La alcoholemia compromete la erección y la lubricación

En los encuentros que organizamos en varias provincias este año decenas de jóvenes han contado a Sexo Sentido sus experiencias y las de sus amistades cuando inocentemente se acercaron al mundo del alcohol

Autores:

Mileyda Menéndez Dávila
Jeiddy Martínez

El alcohol provoca el deseo
pero frustra la ejecución.

William Shakespeare

Marilé y Junior tienen ganas de divertirse y liberar el estrés de la semana. Son jóvenes y deciden ir a la discoteca. Después de bailar largo rato tienen mucha sed. Preferirían tomar refrescos, pero los precios allí no están al alcance de todos y en el bar pueden escoger cocteles más económicos. Ella se decide por una Menta refrescante y él elige una Piña colada.

Continúan bailando. Poco a poco el alcohol hace su efecto. Sienten que se divierten mucho. Casi les parece llegar al cielo. Se ríen de cualquier bobería y no les importa hacer el ridículo. Los amigos les animan a volver a la barra mientras el bolsillo se los permita.

Ya verán cómo regresar a casa. Ya enfrentarán los vómitos, el mareo, el regaño paterno… Por un momento Junior piensa: «Adiós mi plan de regalarnos una noche de ternura bajo las estrellas. Esto será salvaje». Ella apenas razona: «¿Y mis condones? ¿Dónde los habré dejado? Bueno, por una vez…».

Muy cerca Jessica observa el cuadro. Tiene 16 años y está más «adaptada» a tomar. Se siente responsable, capaz de parar cuando haga falta, no como esos tontos. Bien lo sabe Manuel, su novio reciente. Mientras ella baila él pide una Piña colada, la preferida de la joven, y la mezcla con varias bebidas en el vaso. Hoy Jessica va a perder la cabeza y tendrán sexo sin ninguna inhibición. Sus amigos cuentan con eso.

Una hora después ella comienza a sentirse en las nubes y a ver todo desproporcionadamente. No sabe dónde está ni por qué Manuel no la deja dormir: «¿Eso es una cámara de video? No puede ser: Mi novio no me haría eso. Todo me da vueltas… ¿Y por qué parece distinto cuando me reclama una y otra vez?».

El estímulo es aparente

En los encuentros que organizamos en varias provincias este año decenas de jóvenes han contado a Sexo Sentido sus experiencias y la de sus amistades cuando inocentemente se acercaron al mundo del alcohol.

Es agradable, dicen, aunque se reconocen vulnerables y saben que la situación puede complicarse: cigarrillos, violencia, psicofármacos, escándalos, sexo no consentido… Ignoran su composición y sus acciones en el organismo.

En los textos de farmacodependencia se explica que el etanol es fundamentalmente un depresor de la transmisión nerviosa en el Sistema Nervioso Central, y actúa por etapas. Al principio inhibe la conciencia y «libera» las zonas más emocionales del cerebro: la persona es más espontánea y menos autocontrolada; sus ideas y su expresión verbal resultan más fluidas, y aunque disminuye la habilidad psicomotora fina crea un estado de ánimo casi siempre eufórico y relajado.

Una ingesta mayor inhibe la capacidad de atender y procesar la información sensorial que llega simultáneamente desde diversas fuentes, lo cual afecta el estado de alerta y la toma de decisiones rápidas, aun cuando se conserve la capacidad de actuar en situaciones para las que el tiempo no es un factor crítico.

Varios estudios han demostrado sus efectos negativos sobre la respuesta fisiológica sexual: compromete la erección y la lubricación, disminuye el goce y la intensidad de los orgasmos y retarda la eyaculación. Estas fallas además suelen revivirse posteriormente como fracasos y generan disfunciones sexuales a largo plazo.

Conforme aumenta la alcoholemia se generaliza la depresión central y su efecto se hace evidente a nivel psicológico y psicomotor: perturba la capacidad ideativa y asociativa (no nos percatamos de lo que pasa) y aparece la torpeza expresiva (disartria) y motora (ataxia) con pérdida de reflejos, sopor y sueño. A concentraciones muy altas se puede provocar un estado de coma y hasta la muerte.

Dicho de otro modo, con cada trago que añadimos ponemos en juego la felicidad o la vida, y aunque perdemos la capacidad de tomar decisiones inteligentes nada nos libra de la responsabilidad por nuestros actos.

Mezcla fatídica

No se trata de fomentar la desconfianza, pero hay que saber que el organismo no siempre responde del mismo modo, y tampoco puede creerse en la genuina amistad de todo el que nos da un trago. La ciberpornografía se nutre de esos deslices, sin importarle el trauma psicológico ni el conflicto moral, y la adicción a otras drogas es una sombra que se desplaza entre las víctimas del alcohol.

También las Infecciones de Transmisión Sexual se propagan con más facilidad cuando las personas se vuelven «alegremente» temerarias, sin contar los embarazos que empezaron en una borrachera de fin de semana y terminaron en un aborto que comprometió a largo plazo la fertilidad de la joven.

La solución no es dejar de tomar, sino aprender a discernir cuánto, dónde y con quién lo hacemos. En nuestra cultura siempre aparecen motivos para celebrar, pero a la hora de divertirse en la calle es insensato mezclar estos tres ingredientes: sexo, desconocidos y alcohol.

Encuentros

A pesar del frío celebramos la peña en la UH el pasado miércoles. Hablamos sobre inteligencias múltiples y su papel en el amor. Otelo preguntó por Laimy: se la extraña. El lunes 9 a las 3:00 p.m. inauguraremos la peña de Encuentros en la Facultad de Educación Infantil de la capitalina Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona. La coordina la profe Luisa Margarita.

Aún quedan en nuestra bandeja más de un centenar de correos. Empecemos con Leonardo, lmoral@facinf.uho.edu.cu; yasmani@cemen.cmg.minbas.cu; sonia@elecgrm.une.cu; javier.sogo@cubametales.minbas; elinet@cim.sld.cu; Claudia.Valdes@ecomat.co.cu; maye06022@scu.jovenclub.cu; Jorge, anacordoba@infomed.sld.cu; spb@ucm.ssp.sld.cu; ernesto04013@cav.jovenclub.cu; gonzalo@cim.sld.cu; yulier@cim.sld.cu y Lilian, lsosa@ifal.uh.cu.

También están reinier.reyes@bio.fie.uo.edu.cu; Tamara, tacosta@gal.sld.cu; dainer0133@fcm.cav.sld.cu; Orlando, ocarbonellm@ucp.ij.rimed.cu; luisfva@edu.vcl.sld.cu; Anita, medicina@15pub.fcmb.grm.sld.cu; Jorge Luis, moralessharp@finlay.cmw.sld.cu; Kadel, kmarrero@ji.cm.rimed.cu; jose.hung@fco.uo.edu.cu. Eduardo García espera llamadas al 053-365343.

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