De distancias y deseos

Autor:

Juventud Rebelde

J. C.: Soy estudiante universitario y me mudé hace poco. Mi novia, que cursa el décimo grado, se quedó en la provincia donde vivía. Llevamos seis meses de noviazgo y hace unas semanas le contamos a su madre que teníamos relaciones sexuales. Ella no se molestó mucho, pero sí me reprochó que nos habíamos adelantado un poco. Voy a ver a mi novia cada 15 días y aún no puedo dormir con ella. Nosotros nos amamos, pero para mí es difícil esa situación.

Deberán mostrar que son capaces de defender su amor superando dificultades aun más difíciles que esta. No menos embarazoso será para la madre elaborar la idea de que su niña va creciendo y mantiene una vida íntimo-erótica que va más allá del delicado vínculo que tiene con ella.

La conducta materna demuestra que precisan otros momentos de diálogo. Dormir juntos adquiere otras significaciones. Observa que no todo te está permitido y no se interpreta tu visita quincenal como un sacrificio que debe ser premiado con todas las oportunidades. Entraste a un hogar donde eres acogido; pero la familia necesita ubicarte luego de entender que eres algo más para su hija. La respuesta de la madre no ha sido excesiva y eso indica que será posible llegar a acuerdos en el futuro. Ya sabes que no siempre informar recibe galardones. Se torna más difícil en tanto exige a quien escucha meditar y transar alrededor de cuestiones que le son espinosas por múltiples razones. Algunos sugieren que antes se explore cómo piensa el interlocutor sobre los asuntos que se van a tratar. Pero en verdad, siempre habrá que disponerse a enfrentar lo no previsto en pos de defender lo que se quiere.

Mariela Rodríguez Méndez, máster en Psicología Clínica y psicoanalista.

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