Morosidad

«Es como para cortarse las venas». Así, con esa imagen tan melodramática graficaba María Gutiérrez Díaz su desesperación el pasado 11 de noviembre en esta sección, ante la imposibilidad de que se resolviera su reclamo.

La señora estaba ya «verde», como se dice callejeramente, cuando me escribió para narrar lo que le embargaba: a su casa ya hacía dos años que no entraba ni una gota de agua, como consecuencia de que la tubería que accede de la red exterior estaba tupida.

La afectada, quien reside en Fomento 73, en la ciudad de Holguín, lo planteó en la asamblea de rendición de cuenta de su delegado. Lo proclamó en la Dirección de Acueductos, donde continuó reiterándolo en varias ocasiones. Le habían prometido enviarle un inspector en tres ocasiones. Y nada.

Obstruida la tubería y obstruida la respuesta solucionadora... Ni gota de agua ni gota de atención.

Ahora responde Lilibet Torres Ramírez, especialista de Atención a la Población en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de la provincia de Holguín, quien precisa que esa entidad vino a conocer el caso el 26 de octubre pasado e inmediatamente contactó con la brigada de mantenimiento de la UEB municipal de Holguín, la cual realizó el trabajo de reparación a principios de noviembre, unos días antes de la publicación del caso.

La funcionaria explica la causa de la obstrucción: el tubo de entrada de agua a la casa de María estaba doblado, e impedía la entrada del líquido. E informa que con la UEB municipal de Holguín «se hicieron los correspondientes análisis por la morosidad en este caso».

Agradezco la respuesta y solo lamento que no se especificara el alcance de esos análisis, teniendo en cuenta que la desatención a la clienta y las dilaciones para solucionar el problema fueron los factores que llevaron a la señora a escribir a esta sección, ya desesperada de tantos atascos institucionales. ¿Por qué tuvo que esperar tanto, al borde del infarto?

La segunda respuesta de hoy la ofrece el ingeniero Pavel Luis Angulo Peña, director de la UEB Centro Integral de Atención al Cliente de la Empresa Eléctrica Holguín, a la denuncia hecha en esta columna el pasado 29 de octubre por Alba Marina Huerta Pompa, vecina de Cuba 262, entre Morales Lemus y Miró, en la ciudad de Holguín.

Entonces, Alba Marina señalaba que en su cuadra se entregó el módulo de equipos electrodomésticos de la Revolución Energética, sin que se hubiera arreglado la situación de los cables y los problemas de voltaje.

Así, en la casa de Alba Marina, la última conectada a un distante transformador, viven cuatro familias con solo dos contadores. Y ante tales irregularidades de voltaje, se han quemado tres refrigeradores, entre los cuales está el suyo. Lo arregló y tenía que estar apagándolo, pues no funcionaba cuando caía el voltaje. No podía conectar las ollas eléctricas y la hornilla al mismo tiempo. Y para cocinar, debía hacerlo con las luces apagadas.

Alba Marina también había reportado el problema, y ya llevaba tres meses sin que la hubieran visitado cuando me escribió.

La respuesta del ingeniero Pavel, enviada a la clienta y con una copia a esta sección el 31 de octubre, recalca que el planteamiento de ella fue revisado por el director de la UBE municipal, «y se ha constatado que los problemas de voltaje de su vivienda están dados porque se encuentra ubicada en una de las 389 zonas de bajo voltaje pendientes de solución en el municipio, al final del banco de transformadores HB-04 del circuito Miró, alimentada por una acometida que sirve a cuatro viviendas».

Le informa a Alba Marina que la solución de su caso está incluida en el proyecto de mejoras de las redes eléctricas, específicamente el programa de eliminación de zonas de bajo voltaje. Y le aclara que en la zona donde ella vive estaban programados los trabajos durante noviembre, lo cual permitirá la normalización del voltaje. Ello hace suponer que ya Alba Marina pueda hacer uso sin temor de sus electrodomésticos.

Agradezco igualmente la respuesta, y también me pregunto si la misma no hubiera sido más integral de esclarecerse el porqué en esos tres meses nunca le dieron las explicaciones que ahora, espoleadas por la publicación, le proporcionan con toda justeza.

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