Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Mipymes: escalas menores, grandes propósitos

Autor:

José Alejandro Rodríguez

Micro, pequeñas y medianas empresas, pero con grandes propósitos: es lo que despunta desde que se aceptaran en Cuba las Mipymes. Es el reto de construir el socialismo incorporando la propiedad privada a ciertas escalas, junto a la estatal. Una apertura que deja atrás la cuasi hegemonía estatal sobre los medios de producción.

Desde que entró en vigor el Decreto Ley 46 sobre las Mipymes, se han aprobado más de 300 en urgidas actividades: producción de alimentos, materiales de construcción, fabricación de muebles, confecciones textiles, calzado, plásticos, bienes de limpieza y aseo, productos informáticos, recuperación de materiales y reciclaje.

Siguen llegando al Ministerio de Economía y Planificación solicitudes para el emprendimiento a lo mediano y a lo chico, como compañeros de la gran empresa estatal. Y ante esta última, las Mipymes podrían ser dinamizadoras con  arresto innovador, con diversificación y competitividad que vigoricen la menguada oferta y la circulación monetaria.

Si perseveraron muchos de ellos desde antes en el marco más estrecho del trabajo por cuenta propia, hasta asumir hoy la personalidad jurídica que los valida como empresarios; si no cejaron ante limitaciones y rígidas reglas impuestas en el pasado, cómo no van a constituir hoy un potencial vivificante de la economía socialista, un surtidor de valores agregados y versatilidad, con  potencialidades exportables.

Estos nuevos actores económicos tendrán que enfrentar dificultades en el momento más crítico, por los efectos de la pandemia conjugados con los del recrudecido bloqueo estadounidense y nuestras propias vulnerabilidades. Con grandes carencias y sin un mercado mayorista consolidado. Y triunfarán quienes de ellos logren mayor desempeño para el mercado y toda la sociedad.

Aunque el empeño-país es zafarles trabas para que se prodiguen, tendrán que vérselas con tropiezos de la burocracia fortuita que todo lo complica, y la inercia e incomprensión de ciertos poderes públicos, aún anclados a ortodoxos métodos de dirección. Y tendrán que ganarse su  merecido sitio en la economía enfrentando los prejuicios con resultados concretos en su gestión, en alianzas público-privadas y encadenamientos con la empresa estatal, la que, por cierto, también recibirá el soplo vigorizante de sus émulos privados y también estatales a pequeña escala, a más de las cooperativas.

Si hubo quienes miraban con suspicacia y recelo a los trabajadores por cuenta propia como antagonistas, a pesar de los llamados del entonces presidente Raúl Castro a contar con ellos y vencer esos prejuicios; ahora también pueden surgir reservas inmovilistas ante el éxito del nuevo empresario privado, aun cuando la actual dirección del país ha refrendado la gestión no estatal. Por ello es vital que se exprese en hechos el espaldarazo político del recién celebrado Pleno del Comité Central del Partido a todos los actores económicos en sus necesarios emprendimientos: desde la gran empresa estatal socialista, hasta las cooperativas y las Mipymes —privadas o estatales— y los trabajadores por cuenta propia.

Con más incentivos económicos y reconocimiento social que de prohibiciones, con más consensos y acercamientos que imposiciones por parte de las autoridades, las Mipymes podrán avanzar con los principios de la economía solidaria y la responsabilidad social hacia la comunidad y el país. Y a lo interno de ellas, la disciplina económica y una gestión eficiente elevarán su rol en la sociedad.

Muchos de esos emprendedores valoran altamente los nudos que vienen zafándose, aunque entre ellos hay quienes consideran que habrán de deshacerse muchas trabas para que el capital humano tan calificado que hay en el país pueda incorporarse plenamente con su talento a esta nueva brecha que se abre en la economía cubana.

La vida misma con sus evidencias dictará las futuras adecuaciones de esos actores económicos. Las normativas no pueden ser un fórcep rígido e inamovible en el camino irreversible de las Mipymes para construir el socialismo. Sí, progreso privado con responsabilidad social, no meros mercaderes sin otra brújula que sus arcas.

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