Solución extrema pero necesaria

En el mundo se registran cada año unos 80 millones de embarazos no planificados y las cifras de aborto —por vías legales o ilegales— superan los 40 millones

 


Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

Educar a los hijos es, en esencia, enseñarlos a valerse sin nosotros.
Mario Sarmiento

Cuando una mujer sexualmente activa entiende que no ha llegado su momento para tener descendencia, lo razonable es que utilice uno o varios métodos anticonceptivos acordes con su condición de vida y salud: píldoras orales, dispositivos intrauterinos, condones, diafragmas, hormonas inyectables…

Pero los «accidentes» ocurren: todas las técnicas tienen un margen de error (cada vez más estrecho) y también pueden fallar por aplicación incorrecta, reacciones alérgicas o falta de sistematicidad. Si sumamos además aquellas mujeres que cotidianamente arriesgan su salud reproductiva sin tomar la más mínima precaución por desconocimiento o falta de recursos para ello, no es de extrañar que en el mundo se registren cada año unos 80 millones de embarazos no planificados, al punto de considerarse esta situación como epidemia.

En la Cuba de antes del 1959 el aborto no era penalizado como lo es aún en numerosos países latinos, pero era un servicio muy caro y solo disponible en clínicas privadas, por lo que muchas mujeres morían sin acceder a él.

Los legrados en situaciones inadecuadas y las complicaciones propias del cuadro social, nutricional o de salud de las gestantes, provocaban anualmente centenares de muertes, sobre todo de mujeres jóvenes en las zonas urbanas.

A partir de 1965 las leyes cubanas reconocieron el libre derecho de la mujer y la pareja a decidir su reproducción, lo cual implicó, entre otras medidas, la institucionalización del proceder abortivo practicado bajo consentimiento de la mujer, en manos de personal médico facultado, con buenas condiciones hospitalarias y de manera gratuita, explica Mariela Castro Espín, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

Paralelamente se inició un proceso educativo en el seno de la sociedad para ampliar conocimientos sobre métodos adecuados de planificación familiar y se insistió en que el aborto no es anticonceptivo, puesto que no evita, sino que interrumpe un embarazo ya establecido, amplió Mariela.

Sobre el aborto como «solución» se debate mucho actualmente a la luz de posiciones médicas, religiosas, demográficas, éticas, filosóficas y culturales propias de cada nación, confirma el experto ginecobstetra cubano Jorge Peláez en su libro Controversias y aspectos novedosos sobre anticoncepción, un estreno de la Editorial Científico-Técnica para la Feria Internacional del Libro de este año.

Según cita Peláez, las cifras de aborto en el mundo —por vías legales o ilegales— superan los 40 millones. El diez por ciento de esas interrupciones son en adolescentes, sector muy vulnerable cuando falta comunicación con sus familiares u otros adultos cercanos. En Cuba, más del 20 por ciento involucra a menores de 20 años, y muchas repiten el proceder a pesar de las advertencias.

Sexo Sentido propone a sus lectores una serie de trabajos para analizar aristas de este asunto y sobre todo invitar a las involucradas a informarse mejor sobre sus opciones a la luz de la ciencia actual.

EL MENOR DE LOS MALES

Un embarazo antes de los 19 años provoca cambios hormonales y metabólicos que pueden ser perjudiciales para la salud. El proceso de madurez del cuerpo, no apto todavía para enfrentar la preñez, implica un alto riesgo, pues las complicaciones orgánicas y afectaciones psicológicas asociadas a este evento determinan actitudes significativas para el resto de la vida.

El aborto también entraña grandes riesgos por cualquiera de sus vías hoy posibles, pues es una decisión que se debe sopesar detenidamente de cara al futuro y no una medida para adoptar a la ligera o bajo presión de la pareja o la familia, como pasa frecuentemente. Claro que la joven debe escuchar tales opiniones, pero le asiste el derecho a ser aconsejada por especialistas que valoren su salud integral, ya que son su cuerpo, su salud y su futuro los que están en riesgo.

En última instancia la decisión es personal, pero el sistema de salud acompaña a estas mujeres en ese trance y vela por su integridad física, por lo que se investiga incesantemente en busca de métodos menos peligrosos.

Se sabe que el más agresivo es el legrado obstétrico, operación vaginal que se realiza a ciegas y puede acarrear perforaciones intrauterinas, infecciones, reacciones a la anestesia, e incluso causar infertilidad a largo plazo o la muerte durante el acto quirúrgico.

Estos riesgos se minimizan con un servicio de calidad, pero siempre que el tiempo de gestación y el estado físico y mental de la paciente lo permitan, se sugieren técnicas menos invasivas y en el menor plazo posible.

Una opción eficaz en ese camino es el Misoprostol, producto análogo a la hormona prostaglandina E1. Esta sustancia es además úteroconstrictora (ayuda a contraer el útero) y un gran dilatador cervical, lo que facilita la recuperación de la paciente.

Esta técnica fluye a través del Programa Materno-Infantil (PAMI) y se ofrece como primera opción a las adolescentes que deciden abortar si no son asmáticas ni tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular o cerebral, trastornos de la presión arterial, diabetes, infección genital activa, alergia o intolerancia previa al producto. La primera dosis (cuatro tabletas) se aplica por vía vaginal en el hospital, donde en un tiempo prudencial se chequea la reacción del cuerpo mediante ultrasonido. Si la paciente abortó, el proceso se da por terminado; de lo contrario recibe otras cuatro tabletas que deberá usar unas ocho horas después de las primeras, y se le cita a consulta para el día siguiente. Si en ese plazo no se expulsó el feto, deberá someterse a un legrado de cavidad.

Durante el proceso que desata el Misoprostol la mujer puede sentir náuseas, vómitos, diarreas, cefalea, fiebre y dolor pélvico, explica el doctor Esteban Hernández Barrios, vicedirector del Hospital Materno Doctor Gustavo Aldereguía Lima, de Cienfuegos.

El país ha invertido recursos en este programa porque muestra buenos resultados y reduce complicaciones propias del método quirúrgico, comenta el doctor Hernández, y aclara que no está exento de complicaciones o reacciones adversas, por lo que considerarlo un método más de planificación familiar sería erróneo, cuando hay tantas vías para elegir.

Encuentros

En una semana han llegado decenas de mensajes para la nueva sección, cuyo propósito es trazar lazos de amor y amistad. ¡Tal vez con el tiempo asistamos a alguna boda urdida en las páginas de Sexo Sentido! Dennis, uno de los primeros «encontrados», reportó cerca de 70 contactos en estos días. Hoy publicamos nuevas pistas llegadas a través del correo de la sección, el teléfono y el espacio para comentarios en el sitio web: Daylin (atencion@gr.cc.cu); Anaicel (031-374533); José Manuel Lemus (Calle 30 No. 2703 entre 27 y 29 Playa Cajío, Güira de Melena); luis (larias@moanickel.com.cu); Yosvanis (ygonzalezn@ind.cujae.edu.cu); Nieves (031-344751); Alberto (apino@estudiantes.uci.cu); adrian@ceac.cu; dobian.cecilia@cigb.edu.cu; yannalia.lopez@inf.fie.uo.edu.cu; Dainer (032-261961) Pedro (pelly@copmar.telemar.cu); mairim@ssp.copextel.com.cu.

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