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Celac: los vientos vuelven a soplar a favor

Se han dado pasos adelante pero también se erigen nuevos retos ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que tendrá su 7ma. Cumbre el día 24, en Argentina. Sin embargo, la coyuntura es buena

Autor:

Marina Menéndez Quintero

Como siempre, cargados de desafíos, América Latina y el Caribe tienen sin embargo más posibilidades ahora de avanzar como bloque si son capaces no solo de andar unidos sino, además, de desbrozar camino en el contexto de la Celac, un ente que puede afianzar el paso a partir de su 7ma. Cumbre, prevista para el próximo 24 de enero.

Las condiciones parecen hoy más favorables que hace unos años para hacer al conglomerado más fuerte, y consolidar la integración.

El primer punto a favor es la reincorporación de Brasil de la mano de Luiz Inácio Lula da Silva luego de que su predecesor, Jair Bolsonaro, sacara del conglomerado a ese país, lo que no solo le devolverá la presencia de todos sus miembros per se, además, proveerá a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños del peso de una nación con el potencial económico del gigante sudamericano y la vocación integracionista de su actual conductor.

Pero otros acontecimientos también hacen pensar en una cita proactiva más que en la búsqueda de consensos para firmar acuerdos, en la voluntad de avanzar como el espacio común que conforman las naciones miembros.

Una Colombia que, como Estado con Gustavo Petro en la presidencia, piensa y se proyecta más ahora hacia la región, se une a los esfuerzos que en tal sentido han desarrollado países como México y Argentina, naciones que han ocupado la presidencia pro tempore en los años recientes, junto a Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, las naciones caribeñas…

Pero se sabe que el espíritu independentista en tanto anticolonialista y antimperial, que encierra el hecho de conformar un bloque de iguales sin el autoritarismo hegemónico de las potencias, ha sido visto como un «peligro» por alguna de ellas. Y no han faltado naciones de la región que se prestaran a hacerles el servicio de sabotear la unidad.

Tampoco quiere decir andar unidos, de espaldas al mundo. Por el contrario, las relaciones de la Celac con China y con Rusia, países cuya presencia en América Latina es cada vez mayor, resultan imprescindibles, y estarán en el temario de la cita, según ha trascendido, así como los nexos con la Unión Europea, «colega» de la Comunidad desde su creación, y tal vez más interesada ahora en esta parte del mundo, como lo ha confesado el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, a propósito de una probable nueva reunión entre ambos grupos.

«Nuestra relación con América Latina y el Caribe es sólida, pero no podemos vivir del pasado. Los grandes desafíos de hoy requieren socios confiables. (América Latina y el Caribe) es una región en la que están en juego intereses cruciales para la UE en las próximas décadas», expresó, sabedor de la importancia que el difícil contexto europeo otorga a las inversiones en esta parte del mundo, como han reconocido no pocos expertos. Es otra potencialidad para nuestras naciones. 

Claro que todavía falta a la Celac la voz fuerte como ente y las posiciones sólidas que necesita en los foros internacionales, así como establecer entre sus miembros, y entre el bloque y otros allende la región, los lazos de cooperación y de comercio que tanta falta hacen.

No obstante, la Comunidad ha reiniciado su trayectoria y ahora, insisto, tiene la posibilidad de pisar más fuerte.

Bajo la presidencia de México, la 6ta.Cumbre, en 2021, sacó a la Celac del mutismo de tres años sin reuniones de jefes de Estado y de Gobierno, y se adoptaron importantes pronunciamientos políticos y prácticos de cara a los estragos causados por la COVID-19, y en relación con la necesidad de luchar contra el cambio climático, entre otros asuntos puntuales concernientes a los países miembro.

Similar paso mantuvo con la presidencia argentina. Según ha adelantado el coordinador nacional de la Celac en ese país, Gustavo Martínez, durante el lapso se trabajó en más de 15 ejes temáticos, incluso en un contexto marcado por la crisis generada por la pandemia y las secuelas del conflicto en torno a Ucrania. Aspiraciones ligadas a la ciencia y la tecnología como la pretendida creación de una agencia espacial, dan cuenta de que los propósitos rebasan el mero hecho de la sobrevivencia.

