Estrictamente personal

Muchos artistas esgrimen el erotismo premeditando para que el escándalo les posicione en el itinerario de la crítica y el consumo, mientras otro grupo nos recrea un sexo más allá de la belleza de los cuerpos en movimiento o la pluralidad de objetos pasionales

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza. Oscar Wilde

Para encontrar el erotismo en la expresión contemporánea de la plástica cubana no hay que dar muchas ni rebuscadas lecturas. Decenas de artistas lo esgrimen premeditando el escándalo que les posicione en el itinerario de la crítica y el consumo, mientras otro grupo se acerca con respeto, conscientes de su rol como fragua de imaginarios sociales, y nos recrea un sexo más allá de la belleza de los cuerpos en movimiento o la pluralidad de objetos pasionales.

Cirenaica Moreira es una de las creadoras que más ha filoneado el tema erótico para desnudar las relaciones de género con un aliento femenino y feminista. A sus décadas de aciertos como fotógrafa, suma hoy la curaduría de la muestra Estrictamente personal, que forma parte de la Duodécima Bienal de Arte de La Habana.

En sus palabras de «provocación» la artista confiesa que la idea inicial era exhibir únicamente piezas suyas. Luego decidió abrirse a otras mujeres que también invocan al amor como eje existencial y creativo, «a pesar del miedo que tienen todos a mencionarlo», al decir de Glenda León, una de las enroladas en esta propuesta.

Ampliar esa complicidad no fue difícil cuando supo que Mabel Poblet quien trabajaba en una vitrina con un traje de novia: «Un traje de novia y un sable que lo atraviesa. Del sable supe más tarde y no pude evitar el recuerdo, digamos, de aquel instinto, sable. Aquella emoción, sensación de la sangre y su percepción, entre otros vehículos como manifestación gráfica del dolor y la desesperanza, que también acompañaron buena parte de mi trabajo desde sus inicios hasta, quizá, el año 2009, cuando inevitablemente hablaba de amor —alguien, alguna vez, mencionó la palabra “lastimero”».

Y como la inspiración se mueve en espirales, tal evocación afianzó su propuesta, porque «con la idea de la vitrina en particular —y todo lo que cabe tejer alrededor de esta— no me sentí tan reducida y ajena en aquel interés reiterado. En aquella constante y pequeña gran obsesión, idea circular: El amor nos une y nos separa. El amor nos une y nos separa…».

Por eso apuesta al placer no solo en las obras nuevas, «sino también en la libertad de la relectura, de la recontextualización de obras ya vistas, que no necesariamente hayan partido o se conecten directamente con la idea al fin del proyecto: la novia, el amor de pareja… sino también jugar con esa otra mirada, externa, tan lejana a veces de la idea original, que puede ser la mirada del espectador, el coleccionista, incluso el especialista, o una suerte de manipulación consciente, en este caso, desde la curaduría».

Así define este proyecto de apropiación con un interés «estrictamente personal», que persigue «rearticular y afirmar un discurso propio desde la mirada y el aliento de las artistas invitadas» (algunas nuevas y ya reconocidas), y encontrar «ese aliento extraviado, disimulado, o sencillamente despreciado, en medio de tanto interés grandilocuente del que parece mejor ocuparse el arte contemporáneo».

Como la ciencia, como la fe, también el arte se cuestiona la marca del amor y su capacidad de pautar la vida. «¿Por qué no mencionarlo entonces? ¿Asumirlo en su real trascendencia?», pregunta ella a sus colegas; y de esas preguntas y respuestas nace esta exhibición; que nos pondrá además frente a interrogantes como ¿Incide el amor en tu manera de trabajar? ¿Marca un ritmo, una temperatura? ¿Define épocas más o menos productivas? ¿Seca total?

Confort, sorpresa, incomodidad. Cualquier cosa menos indiferencia. Cirenaica pretende dejar huellas «ya sea por las artistas reunidas, por las piezas presentadas o por el diseño, que ha de tener una presencia y un peso importantes en el discurso global».

Incluye fotografías, pinturas, instalaciones, performance... y logra ser tan amplia en su lenguaje como diversos son los campos de expresión de las convocadas: Todo un desafío para quien ose aproximarse aún a la plástica con una visión estrecha en este siglo de confluencias.

Cirenaica habla del performance «como parábola o traslación energética de lo presente, de lo que está (sucediendo), pero también de lo efímero, en el sentido de la energía que depositamos y diluimos en el acto de amar».

Para más contraste suma a Grethell Rasúa, Susana Pilar Delante, Marta María Pérez, Consuelo Castañeda, Olympia Ortiz, Sandra Ceballos... y se permite el guiño de invitar a Lázaro Saavedra, premio nacional de Artes Plásticas en 2014.

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