Amor de verano - Sexo Sentido

Amor de verano

JR convoca a los lectores a contar sus historias de amor

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

¿A un día de verano compararte? Más hermosura y suavidad posees.

William Shakespeare

En diciembre, una amiga me dijo que la mejor estación para el amor era el invierno porque acortaba las distancias físicas. Hace unos días se desdijo. Ahora cree que el verano es maravilloso porque agranda los espíritus, espabila el cuerpo y anima al amor a crecer libre, como todo lo vivo en la naturaleza.

Sus palabras removieron recuerdos de mi reposada, pero aún cercana juventud —¿cómo dejarla ir si es ahora cuando más la disfruto?—, y entonces decidí hacer ciertas confesiones a cambio de que ustedes me regalen también las suyas para refrescar letras durante estos meses, y de paso responder a quienes creen que las pasiones estivales no llevan a ninguna parte. ¡Pobres almas!

Amor de verano… ¿les parece bien? Me cuentan y publico algunas historias cada semana, evitando nombres si así lo desean. Pueden ser viejas o muy fresquitas, ustedes deciden. La mía es de las primeras vacaciones universitarias, cuando me fui con varios estudiantes a disfrutar de una acampada en Varadero… y como soy tan despistada me viré un tobillo por el camino.

Como supondrán, apenas pude nadar en ese inmenso azul que invitaba a hacer locuras, pero el joven delgado, de mirada lánguida y hablar bonito que nos atendió por la FEU se esforzó mucho por distraerme para que mi lesión sanara pronto. Sus charlas despedían el sol sobre la arena cada tarde, y yo, cada vez con menos dolor en el pie, supe a mitad de semana que me casaría con él.

No sé explicar cómo: solo lo supe, pero no se lo dije para no asustarlo, y además porque aquella certeza no me impidió enrolarme en una expedición de trovadores y poetas que llegó de súbito al campamento: aún cojeando, me sumé al estrafalario grupo, que recorría el país desde el Oriente hasta La Habana, como juglares regalando arte a cambio de aventuras.

Al partir nos prometimos vernos el segundo día de agosto, a las dos de la tarde, en el segundo banco del parque del Quijote, para comprobar si aquel idilio era algo más que fiebre de verano. A la cita llegamos ambos con un montón de cartas —que aún conservo—, una propuesta de fecha para unirnos en serio y un palpitar que puso vida en los sueños de ambos. Una década después el sol se puso sobre ese amor, pero el respeto y la amistad siguieron viendo el alba, y si miro al presente, mucho de lo que soy y tengo se lo debo a aquel verano que me obsequió la FEU en Varadero.

¡Esa es mi historia! Y no es por presionar, pero sería tan feliz si dos sanjuaneros que conozco se embullaran a contar la suya…

Libros, libros…

Como habrá más tiempo para refrescar, propongo más lecturas digitales. Recuerden escribir a sentido@juventudrebelde.cu y los mandamos a vuelta de email. En papel es imposible. Se vale pedir también los anteriores, pero solo hasta agosto, ¿eh? Luego será borrón y libros nuevos.

Esta vez sumamos los folletos El arte de acariciar, la Respuesta Sexual Humana, Por qué los hombres aman a las pícaras y una recopilación de poemas, parábolas y mensajes asertivos de esos que corren por la red y dan a veces más luz que cien consejos escuchados antes. Son regalos de Eyling, la santacruceña. ¿Quién más se embulla a compartir sus libros electrónicos a través de la página?

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