Entre el disfrute y el compromiso amoroso

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

O.I: Estuve casada una década con un muchacho de mi edad. El matrimonio fue bueno, vivimos cosas maravillosas y otras un tanto tristes. Hace unos meses terminamos, y casi inmediatamente comencé otra relación. Luego mi ex me buscó, decía que no puede vivir sin mí y todo eso. Él sabe del otro y me pide que termine. En este momento estoy con ambos. En verdad he tratado de romper con mi pareja más reciente, pero también dice que me ama y no puede vivir sin mí. Yo estoy sintiendo algo totalmente nuevo. Amo a ese novio actual que me ha hecho sentir como nunca antes; pero cuando veo el sufrimiento de mi ex se me parte el alma y creo que por eso lo acepté de vuelta. Mi novio actual tiene un problema: es casado. Ahora no sé si continuar mi relación con él, que me encanta, o rehacer mi vida con mi ex. Tengo 29 años.

Nuestras elecciones nos representan, aunque no siempre sean las mejores. ¿Qué significan tus decisiones actuales? La lástima no es razón suficiente para comprometerte con el único que hoy te asumiría como esposa. Disfrutas como nunca con un hombre casado que no quiere cambiar su estatus. El compromiso amoroso y el goce los tienes en lugares diferentes.

Tienes una oportunidad para reconocer las condiciones de amor (rasgos, circunstancias) que requieres para sentirte conmovida como con el «novio actual». Pero al mismo tiempo puedes intentar entender la satisfacción que te aporta sentirte elegida para el compromiso hasta el punto que llega tu ex. No es solo por ellos que estás con ambos. ¿Qué nos dice esto de ti?

Mariela Rodríguez Méndez. Máster en Psicología Clínica y psicoanalista

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