Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Somos serodiscordantes

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

C. L.: Un muchacho me dijo que yo era perfecta para él. Le gustaba mi cuerpo, profesionalismo, sensualidad y alegría. Pero le confesé que tenía VIH/sida. Él está «choqueado», porque piensa que alguien así no puede portar este virus y cree que a pesar de usar correctamente el condón puede enfermarse. Conozco parejas serodiscordantes que tienen una relación estable y hasta han tenido bebés.

La verdadera elección de amor acontece luego de alguna decepción allí donde se derrumba el ideal de «perfección», y aun así se localiza algo entrañable sin lo cual no se quiere vivir. Toda elección es una apuesta que ha de incluir imperfección y fallas mortificantes como parte consustancial de la vida en pareja. La infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es solo uno entre los tantos riesgos que él ha de contemplar; tú deberás apreciar su vacilación y evasiva.

La decisión de ese muchacho no se ha de basar solo en la idea de que todo saldrá bien. El único modo de evitar el riesgo es impidiendo intercambios entre mucosas y fluidos provenientes de los genitales o la sangre. El uso del condón contribuye a esto, pero este puede romperse. Su empleo correcto tampoco excluye el deseo de intercambios de riesgo ni el hecho de que puedas enfermar y requieras cuidados de un compañero comprometido con algo más que el placer de una mujer «perfecta» para él.

Es usual que las parejas sean «discordantes» en un sinfín de aspectos y concuerden en otros esenciales para sus miembros. ¿Cuáles son estos elementos para ti? ¿Acaso no guardan relación con esa confesión inicial?

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