¿Imágenes peligrosas?

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

G. D.: Mantengo una relación hace ya tres años. Unos días antes encontré en su computadora fotos de muchachas, clasificadas por el color de su piel. En ese momento me sentí morir, pues la belleza de ellas es indudable. En cambio, yo no soy una artista de novela y me sentí muy inferior, sin saber qué pensar. No sé si eso es normal entre los hombres o no. Nunca me había pasado algo así. No quisiera cometer un error y hacer una tormenta en un vaso de agua; por eso les pido un consejo.

La época actual se destaca por el imperio de las imágenes, que invaden, atraen, divierten y a veces angustian. Abundan aquellas que despiertan la ilusión de una relación sexual sin los desencuentros, faltas y sinsabores propios de esta.

Esas bellas imágenes velan lo real y difícil de cualquier lazo de pareja. Cada una oculta lo indecible de eso que sostienen ustedes por tres años, sin necesitar esa belleza de novelas.

Por algo te elige a ti, a pesar de contemplar mujeres tan disímiles que ciertamente muestran un deseo más allá. Lo curioso es que ante esta desilusión, respondas con ese sentimiento de inferioridad. Ya esta es una tormenta. Sería un error ignorarla.

Has preferido silenciar el asunto porque intuyes que entre hombres son usuales esas fantasías. Entiendes que la belleza tras la pantalla puede ser admirada por muchos, incluso por ti. Lo problemático es que si bien podrías asumirte fuera de esta serie de mujeres coleccionadas; te ubicas en el lugar inferior. ¿Por qué? ¿Qué dice esto de ti? ¿No te parece que el asunto debería ser analizado?

Mariela Rodríguez Méndez, Máster en Sicología Clínica.

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