanda en alta resolución a través de Internet. Considerada como una evolución de YouTube, hoy Netflix está disponible en 130 países, Cuba incluida, aunque las regulaciones del bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos impiden la posibilidad de contratar el servicio.

A pesar de que estos contenidos en línea pueden ser vistos desde los dispositivos móviles, la comodidad y la costumbre de ver televisión en nuestro rincón favorito de casa es un incentivo para que los telerreceptores evolucionen en una integración con la web. Aunque si existe la posibilidad de enrollar y guardar el equipo cuando terminemos, pudiéramos decir entonces que la televisión transita hacia un camino de omnipresencia.

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