Sexo Sentido
¿Mentiras que valen la pena?
No todos, y no siempre, evitan esos enamoramientos fugaces en nombre de la estabilidad matrimonial
Mileyda Menéndez Dávila • mileyda@juventudrebelde.cu
23 de Octubre del 2009 21:19:28 CDT
23 °C No todos, y no siempre, evitan esos enamoramientos fugaces en nombre de la estabilidad matrimonial
Mileyda Menéndez Dávila • mileyda@juventudrebelde.cu
23 de Octubre del 2009 21:19:28 CDT
Nada se seca más de prisa que una lágrima. Apolonio
La fidelidad conyugal es una actitud, pero no es intrínseca al ser humano, sino aprendida. Se trata de elegir entre ser leal a los deseos propios o a lo que presumimos sentirá la pareja al saber que satisfacemos tales deseos sin ella.
A veces una deslealtad interna mal manejada es la antesala de una externa. ¿Cuántas veces mentimos sobre cosas triviales porque resultan inaceptables para la pareja aunque no entrañen un peligro real de traición?
Tras siglos de intentar casi todo en materia de relaciones amorosas, la especie humana debería estar consciente de que nadie puede llenar la vida de otra persona ni suplantar vínculos esenciales como los de padre y madre, hermanos, hijos, amistades íntimas, colegas, compañeros de hobby…
Quien trata de abarcar todos esos roles termina perdiendo su propia identidad y el matrimonio se vuelve una carga tan pesada que es fácil penetrarlo con nuevas ilusiones, pues cualquier cosa parece mejor que una relación así.
Aun sin esas dificultades, es muy posible que alguna vez en la vida aparezca alguien especial y nos sorprendamos a cada hora recordándole, incluso sin querer ser infieles. A veces es puro deslumbramiento, gente que, mirada con calma, no pasa de una amistad, pero desde la infancia nos enseñaron a asociar amor y sexo y cuesta un poco desprenderse de ello.
El humor, la transparencia y la confianza son recursos para monitorear con honestidad tales devaneos, y ningún refugio mejor que el propio hogar para no caer.
Pero no todos, y no siempre, evitan esos enamoramientos fugaces en nombre de la estabilidad matrimonial. El psiquiatra mexicano Mario Zumaya estima que el 60 por ciento de los hombres y el 45 de las mujeres son infieles.
Algunas personas asocian infidelidad a carencias en la relación y se sienten culpables de que su pareja buscara fuera algo que ellos no supieron darles. A veces es cierto, pero no es esa la única excusa para vivir una historia sexual o platónica fuera del matrimonio.
Encuestas en varios países aluden a las circunstancias, la necesidad de experimentar, las fantasías… razones muy propias y no asociadas al cónyuge a quien consideran, aun con sus defectos, la mejor persona para mantener una vida estable y a quien no dejarían por nada en el mundo.
Pudiera sonar cínico, pero mucha gente acude a terapia para resolver infidelidades, más preocupados por la opinión de los demás que por sí mismos. Otros se sacuden esa carga cultural y experimentan nuevas maneras de oxigenar la relación organizando aventuras para ambos.
Los hombres han gozado esas vacaciones semiclandestinas desde siempre sin mucho cargo de conciencia. Para las mujeres la pregunta hoy no es tanto si lo hacen, sino más bien si lo confiesan, algo que el sexólogo español Paco Cabello nombra sincericidio, pues mucha gente está consciente de las lagunas de su relación y no le importa en un momento determinado compartirla, pero no quieren saberlo, para no verse compulsados a tomar una decisión.
No son pocos los hombres que quisieran perdonar algo así y escriben a Sexo Sentido porque no saben cómo hacerlo: tienen miedo a un después, que puede o no darse. Sin embargo, hoy es más común oír a varones jóvenes expresarse del asunto con cierta flexibilidad, aunque sea en tono de broma, y aceptar filosóficamente que si sus parejas «caen en tentación» el resto de sus valores es aval suficiente para darles la oportunidad de elegir, equivocarse y volver.
Una de las conclusiones manejadas hoy en las consultas de terapia sexual es que no siempre esos deslices amenazan la integridad del matrimonio. A veces incluso lo fortalecen si ayudan a recuperar energías, a conocerse mejor, comparar defectos y virtudes y poner en práctica nuevas técnicas para relacionarse ¡y hasta para enriquecer el sexo!, coinciden Cabello, Zumaya y el chileno Walter Rizo.
