Los niños descubren sus genitales

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

A. K.: Estoy casada con el padre de mi hijo varón de cuatro años de edad y una hembra de tres. En varias ocasiones he sorprendido a mis hijos tocándose y diciendo que van a «fornicar» en el término popular más soez. Sé que los niños descubren sus genitales, pero quisiera que dijera si es normal o es exagerado para su edad. Los míos nos ven desnudos cuando nos bañamos o nos vestimos, sin prohibición; pero dormimos en cuartos separados y nunca nos han visto en relaciones sexuales.

Devenir personas implica la erotización asociada a la satisfacción de necesidades vitales. El bebé se alimenta, pero además disfruta de la succión, la defecación, la micción junto a las palabras y miradas a ello asociadas. Así sucede con el cuerpo todo y no es de extrañar que acontezca con los genitales, aunque resulte enigmático y sea preciso tramitar ese goce a través de preguntas a los padres o juegos como ese que percibes en tus niños.

El juego infantil es un discurso que puede desplegarse con o sin palabras. Elaboran así sus enigmas, auxiliándose de objetos y términos como ese soez que refieres y todo el tesoro cultural que les haya tocado, no necesariamente aportado por los padres, ni dicho explícitamente por nadie, pues los niños son buenos lectores entrelíneas.

No por usual ni lógicamente necesario hay que alentar este tipo de juego. Junto con esta erotización debe llegar la capacidad de renunciar a su expresión directa, para volcarse a las actividades culturales, socialmente permitidas como el estudio o determinados pasatiempos. En el proceso de devenir humano cada niño ha de poder pasar del cuerpo a otros objetos (o actividades) cuyo uso sea también satisfactorio.

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