Pregunte sin pena

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

N. I.: Soy una muchacha con discapacidad físico-motora. Me traslado en sillón de ruedas; condición que no me ha impedido realizar mis sueños, pero sí tener pareja «formal». Soy sexualmente activa, pero la entrada de mi vagina es muy «estrecha». En las pocas relaciones sexuales que he tenido, ellos disfrutan mucho, pero terminan antes de que yo pueda comenzar a sentir placer. Al inicio, creía que era por la poca actividad que tenía. Pero de un tiempo para acá he tenido más encuentros sexuales y mi condición no parece mejorar. ¿Qué opina? ¿Qué me sugiere? Tengo 23 años.

Ni la estrechez vaginal, ni la discapacidad físico-motora tendrían que impedir tener una pareja formal y menos aún, que disfrutes de esos encuentros. ¿Por qué aceptar estos encuentros que parecen no complacerte? ¿Qué ganas?

El placer puede comenzar antes de la penetración y prolongarse incluso después de esta. El clímax erótico sorprende cuando hay un verdadero encuentro, donde la presencia de esa otra persona permite conectarnos con vivencias de nuestro propio cuerpo, aun sin tocarlo.

Tal vez habría que comenzar a preguntarse sobre este modo de encontrarte sexualmente con otros. Es posible que les estés permitiendo avanzar sobre tu cuerpo, sin que tus sensaciones eróticas hayan sido evocadas y sin desear un paso más. Quizá disfrutas tanto los efectos de tu «estrechez» en ellos, que estás dispuesta a renunciar al placer.

Sin importar tu condición física, tendrías que poder poner tus «condiciones» para consentir a esos encuentros según los efectos que en ti provoquen. Tal vez así aparezca esa pareja capaz de comprometerse contigo, sin terminarlo todo cuando queda satisfecho.

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