Gano, luego sexo

Según sondeo realizado en la Isla de la Juventud, los jóvenes utilizan frases del béisbol para describir el grado de intimidad sexual logrado con su pareja, comparando el avance con las acciones de un partido

Autores:

Roberto Díaz Martorell
Yaimara Quijano Cabot

Los que se quejan de la forma como rebota la pelota, son aquellos que no la saben golpear.

José Ingenieros

Isla de la Juventud.— El juego estaba en sus postrimerías. El equipo perdía, pero no cejaba en el empeño. Los contrarios no dejaban margen a la duda: querían ganar a toda costa. Un rolling por segunda y se consumó el dobleplay que dejó fuera de la postemporada al conjunto local. El hombre que desde las gradas se ponía las manos en la cabeza, salió lentamente hacia su casa. Ya no había nada que hacer.

La esposa lo recibió con una bata transparente y toda su cara y cuerpo gritando la necesidad de intimidad. Él, consternado, se dirigió a la cocina, tomó un sorbo de café y se sentó en el sofá para dejar escapar toda su frustración de aficionado. No la miró, no se dio cuenta de que ella —a quien no le gusta la pelota— quería un jonrón.

Y es que el béisbol y el sexo tienen mucho en común. La adrenalina, esa hormona segregada por las glándulas suprarrenales para aumentar la presión sanguínea, puede tener un efecto contrario cuando se vive un fiasco o desilusión luego de una intensa expectativa.

La frustración, esa experiencia emocional desagradable, puede llevar a la depresión, estado en el que las personas reaccionan de manera descontrolada o, en el mejor de los casos, se muestran desinteresadas por lo que les rodea, incluso lo que les apasiona normalmente.

Entre los varios encuestados para este trabajo, uno refirió que cuando ve el juego por televisión sus motivaciones para tener sexo son mínimas… gane o no su equipo. «Sin embargo, si voy al estadio disfruto del partido, y si ganamos comparto con mis amigos la victoria aderezando el momento con unos traguitos. Luego, con la adrenalina al máximo, tengo relaciones sexuales magníficas», confesó, sin aclarar si tal entusiasmo lo provocaba el éxito.

Una de las mujeres asiduas a las citas beisboleras comentó a este diario que a ella le gusta la pelota tanto como el sexo. «Si gano o pierdo no importa. No me afectan para nada tales situaciones. Cuando hay serie tengo relaciones sexuales con la misma intensidad», aclaró.

Otros, tal vez signados por el machismo a ultranza, no reconocen el efecto del béisbol como estimulante erótico, pero la realidad indica que también en ellos la adrenalina acompaña el disfrute del deporte y el sexo… o los entrelaza.

Según sondeo realizado en esta ciudad, la juventud utiliza frases del béisbol para describir el grado de intimidad sexual logrado con su pareja, comparando el avance con las acciones de un partido.

Dar un hit y llegar a primera significa recibir un beso, acto que puede incluir caricias limitadas en zonas erógenas del pecho. Conectar un «tubey» es incorporar excitación de los genitales, tanto a través de la ropa como de manera directa, y un triple implica un aumento gradual de la temperatura que puede llevar al sexo oral.

El cuadrangular se corresponde con la penetración y todo el goce que trae aparejado el acto coital.

Ante esta realidad revise usted, ahora que el deporte nacional está en lo más extremo de la LIV Serie Nacional, cuál es su desempeño a la «ofensiva», y si es de los que se deprimen por una derrota beisbolera. Recuerde que las huelgas en el amor no le interesan al resto de su «equipo», por lo que le recomendamos tomar aire, levantar el ánimo y concentrase en su propio partido.

La pelota sigue. Habrá otros campeonatos y puede que también otras oportunidades para ganar. Pero si va a portarse tan emocionalmente dependiente como ahora, es probable que lo mantengan bien alejado de los estadios.

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