¿Traición o libertad de elegir?

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

F.P.: Estuve dos años con una muchacha que terminó conmigo. Según ella, deseaba más libertad. Sospecho que es debido a un muchacho que conoció. Me cuesta trabajo creer que me haya engañado. ¿Cómo pude estar tanto tiempo con alguien así, sin siquiera sospecharlo? ¿Cómo se puede conocer a la gente?

No existe ninguna fórmula para conocer hasta la predicción al ser humano, ni el mañana. Cada quien puede enfrentar realidades nuevas y expresarse ante ellas de un modo desconocido.

Quizá no te explicó los verdaderos motivos de la separación. Pero en caso de que tu hipótesis de traición sea cierta se puede asumir que no quiso establecer un triángulo amoroso. Tal vez no pudo evitar la atracción hacia otra persona y no tuvo valor para confesártelo; pero no te mantuvo engañado. Eso nos lleva a pensar que estuviste con quien te respetó. Tal vez no estabas tan errado con ella como ahora piensas.

Siempre es posible formarnos una idea sobre la manera de ser de nuestros amigos y familiares más cercanos, aunque nunca esta los represente totalmente. En la medida que escuchemos sus ideas, sus historias, sus juicios y observemos sus comportamientos podremos comprender sus decisiones más polémicas. Pero siempre se nos quedará algo fuera. Tendemos a seleccionar solo aquello que nos sirve para conformar la imagen deseada de los seres queridos, especialmente nuestra pareja. Borramos todo lo incongruente con lo esperado.

Aun así, algunos recuerdos están ahí para cuando queramos retomarlos. ¿Acaso no había nada en la historia que te permita comprender su proceder actual?

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica, consejera en ITS y VIH/SIDA, y  psicoanalista

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