Ciertas preguntas al Banco

Desde Santiago de Cuba, el arquitecto Ibrahim Fernández confiesa que el discurso de Raúl en el último período de sesiones de la Asamblea Nacional le hizo reflexionar sobre medidas y disposiciones que con los años han perdido vigencia y legitimidad y requieren una revisión.

Ibrahim (Edificio E 28, apartamento 2, Bloque 4, Distrito José Martí de esa ciudad) piensa que hay disposiciones del Banco Nacional de Cuba que afectan los intereses de quienes acuden a abrir sus cuentas, alentados por las campañas de ahorro y la seguridad que ofrece tener el dinero bien resguardado.

Él no comprende por qué si el titular de una cuenta de ahorro fallece, el beneficiario de esta solo tiene derecho a un tope de 5 000 pesos, en el caso de que la cuenta sea mayor.

Tampoco Ibrahim entiende «por qué el Banco Nacional de Cuba, de conjunto con Inmigración, limita el uso de las cuentas de quienes solicitan emigrar del país, impidiendo a las personas utilizar ese dinero en trámites y pasajes, o darlo en beneficio de familiares y amigos, cuando existen casas de cambio que permiten de forma legal convertir la moneda en pesos convertibles».

¿A quién creerle?

El trabajo de un hombre es sagrado, y hasta después de muerto debe respetársele, para que no suceda lo que cuenta Elisa Cabrera, desde la finca Potrero Viejo, en Jovellanos, provincia de Matanzas.

Elviro Almansa, el esposo de Elisa, criaba cerdos; y de ello vivían apaciblemente. A principios de marzo de 2008, Elviro le vendió a la Empresa Porcina de Jovellanos, sin pensar que aquel era su último esfuerzo. En días, el hombre falleció. Después, cuando llegó el cheque a nombre de Elviro, la viuda inició las gestiones para cobrarlo.

Realizó la Declaratoria de Herederos el 9 de mayo de 2008. Fue a la Notaría, y allí, a su vez, la remitieron a la Oficina de Actos de Última Voluntad y Declaratoria de Herederos en La Habana. Le informaron que esos trámites durarían alrededor de dos meses.

Elisa había escuchado, por la televisión, que según funcionarios del Ministerio de Justicia no había atrasos en ese tipo de trámite. Verificó llamando al teléfono 877-5631, y le confirmaron que no había atraso alguno, que la abogada que la representaba hiciera la reclamación. Elisa fue a ver a la abogada, y esta le dijo que sí hay atrasos.

«¿A quien debo creerle? —cuestiona la mujer—. Ya casi va a transcurrir un año y aún estoy esperando la solución de mi caso. ¿Tan difícil es transferir un cheque a una viuda? ¿Hasta cuándo demorará la respuesta de Última Voluntad y Declaratoria de Heredero, si por la TV dicen que no hay atrasos? ¿Dónde estará mi expediente entonces?».

Dudas de heredero

Roberto Forsythe (Central 205, apartamento 4, entre Soto y Piedra, reparto Juanelo, San Miguel del Padrón, en la capital) enfrenta una situación parecida. Su tío, quien laboraba en la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero), falleció estando trabajando el 25 de octubre del 2008. Y antes había nombrado al sobrino heredero universal de todos sus bienes, derechos y acciones; acto confirmado ante el notario de Última Voluntad.

El tío había acumulado vacaciones de 19,9 días, para un saldo de 567,33, pesos; y la entidad no le facilitó a Roberto esta última cifra. Como heredero universal, él acudió a la Oficina de Actos de Última Voluntad, con el fin de cobrar el salario correspondiente y las vacaciones. Pero la asesora jurídica de la Empresa no reconoce los documentos (testamento y acta de última voluntad), a fin de efectuar los pagos.

«La mencionada compañera me expresa —señala Forsythe— que debo presentar una Declaratoria de Heredero para tener derecho al cobro del salario, de la quincena laborada y del acumulado de vacaciones. Mi duda se acrecienta cuando realizo la consulta con un abogado de Asuntos Laborales y me confirma que, según el artículo 97 del Código de Trabajo vigente, yo tengo todo el derecho de ejercer el cobro según mi acreditación como heredero universal».

¿Un NT?

El pasado 26 de diciembre, alrededor de las 6:00 p.m., súbitamente Isabel Leonard sufrió un desfase eléctrico en su vivienda (Rodríguez número 22, apartamento 6, entre Rabí y 10 de Octubre, Santos Suárez, en el municipio capitalino de 10 de Octubre). Y de inmediato se averió su televisor.

Isabel llamó rápidamente al 18888 y formuló su queja a la Empresa Eléctrica. Al siguiente día, al ver que no recibía respuesta, llamó varias veces. Y al fin llegó el carro de la empresa, pasadas las 5:00 p.m. Revisaron el metro contador, y le explicaron que en esos momentos todo estaba en orden. Le orientaron ir a la OBE de 10 de Octubre, en Víbora Park.

Fue allá Isabel. Y quien debía atenderla se encontraba inmersa en la distribución de equipos eléctricos. Fue la secretaria quien anotó todo y le solicitó que llamara al siguiente día al teléfono 644-5885. Así lo hizo, y habló con el funcionario que atiende ese tipo de casos.

Lo insólito fue cuando el funcionario le comunicó que la queja no procedía, pues quien la atendió no le hizo un «NT».

Isabel desconoce lo que es un NT, y tampoco le alertaron que tenía que haberlo hecho la primera vez. Pero lo cierto es que debido a la subida de voltaje su televisor se rompió. Y ella sí sabe bien lo que es eso en Cuba.

Por cierto, ¿qué rayos es un NT? ¿Será «no tendrás»?

Bochorno

El ingeniero Miguel Ortega Fernández (San Ignacio 316, apartamento 18, en La Habana Vieja) alerta de algo imperdonable:

«Todos los días tengo que transitar por el Parque Central, donde se encuentra la estatua de nuestro Héroe Nacional y, ¿qué ocurre?: pues nada más y nada menos que en los muros que circundan el monumento se sientan tanto cubanos como extranjeros. También niños juegan sobre la plataforma del monumento».

Lo peor, asegura, es que nada sucede. No aparecen guardaparques ni otras autoridades para cortar por lo sano. Nadie evita tal bochorno en sitio tan sagrado. Él piensa que, en primera instancia, habría que poner avisos prohibiendo el acceso al monumento, para luego afianzar con controles y multas.

Al final comulga con el Doctor Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, en su cruzada contra quienes no respetan los monumentos ni las glorias patrias.

 

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