Pero los derroteros no pueden dejar de lado lo que constituye el pan de cada día.

Desde Bolivia ha trascendido la posibilidad, como prefacio de la 7ma. Cumbre, de un encuentro con organizaciones y movimientos populares de la región para consolidar la llamada Celac Social, y es seguro que se debatirán ejes temáticos como el económico y, en esa esfera, la deuda externa, que vuelve a atenazar a naciones como Argentina, así como la necesidad del fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, la lucha contra el cambio climático y el compromiso con la justa redistribución de la riqueza.

Los retos siguen siendo muchos. Las amenazas a la estabilidad y la institucionalidad en Brasil, los denunciados afanes golpistas en Bolivia, y los momentos amargos que vive la democracia en Perú seguramente estarán sobre el tablero, junto a la preocupación que suscita la inestabilidad y el abandono de Haití, y los parabienes que provoca la política de Paz Total en Colombia.

Tampoco podrá faltar la condena a los daños económicos y humanos que provoca la política estadounidense de coerción contra Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Desde luego, hay retos importantísimos en lo económico. El aumento de la inflación a nivel global y las incertidumbres que persisten luego de la Covid-19 y las medidas contra Rusia, han provocado incrementos en la volatilidad financiera y el temor al riesgo que hicieron disminuir los flujos de capital hacia las economías emergentes, incluyendo las latinoamericanas y caribeñas.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ello provocará que este año su PIB no sea aún el deseado, y se profundice la desaceleración con un crecimiento de 1,3 por ciento, menor que el 3,7 por ciento esperado en 2022 y lejos todavía del 6,7 por ciento que logró, pese a todo, en 2021. No obstante, las exportaciones de bienes crecieron el año pasado en un 20 por ciento.

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños está necesitada de hacerlo, y tiene condiciones para avanzar.

Una salvaguarda para hacerlo y propósito común a todos, es  mantener viva la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, aprobada durante la 2da. Cumbre de La Habana y que constituye, a lo largo de la joven historia de la Celac, uno de sus principales pronunciamientos, en tanto garantía de la convivencia pacífica y escudo contra las agresiones propias o externas.

Un momento distinto de la 7ma. cita que pone de manifiesto el afán de extender sus nexos podría ser la comentada participación especial, vía internet, del presidente chino Xi Jinping, invitado por Argentina en su calidad de titular saliente, así como la que sería sorprendente presencia de un enviado del presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, también convidado por Buenos Aires, según trascendidos extraoficiales.

Si así fuera, la aspiración solo puede ser a vernos como iguales en torno a la mesa. De cualquier modo, los enviados de Washington escucharían, de primera mano, algunas verdades.  

 

 

  • La Celac está conformada por 33 países de América Latina y el Caribe donde viven más de 600 millones de personas.
  • Aunque muchas viven del turismo, como es el caso de las caribeñas, algunas de las naciones miembro son importantes reservorios de petróleo y gas y de minerales como el litio, lo que otorga a la región una importancia estratégica ahora que los sucesos en torno a Ucrania fuerzan a Occidente a mirar hacia esta parte del mundo, pese a todo.
  • La conformación de la Celac fue proclamada en febrero de 2010 durante la denominada Cumbre de la unidad de América Latina y el Caribe, en México, pero su constitución oficial tuvo lugar en diciembre de 2011 en Venezuela. La 1ra. Cumbre se celebró en Chile, en 2013; la 2da. en La Habana, en 2014; la 3ra., en 2015, fue acogida por Costa Rica; la 4ta. tuvo por escenario a Ecuador en 2016 y la 5ta. a República Dominicana, en 2017. Entre el 16 y el 18 de septiembre de 2021 se celebró la 6ta. Cumbre, en México.

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