Tradicionalmente vive una parte de la sociedad amores bellos a través de las novelas y no les parece mal. Una novela también puede ser la realización personal de la pareja para aquellos que aprenden a no celar sus éxitos, no cercarla, y le ayuden a crecer sin perder los límites.
No todo acercamiento de otras personas conlleva deslealtad. Aceptar que alguien más llene en su pareja ciertos espacios sin que peligre la relación, implica madurez. Los límites varían según la cultura y personalidad de cada quien, pero toda relación es construida y debería poder hablarse con claridad hasta dónde pueden llegar sin sufrir menoscabo en sus sentimientos, derechos y privacidad.
Quien aprovechó su juventud antes de estabilizarse con una pareja ya está de vuelta de todas esas cosas y sabe ser fiel porque conoce bien el sabor del «después» y establece mejor su ecuación costo-beneficio.
Por eso se insiste en que la adolescencia y la juventud temprana no son etapas buenas para establecer relaciones profundas, tener hijos o asumir la carga de un hogar. Es mejor experimentar, poner a prueba los sentimientos y tomarle el gusto a la libertad antes de renunciar a ella.
Un matrimonio debe hacerse fuerte mediante vivencias y no por prohibiciones, pésima vacuna ante asedios inteligentes, según lectores que se confiesan «especialistas» en encontrar los puntos débiles de las personas casadas y basar en esos su estrategia de seducción.
Sería mejor entonces encontrar a tiempo tales flaquezas y conjurarlas para no temer la amistad sincera, el coqueteo sin consecuencias o el piropo, cosas normales y agradables de la vida.
Ante el peligro real de un enamoramiento hay que tener recursos y razones morales para alertar a quien tiene la cabeza en las nubes sin agresiones, raptos de inseguridad o castigos desmedidos.
Si el amor es sólido, si no se trata de un matrimonio vacío sostenido apenas por la costumbre o las conveniencias, casi siempre resiste la prueba y hasta puede mejorar. Llegará el momento en que reirán juntos de tales peligros y armarán nuevas estrategias para prevenirlos.
Pero si la relación de todos modos debe acabar, mejor sellar la partida de modo elegante y no involucrar a un tercero, que muchas veces ni entiende cómo fue a parar al cráter de un volcán donde un viejo amor solo alimentaba rencores y cenizas.
Ante todo quisiera felicitar al colectivo que pone en linea esta columna. Todos los artículos que he leído me han gustado muchísimo y me parece que todos tienen algo que dejarnos como seres humanos. Refiriéndome al tema que trata en esta ocasión la Doctora Mileyda Menéndez, opino que las relaciones estables en la juventud (no necesariamente el matrimonio) no tienen por que ser algo traumático, o una especie de camisa de fuerza de nuestros deseos o aspiraciones. Pienso que una relación de pareja estable, responsable, basada en el amor y el respeto puede proporcionar toda la felicidad, las posibilidades de experimentación, las aventuras y las emociones que la "libertad" podría ofrecer, pero dicha relación estable posibilita algo que la tan llevada y traida "libertad" nunca podrá, el hecho de conocer el placer profundo, inmenso e infinito que concede el satisfacer al ser amado, el conocerse bien mutuamente y jugar a explorar en el otro cosas que ni el mismo conoce, sentirse en total confianza para dar rienda suelta a la más atrevida imaginación y entablar una amistad que perdure. No digo que este tipo de relaciones o se puedan establecer en edades un poco más maduras o en una época de la vida donde tengamos más responsabilidad, pero, por lo general es en la juventud cuando podemos desatar esas energias, ese frescor, esos deseos de experimentar y ese torbellino de emociones que asalta hasta a el más comedido de los jóvenes. Además pienso que este tipo de relaciones provee a la pareja de más seguridad emocional y física, siempre y cuando ambos miembros se protegan, practiquen sexo seguro y tengan el mínimo de responsabilidad requerida para afrontar este tipo de relación. Tengo 19 años y mi novio 20 y ya llevamos 3 años de una bonita relación, y aunque como seres humanos que somos no estamos excentos de caer en las tentaciones de la vida, cada oportunidad en que hemos tambaleado, luego la hemos utilizado para enriquecer nuestra relación y nuestra amistad (basada en la sinceridad). Saludos para todos, escríbanme: dsaura@estudiantes.uci.cu
