Pregunte sin pena

Autor:

Mileyda Menéndez Dávila

J.S.: Siempre me gustaron los hombres mayores que yo, pero ha sucedido algo que me asusta. Tuve relaciones sexuales con uno de 60 años. Contrario a lo que muchos pudieran pensar, lo hice sin interés material y lo disfruté tanto que decidí repetir la experiencia. Confieso que nunca antes me sentí tan satisfecha sexualmente. Ahora tengo muchas dudas porque cuando una muchacha se relaciona con alguien mayor dicen que hay otros intereses. No sé explicar lo que sucedió pero lo quiero mucho. Tengo 23 años.

Entre los seres humanos reina la diferencia individual. La experiencia subjetiva no debería ser descrita con ninguna palabra generalizadora como «siempre, todos, nadie». Ahora estás viviendo de modo diferente una relación marcada por el prejuicio de la edad, pero no eres la primera que experimenta una situación así.

Si decides continuar deberás estar preparada para enfrentar esos prejuicios sociales, además de determinadas contradicciones internas a raíz de la diferencia de edad entre ustedes, pero no hay pareja sin tensiones o problemas.

En la imaginación popular es difícil creer que se prefiera a un adulto mayor cuando se valora tanto la belleza de la juventud, su adaptabilidad, salud... pero a menudo se ignora que el amor, como el deseo, es subversivo e irreverente, de modo que las personas    vibran en circunstancias sumamente imprevisibles y contrarias a todo presupuesto.

Nadie, ni siquiera uno mismo, puede imponer lo que crea mejor para el disfrute erótico. La elección de la pareja dependerá de nuestra constitución subjetiva, colmada de aspectos que se escapan de nuestra conciencia.

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica, consejera en ITS y VIH/sida y psicoanalista

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