Susurro personalísimo

Sexo Sentido publica el resultado del concurso de cartas de amor

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila
Aunque el cuerpo humano nace íntegro en un instante, el corazón humano nunca termina de nacer. John O´Donohue

Muchas personas piensan que las cartas, y especialmente las de amor, pasaron de moda. Es cierto que los carteros cada vez silban menos a las puertas de amadas y amados, pero también se reciben más correos electrónicos y otros tipos de mensajes digitalizados con iguales requiebros, demandas, confesiones y lamentos que en las misivas tradicionales.

De un modo u otro, al ser querido que se encuentra lejos le continuamos transmitiendo sentimientos especiales mediante cartas que consideramos personalísimas, tanto que reflejan nuestra personalidad y estilo, y casi sustituyen a la conversación… Un susurro a veces.

Romper la sellada intimidad de una carta de amor continúa siendo uno de los placeres más recordados. Mucho antes de la publicación por Goethe de Los sufrimientos del joven Werther, en 1774, que se considera formal inicio del romanticismo, ya el género epistolar amoroso había trascendido su función de comunicación práctica para insertarse por sí mismo en la literatura.

Cuba también atesora un gran caudal de esas cartas salidas de las plumas de sus más relevantes personalidades de ambos sexos. Algunas han sido publicadas y han servido de inspiración a varias generaciones de amantes, pero si buscamos bien, en cada una de nuestras casas hallaremos decenas de pliegos que narran el trayecto —unas veces reposado, otras turbulento— de nuestra propia historia de amores familiares.

Por eso Sexo Sentido convocó este verano a un concurso y recibió decenas de tiernas, encendidas, sosegadas, maduras, irreflexivas o amistosas epístolas repletas de ese sentimiento tan universal.

Hoy damos a conocer a los cuatro ganadores, quienes además de ver publicadas sus misivas en esta página recibirán en septiembre un CD con la colección digital de nuestra sección entre el año 2005 y el 2010, además de literatura universal que aborda el tema amoroso y otros materiales sobre sexualidad, familia y crecimiento personal.

Te presto mis sueños

Amada Dulcinea: Estas líneas comienzan en tu regazo. Escucha mis palabras: si te cansas de buscar un hombre con las características que deseas, recuerda que en el último lugar del mundo, detrás de las lomas de Bejucal, en las márgenes del río Ariguanabo, en una casa humilde de un callejón intransitable, hay un hombre que te dice que no todo está perdido, que él viene a ofrecerte su corazón, que es lo único suyo de verdad, y que ahora está sin dueña porque tampoco ha encontrado a la mujer que espera en la vida y porque está cansado de que le arañen el alma y lo dejen tirado en una esquina lamiéndose las heridas.

Piensa en eso cuando mires a la orilla del mar; sueña con ese hombre ideal, y si no le encuentras rostro ni nombre yo te presto los míos para que lo imagines de carne y hueso. Será un hombre que palpite por ti y te espere, que sueñe contigo en las madrugadas solitarias de almohadas vacías, que te quiera pura, bella y natural como tú eres, sin coloretes, sin anillos, sin cadenas, solo la belleza de tu silueta entre sus brazos cansados de souvenires ajenos.

Será un hombre que te hará el amor sin necesidad de velas de colores, ni afrodisiacos, ni quemar incienso: despacio, en silencio, como si paladeara un manjar largamente anhelado, caricias interminables, ríos de ternura en las manos ávidas de geografías sensuales, palabras ausentes, gemidos de placer o de dolor al saber que soy solo un sueño reprimido más que grita en tu subconsciente para que se haga realidad.

Será un hombre que esperará por tu corazón con paciencia, con lágrimas imperceptibles a la orilla de un desierto infinito de soledad que espacia sus traicioneras dunas en su mente.

Será un hombre enamorado que estará dispuesto a jugar su última carta aunque la vida se le escape en el suspiro de su boca y el leve sonido de los dados al rodar por la mesa como si rodaran sobre su garganta y el acierto o no de saberse ganador o perdedor, amado o no correspondido, el gran misterio de la vida escurriéndose entre sus dedos, y ese soplo de esperanza que golpea su rostro cual brisote enfurecido en la orilla del mar de la desesperanza. Será un hombre como otro cualquiera, que tratará de demostrarte que no en vano se invoca al amor cuando dos almas gemelas se entregan en el templo de la confianza.

Y si aún estoy vivo para cuando termines esa búsqueda que comenzaste ayer, estaré aquí; seré un hombre con esperanzas y anhelos, cargado de poemas cursis y una gran mochila llena de ocurrencias para enfrentar los gélidos vientos del materialismo cotidiano de los tiempos del fin del mundo.

Se despide, cargado de nostalgias y en espera de tus besos lejanos, tu Quijote enamorado. (Ricardo López, San Antonio de los Baños. Artemisa)

Un regalo especial

Mi niña: La realidad de mi corazón está en tus manos. Tu llegada al mundo me ha hecho vivir con más plenitud la vida, sonreír, caminar con firmeza, sentirme una MUJER, capaz de cuidarte a cuerpo y espada, encaminándote a dar pasos seguros.

