Pregunte sin pena

Tras los 40, muchas decepciones pueden haberse acumulado... ¿Qué pensar entonces?

Autor:

Mariela Rodríguez Méndez

N.A.: Después de los 40, sigo sin entender qué pasa con los hombres actuales. Cada vez que conozco a alguien se repite la misma historia. Parece que mi futuro está destinado a no creer en nadie. Es la misma decepción. Dicen que son mujeriegos, que tienen hijos y es mentira. Son profesionales y mienten así. No entiendo. Me decepciono tanto que no acepto la relación. Deseo algo estable. No estoy apurada. Me gusta escuchar y hablar con ellos. Pero cuando los conozco no son nada, o son personas con muchos problemas.

Lo que parece destino suele asociarse a aquello que repetimos una y otra vez. Usted retorna a volver a creer hasta decepcionarse. Ellos aparentan ser más y usted se ilusiona, luego no pueden sostener dicha impostura y usted termina decepcionada.

Pareciera que le gusta escuchar aquella ficción inicial, hasta encontrar esa «nada» o ese «problema» que todos tenemos. Así, no encuentra más que la repetición de la misma historia.

Conocer a alguien implica encontrar maneras de lidiar con las ficciones, «la nada», los problemas propios y ajenos. ¿Por qué es tan difícil? ¿Qué impide avanzar más allá de las primeras impresiones? ¿Cuál es la razón por la cual le resulta imposible aceptar que sean «nada»?

Pareciera que se repite ese punto de intolerancia suyo, que no le permite ir más allá del ensueño. En lo que llamamos destino estamos más implicados de lo que nos parece. Es cierto que no controlamos todos los hechos, pero siempre elegimos cómo actuar ante ellos. En cada elección algo nuestro se expresa. Por eso te exhortamos a reflexionar de qué manera contribuyes a esto que hoy te parece un mal destino.

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.