Nuevamente felicidades por tan excelente reportaje, siempre planteando temas controversiales, esta vez con la infidelidad algo tan común en sociedades como la Cubana; aunque no soy Cubana acá en Venezuela puede observarse como los cooperantes q vienen de mision rápidamente se mezclan bien sea con otras Cubanas o simplemente con Venezolanas aun teniendo a su esposa o novia en Cuba, eso es como una costumbre aquí que los q llegan de una vez consiguen pareja y mucho lo observamos como un temor a estar solo y la necesidad exagerada de tener relaciones con alguien ya que no solo tienen relaciones con una persona sino con varias y en nuestra sociedad eso no es tan común me refiero a q engañas con una persona a la vez pero no con varias a la vez, claro hay hombres q si lo hacen pero no es la regla solo la excepción, en cambio los Cubanos son como más libres para eso. Sin embargo, algunos Cubanos han sido flechados por Venezolanas y al estar con ellas cambian radicalmente ese patrón de andar picando cada flor demostrando q el amor lo puede todo. Por esto pienso q cuando una persona ya no te llena y sientes q tienes alguien cerca q si lo hace o sin tener a nadie pues deja a la otra persona q ya no te hace sentir tan bien y se feliz así sea solo, debido a q nada dura para siempre y la vida siempre te va a colocar a las personas indicadas en el momento indicado y estar atado a alguien solo por costumbre o por miedo a la censura de la sociedad no tiene sentido porq estamos con una pareja para sentirnos bien nosotros mismos y ser felices no para sufrir por darle gusto a los demás... P.D: No critico a su cultura al contrario me encanta, pero los hombres si son un poco más galanes y atacones q los Venezolanos jaja, igual amo a un Cubano aunq este allá y quién sabe si algún dia vuelva a verle...!!! De todas formas cada quien tiene q hacer su vida y no es infidelidad recordar siempre a alguien y comunicarse con el simplemente es alimentar eso q tienes bien guardado y q ese alguien se lo ganó con detalles y mil cosas q otros tal vez no ha logrado hacer por falta de creatividad, sacando siempre al sexo de todo ya q eso solo forma parte de la relación pero no lo es todo...!!!
señoras y señores!!!!!!! se acabaron los cantores! como dice mi suegro, donde quedó el amor? que piensa esta amiga lectora Valeria? o es muy liberal o es muy libertina, quien le ha dicho a ella que en Cuba es tan común la infidelidad? de vez en cuando hay que sacar la cara por los hombres caramba..pobrecita, la veo quedándose solita en la vida si piensa así..saludos, Adrian.
Sólo quiero decirle a esta venezolana que no juzgue a todo un país por unas cuantas personas que ella ha conocido.
Al leer el artículo me queda la sensación de que la autora no se atrevió a decir claramente las opiniones que esbozó a medias sobre el peliagudo asunto de la infidelidad y su tolerancia, sobre las infinitas maneras de ser leales sin ataduras de ningún tipo que encuentran las parejas en esa maravillosa diversidad que somos los humanos. Curioso también me pareció eso de disfrutar la libertad antes de renunciar a ella. Da un poco de pavor ver el matrimonio como la pérdida voluntaria de la libertad. Me parece que sería más audaz hablar de la libertad compartida con alguien, con el (la) cual establecer de mutuo acuerdo los límites acerca de la fidelidad. El piropo, el coqueteo sin concecuencias y la amistad pueden ser cosas normales y agradables de la vida. Para algunos el sexo con otras personas, también pueden ser cosas normales, agradables y tolerables por la pareja, que no laceren en nada los lazos entre sus miembros. El límite en ese caso pudiera ser no involucrarse sentimentalmente con el tercero. Cuando en las relaciones entre dos o más personas tienen claramente definidos los límites de cada uno y no hay necesidad de ocultar nada, porque la tolerancia y el acuerdo mutuo son reglas mayores, la fidelidad puede tener conceptos mucho más audaces que los que propone el artículo, creo yo.
Amigo lector Esteban: sabes cuántas personas por lo menos aquí en Cuba piensan así? Creo que 1 en varios miles, esa cultura de pensamiento como la suya es propia del primer mundo, principalmente los europeos y aquí nosotros cuando no llegamos, nos pasamos...creo yo. saludos Adrian.