No olvido los días y las noches en que te acurrucaba en mis brazos dándote el calor de mi cuerpo. Mientras te alimentaba te regalé muchas sonrisas. Acudiendo al llamado de tu llanto aprendí a sentir que me necesitabas, que querías que estuviera mucho más tiempo junto a ti.

«¡Llegó el momento del juego!», así digo yo, que al llegar del trabajo te regalo parte de mi tiempo y juntas nos divertimos de lo lindo. Somos dos niñas que buscan el significado de cada cosa, y se atreven a utilizar paños, collares y zapatos grandes hasta estar una frente a la otra disfrazadas de algún personaje espectacular.

Te iniciarás muy pronto en la vida escolar, una oportunidad para mí de enseñarte a leer y a escribir, para que puedas continuar hacia adelante, alcanzando nuevas metas. Si mamá se pone brava contigo y te reclama, aunque dulcemente, algo incorrecto que hagas, no dudes que mi regalo especial para ti siempre lo llevo conmigo: AMOR, mucho AMOR.

Quiero llegar a ser tu amiga en el futuro. Quiero ser tu continuidad y ayudarte a recobrar fuerzas para enfrentar la vida. Quiero enseñarte para que seas un ser humano de buenos sentimientos, un ejemplo para tus hijos. Quiero que recuerdes que MAMÁ está contigo.

Recibe de mí el cariño, la comprensión y el AMOR. Tu mamá. (Yanet Oliva, Cerro, La Habana)

Ya no estarás…

Mi eterno amor: El corazón que palpita en mi pecho se ha detenido en el tiempo, rumiando el instante en que de forma tan amarga nos dijimos adiós. La mente ha vagado por el limbo, sin poder diferenciar las luces y sombras del mundo que me rodea.

Aturdido hoy, me culpo por no haber sostenido con más fuerza tus manos, por no haberte estrechado por más tiempo en mi pecho, por no haberme arriesgado a dar un salto de fe, enterrando la razón que me sujetaba con viles cadenas.

Resulta única esta oportunidad para decirte lo que, como una pesada losa, en mi pecho quedó: No fue el más feliz día aquel en que te conocí, sino ese otro incierto en que comencé a amarte. Me cautivaron tu sonrisa, tu niñez disfrazada con un cuerpo de mujer, tu bondad que cerraba el paso a los bajos sentimientos y a las miserias humanas.

Sembraste en mí el deseo de ser mejor persona, desterraste prejuicios, alimentaste mi espíritu de lucha y confianza. Aprendí que la vida solo gana sentido si la impulsa un propósito. Cuando aún tenía tanto por crecer, fuiste mujer, amante, amiga y, como pareja, mucho mejor que yo. Ayudaste a iniciar la transformación en mi ideal de hombre y duele saber que en el clímax del proceso ya no estarás tú.

PD: Te regalo estos versos que hicieron brotar lágrimas de mis ojos cual si fluyesen de un mar infinito: «Qué lástima pero adiós, / me despido de ti y me voy». (Yunior R. Vega, Matanzas)

¡Lo logramos!

Mi Amor: ¿Qué te parece?, ha sido difícil, pero lo logramos, a pesar de todo y de todos, ¡lo logramos!

Incomprendidos, y nosotros amándonos; criticados y amándonos; censurados por familiares y amigos, y seguíamos amándonos. No nos importó nada, ni siquiera las predicciones de infidelidad por mi parte y mucho menos los consejos sobre «que es un hombre con hijos», «que tan bonita y él tan negro», «que tienes de sobra donde escoger», «que vive solo de su trabajo», «que puedes vivir como una reina», «que en cuántos países podrías vivir» y las etcéteras del mundo; y nuestro amor ahí, luchando, y nosotros disfrutándolo.

Mi amor, cuántos sacrificios, tus lejanías de apoyo al mundo, y yo esperando, pensándote, deseándote, soñándote. Nos desangramos en las separaciones impuestas, pero el amor intacto. Aparecieron las enfermedades, las limitaciones, y nuestro amor ahí.

Hoy la mayoría no puede entender que nos queremos, nos deseamos, que disfrutamos del amor como aquellos locos del primer día, que sin tu presencia todo es gris, y sin la mía para ti es peor. ¿Recuerdas nuestras discusiones? Siempre terminaron en reconciliaciones inolvidables, porque al final las discusiones entre parejas son la sal del amor.

Hoy, a pesar de todo y de todos, a pesar de los malos tiempos, de casi criar sola a los hijos, del largo período sin apenas qué llevar a la mesa y tú sin pedir ayuda por dignidad, y yo furiosa; a pesar de tu corazón deshecho y de noches interminables de hospital; a pesar del amor casi platónico, a pesar de todo, mi amor, aquí estoy como el primer día, amándote y deseándote.

Los escépticos de ayer nos envidian hoy: cuánto anhelan poder llegar y, si la vida nos lo permite, pasar más de 31 años amándonos, deseándonos, disfrutándonos. ¿Tengo que decirte te quiero? Ya termino, sería tan loco llenar un pliego de papel con solo dos palabras: Mi Amor. Tu siempre, Puchi. (Daisy Jiménez; Los Arabos, Matanzas)

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