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La infertilidad se atiende, pero mejor se previene

Cuba reporta hoy 200 000 parejas infértiles atendidas en el Sistema Nacional de Salud, y las cifras pueden crecer si la juventud no cuida su capacidad reproductiva

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

La madre es la patria que primero habitamos.

Andrés Eloy Blanco

 

Cada vez que Carlos Mario visita el centro de trabajo de su mamá es recibido con grandes pompas. A la altura de sus 14 meses no entiende por qué tantos arrumacos. Cuando crezca, su familia tendrá que explicarle qué lo hace tan especial entre las miles de criaturas cubanas nacidas en 2013.

Marbelis y Luis Carlos esperaron muchos años para tener en sus brazos a este hijo. Luego de decenas de pruebas e intentos fallidos, supieron que su única esperanza era viajar a un centro europeo de reproducción asistida con el que el Ministerio de Salud Pública tiene convenios de colaboración hace algún tiempo.

Dos años alejados de su rutina familiar y laboral parecían eternos, pero la gratitud de regresar con aquel bebé saludable y hermoso superó las nostalgias. Sabían, además, que su privilegio era grande, pues solo unas 15 familias pueden beneficiarse con ese programa cada año.

La suya era una gota de felicidad en un mar de congojas, pues el país reporta hoy 200 000 parejas infértiles atendidas en el Sistema Nacional de Salud, y las cifras pueden crecer si la juventud no cuida su capacidad reproductiva, según informó la pasada semana el doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Programa Materno Infantil.

En el 60 por ciento de esos casos, el problema pudiera ser resuelto en el municipio de residencia de las parejas, porque depende más de la profesionalidad del personal de Salud que de recursos materiales. En 2013, esas consultas procesaron 21 105 nuevos casos y hasta abril de 2014 ya registraban 14 814.

Pero cuatro de cada diez parejas necesitan una intervención más agresiva, solo posible en un laboratorio moderno. La reactivación de la red de centros provinciales de reproducción asistida de baja tecnología debe concluirse en 2016, pero ya en 2013 se realizaron unas 1 800 inseminaciones y se lograron 646 embarazos. Este año las cifras van por 754 y 107, respectivamente.

El doctor Fumero explicó que pronto se culminarán las modificaciones estructurales y la modernización del equipamiento en Santiago de Cuba y Ciego de Ávila. Además, se esperan recursos contratados en el exterior para otras cuatro provincias en este año y cinco más el próximo.

Cuesta, pero vale

La cúspide de este servicio son los centros territoriales de alta tecnología, en los cuales ponen sus esperanzas hoy unas 2 500 parejas. Solo en ese nivel pueden aplicarse soluciones avanzadas como la fertilización in vitro (FIV), la inclusión citoplasmática (ICSI), el abordaje quirúrgico por factor masculino severo y la donación de óvulos (ovodonación).

El laboratorio del capitalino hospital Hermanos Ameijeiras ha procesado centenares de casos desde 2007 y solo ha logrado 87 nacimientos. Cuando se terminen los tres nuevos centros podrán atenderse hasta 1 200 parejas al año. El del hospital González Coro reportó este año su primer embarazo y los otros (Cienfuegos y Holguín) ya iniciaron las transferencias embrionarias.

Además de su costo, lo que ralentiza la red cubana de atención a parejas infértiles es su bajo rendimiento, en muchos casos porque la infertilidad es causada por descuidos acumulados en el aparato reproductor de sus pacientes: inflamaciones pélvicas mal atendidas, traumas por golpes o vestuario inadecuado, ambiente contaminado, adicciones, interrupciones de embarazos en la adolescencia y una alta incidencia de ITS como la clamydia, el VIH o el virus del papiloma humano.

A la lógica dificultad para fecundar en esas circunstancias, se suman elementos culturales, como la negativa de algunos hombres a estudiar la calidad de su semen (con lo cual se pierde tiempo y a veces se invade el cuerpo de la mujer sin necesidad) y factores socioeconómicos que dificultan a muchas parejas atenderse en la capital, por lo que han rebasado la edad reproductiva ideal en espera de que la técnica se acerque a sus territorios.

Consolidar este servicio es una tarea más humanitaria que estratégica, porque no es en esas parejas donde se encuentra la mayor reserva de natalidad del país, recalcó el ministro de Salud, Roberto Morales, pero insistió en que no se renunciará a ayudarlas, aun cuando sus probabilidades de éxito sean menores.

Prevenir, preservar

En el actual escenario poblacional es imprescindible educar a la juventud para que opte por métodos de planificación familiar menos invasivos. Bajar las cifras anuales de 20 000 abortos y 39 000 regulaciones menstruales ayudará a cuidar la capacidad reproductiva del país y disminuirá la presión sobre la red de parejas infértiles.

También hay que cuidar la morbilidad y mortalidad de las mujeres en edad reproductiva. Hay casos de afectaciones por enfermedades crónicas e infecciosas que en muchas ocasiones son prevenibles, lo cual implica promover más autocuidado e inculcar buenos hábitos de vida desde edades tempranas.

El doctor Fumero apuntó que en 2013 el cinco por ciento de esas mujeres fueron pesquisadas en los consultorios de la atención primaria de salud para dialogar sobre posibles riesgos preconcepcionales, y en lo que va de 2014 ya se llegó al 12,5 por ciento.

La meta es que el diálogo abarque cada año al cien por ciento de esa población, para asesorarla en sus decisiones y consolidar el manejo interdisciplinario de sus posibles complicaciones de salud.

No se trata solo de evitar embarazos indeseados, también debe ayudarse a las parejas a elegir el mejor momento para buscar descendencia según su salud integral y sus condiciones sociales.  Además, debe estimularse la captación temprana de las embarazadas para facilitarles el diagnóstico precoz de cualquier trastorno que comprometa el fruto de esa concepción y tomar las medidas adecuadas en su acompañamiento.

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