Si y hay cosas en las qu estoy en total desacuerdo y otras a las que apoyo . De todas formas como dice un viejo refrán que cada cual haga un saco y se meta. Cada uno debe respetar los gustos y creencias de cada ser, pero " llegar a perdonar lo imperdonable " NO. Me gutaría hacerle una pregunta, perdonaría usted a su esoso (si es casada) al haberle sido infiel? , respóndase eso internamente, no a mi, podría mirarlo o llevarlo a su rincón más sagrado después de verlo imaginariamente en brazos de otra y haciendole el amor como seguramente y acostumbradamente se lo hace a usted , Nada cosas y cosas , yo mantengo firme mi opinión: cuida, protege, da y pregunta si falta algo más y esfuérzate por darlo . Mis saludos
Ok, Ok. Por lo que he leído, el tema ha sacado de todos(as)sus más sinceras y diversas opiniones. Como es lógico estoy de acuerdo con algunos puntos de vistas, más o menos con otros y con otros no estoy de acuerdo. Todos deben saber que por mucho que confiemos en nuestra pareja, no estamos exentos a que nos coronen la cabeza, pues todos somos pecadores por igual, porque así nacimos y lo heredamos de nuestros primeros padres Adán y Eva. Con esto no quiero que entiendan que tienen permiso para pecar porque de nacimiento somos imperfectos, no y no; solo es la verdad, no se engañen. Cada cual decide como serle a su pareja, si fiel o infiel. Déjenme preguntarle ¿A qué a nadie le gustaría que lo engañaran con otra persona? Hay una cosa que es muchísima verdad, cuando se ama no se traiciona bajo ningún pretexto. Lo que sucede es que el amor verdadero hoy en día está muy ausente a la hora de escoger nuestras parejas, pues las escogemos o por su atractivo físico, encantos corporales o otras cualidades menos las que nos llenan de verdad. Siempre andamos por el mundo apurados en escoger parejas con miedo a quedarnos solo y lo único que conseguimos es equivocarnos, hacerles daño a otras personas o hacernos daño nosotros mismos. En la actualidad existe tendencia a confundir los sentimientos, o sea el hecho de que una persona te agrade, te haga reír, te comprenda o te sientas bien en su compañía no es amor, puede ser muchas cosas y no precisamente amor. Lo que causa que exista tanta infidelidad en la actualidad es que no existe el amor entre las parejas. Si ustedes escogen bien a sus parejas sin dejarse llevar por primeras impresiones o miradas apasionadas, sino llegando a conocerse bien el uno al otro de seguro no tendrán necesidad de buscar fuera nada, porque se encontraron el uno para el otro, se aceptan como son, son compatibles, son la naranja completa; lo que le falta a uno lo tiene o el otro y viceversa. Esto no quiere decir que alguien que nos mire apasionadamente no sea nuestra media naranja. LO BUENO TARDA EN LLEGAR, NO SE APUREN, PERO TAMPOCO SE DUERMAN.
Nos amamos, y nunca nos hemos sido infieles.
Considero muy buena esta publicación y además muy realista. La infidelidad en nuestra sociedad no es nula pero tampoco creo que llegue al otro extremo, simplemente existe, y también depende en gran medida de cada persona, pues por suerte, diría yo, no todos somos iguales, y digo todos refiriéndome a la sociedad entera. Creo que la infidelidad no es mayoritaria en uno u otro sexo, a mi entender entre los hombres se habla mas abiertamente sobre esto y por ende puede parecer que somos los que mas infidelidades cometemos. Cada pareja debe establecer un limite a su relación, en dependencia de los criterios y mentalidad de los integrantes de la misma. Siempre es bueno que exista cierta libertad y que no todo la vida se resuma a la otra persona, pues creo que esto mas tarde o mas temprano lleva al cansancio, es bueno que se sepa esto, nadie puede ser todo el mundo para la otra persona, siempre es necesario interactuar y relacionarse con familiares y amigos/as. Sobre el matrimonio a edades tempranas creo también como en el articulo, hay que experimentar, tener varias relaciones, convivir y sobre todo esto antes de casarse, pues el amor siempre es muy lindo de lejos, cuando existe la convivencia, ya la cosa cambia, por eso considero muy personalmente este un punto importante antes de dar ese gran paso en la vida, y además creo que la juventud tiene ciertos deseos y expectativas de la vida y de la juventud que pueden dar al traste con una atadura desde temprano en la vida, esto no quiere decir que no existan parejas jóvenes a quienes les vaya bien, pero bueno es una opinión que tengo acerca tema y creo y espero que no este muy lejos de la realidad.
Muy interesante el tema que se debate en este espacio ya que es algo muy delicado y que alguna que otra vez nos a afectado a unos o a otros aunque simplemente nos neguemos a que alguna vez ha existido en nuestras vidas ese trago amargo de la infidelidad, no menos cierto que hay un gran porcentaje de la población cubana que tiende a caer en esos deslices por una u otra razón pero lo cierto es que eso esta como de moda y tenemos que combatirlo.