Referencia nacional... de chapucería

Por las chapucerías que se dejan en muchas obras, se desangra el país. Si lo dudan, aquí está solo un botón de muestra en la historia de Zenaida Fuentes, vecina del edificio I, apartamento 45, Marcané, municipio holguinero de Cueto.

Zenaida es una de las beneficiarias del edificio de 45 apartamentos que, construido a como fuere por el contingente Hermanos Martínez Tamayo, se entregó en junio de 2008 a trabajadores destacados, casos sociales y antiguos moradores de una cuartería en pésimas condiciones, entre otros.

Pero el inmueble nació torcido: cuando se les entregaron las respectivas llaves, el director de Vivienda del municipio les aseguró que en el plazo de una semana tendrían agua. Ya llevan 14 meses habitando el inmueble y aún no disfrutan de ese vital servicio. No existe una turbina competente para bombear la misma desde la cisterna hasta los tanques. Estos, situados en la azotea, ya están cuarteados por la excesiva sequedad.

Tampoco se le hizo la prueba hidráulica al edificio. Los vecinos, por su cuenta, se aplicaron en ello. Y detectaron una verdadera red de salideros: hasta por las lámparas eléctricas mana el agua. Hay apartamentos que son «corrientazos» puros en paredes e interruptores.

Hay tres apartamentos que se entregaron con azulejos rotos en los baños y las mesetas de la cocina. En estas últimas, en su gran mayoría los azulejos están mal colocados pues no se echó la cantidad de mezcla requerida. Y suenan huecos.

Hay cinco apartamentos que se mojan por las filtraciones desde la cubierta, y tres que están cuarteados casi por completo. En siete viviendas hay problemas con las persianas de aluminio; y con las puertas exteriores, hechas de playwood, que no ofrecen seguridad alguna.

A los apartamentos de dos cuartos, solo le pusieron puertas a una de las habitaciones; y no se le hizo el trabajo de carpintería a los closets ni a las mesetas. Son simplemente cajones de cemento. Hay paredes que tienen una parte de celosía, por lo cual penetra el agua cuando llueve, y cuando no el aire, que acaba con todo.

Hay 11 apartamentos con problemas en los baños: les falta el herraje en el tanque de agua, el lavabo está flojo, hay juegos de tazas de inodoro de tercera categoría. «Y con todos estos problemas —señala Zenaida— se dice declararlo de Referencia Nacional, después que se pasaron casi 30 años para hacerlo».

El 30 de marzo del presente año, Zenaida envió una carta de denuncia al Ministerio de la Construcción, y aún no ha recibido respuesta al respecto. Ese fue el último intento, después de haber hecho las gestiones en el municipio y la provincia. Sí, fueron comisiones por allí, y la única respuesta en mano es que se presentó una demanda al Contingente Hermanos Martínez Tamayo. No faltaron los sistemáticos planteamientos en asambleas de rendición de cuentas del delegado… Pero la atención y solución no aparecen por ahora.

Zenaida, sus vecinos y muchos de los beneficiarios de tantos disparates constructivos levantados impunemente en cualquier sitio, se cuestionan con razón qué patente de corso tienen algunos para derrochar en fealdades, desaliños y remiendos, recursos tan deficitarios para un asunto tan crítico como lo es el fondo habitacional del país.

¿Cuándo pagarán por esos desaciertos? ¿Qué derecho hay a dilapidar el patrimonio constructivo? ¿Quién va a poner autoridad y a exigir a pie de obra en esos andamiajes de la sinrazón, y la falta de rigor?

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