Pregunte sin pena

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

Y.P.: Llevo ocho años con mi pareja y las relaciones sexuales fueron maravillosas hasta hace poco, debido a su eyaculación precoz. Aunque esto ha dificultado nuestras relaciones, encontramos la forma de quedar satisfechos. Siempre pensé que era algo pasajero, pero no es así. Hemos hablado de ello y él se entristece mucho y se avergüenza. No hemos ido al médico (no sé a dónde, ni a quién acudir) y no deseo romper la relación, porque él nunca me ha dejado de gustar y estoy enamorada. Ya evitamos las relaciones sexuales por miedo a la decepción. Si continuamos así, nuestro fin está muy próximo.

Ojalá que lo próximo sea hacerse cargo de que la relación no marcha como esperan y se dispongan a pedir ayuda. El médico de familia puede derivarlos al especialista más cercano. En cada provincia radican profesionales capacitados para ofrecer terapia sexual.

La eyaculación precoz generalmente tiene solución. Han esperado más de lo que tardaría recuperar la calidad de la relación si se deciden a recibir terapia.

No es una enfermedad, aunque puede ser un síntoma de otras. Por eso se requiere una evaluación médica inicial.

Eyacular es una de las funciones de la respuesta sexual que puede adelantarse o atrasarse más de lo deseado. Es un reto del hombre aprender a controlarla y existen ejercicios que ayudan a dicho control.

Cuando se presenta una de las disfunciones sexuales por más de seis meses, suele necesitarse un trabajo psicológico o médico mayor en función de aquello que la cause. Por eso les recomiendo trascender las barreras del silencio y discutir el asunto entre ustedes y con un profesional.

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica, consejera en ITS y VIH/Sida y psicoanalista

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