Se salieron del término de la ley - Acuse de recibo

Se salieron del término de la ley

«Mientras las instituciones que brindan servicios y atienden trámites no se consagren a servir con devoción hasta al último ser humano y no supediten a esa máxima su filosofía de trabajo, habrá ciudadanos que sigan sufriendo por las distorsiones de aquellas».

Ese alerta lo dejaba la denuncia del avileño Jesús Gómez Hernández, cuya queja se publicó en esta sección el 17 de mayo último. El lector había iniciado en noviembre del 2012 un trámite con la Dirección Municipal de Vivienda (DMV), y esperaba su conclusión en el plazo de 60 días previsto por esa dependencia.

Cansado de esperar, con ese tiempo ya triplicado y sin que su gestión avanzara un ápice, Jesús buscó una respuesta a otro nivel. Se le comunicó, entonces, que la Directora de Vivienda del municipio era la única facultada para firmar su trámite y tenía alrededor de 800 casos atrasados, lo cual le impedía avanzar. De este modo, el lector terminaba preguntando qué culpa tienen los clientes de que exista atraso, y si no puede brindarse una solución más expedita a este asunto de las firmas.

A propósito llega la carta de Marianela Fernández Lorenzo, directora de Vivienda en el municipio de Ciego de Ávila, quien explica que efectivamente Jesús entregó sus documentos el 30 de noviembre a la DMV, procurando se rectificara las medidas y linderos de su hogar por tener litigio con sus vecinos del fondo. Poco antes de levantarse expediente a su nombre, en esa misma instancia «se había radicado con igual pretensión» el expediente de una ciudadana, «y se acumularon ambos procesos para solucionarse de forma conjunta».

Añade la funcionaria que «los procesos litigiosos tienen 60 días hábiles no naturales para su solución. El proceso de Jesús debió haberse notificado el 27 de febrero de 2013, y se le notificó el 15 de mayo del año, con 54 días de atraso.

«El compañero se presentó en la oficina de Atención a la Población de la Dirección Provincial de Vivienda el 26 de febrero y manifestó su inconformidad con el atraso del trámite. Se le explicó en aquel momento que existía demora en la solución de los expedientes del 2012» y que «la firma de los mismos es responsabilidad exclusiva de la Directora».

«Sin ánimo de injustificar lo incorrecto», la directiva presenta disculpas a ambas partes (a Jesús y a la otra promovente) por las molestias causadas «en cuanto a la infracción de la legalidad cometida al tramitar los casos fuera del término establecido por ley. Lo sucedido tiene su base en dificultades que en estos momentos afrontamos en la DMV, referidas a la escasa experiencia en trámites de la vivienda que poseen algunos de los especialistas en Derecho, dada su juventud, unido a que el asunto en cuestión resultaba demasiado complicado de resolver. La nueva dirección del centro, la cual yo represento, trabaja por dar cumplimiento a los señalamientos realizados y brindar una satisfacción tal como merece la población».

Gentileza con trasbordo

Aprovechando el receso docente, Ofelia María Sotolongo (calle 19 No. 14 entre Carretera del Caney y Calle 4, Vista Alegre, Santiago de Cuba) viajó el 14 de abril de esa ciudad hasta Colón (Matanzas) con sus dos nietos.

La partida de la Yutong de Ómnibus Nacionales estaba fijada para las nueve de la noche, pero problemas familiares de un chofer provocaron un atraso de dos horas. Sin embargo, el incidente que pudo augurar un viaje azaroso provocó efectos totalmente contrarios, por la gentileza que mostró la tripulación que asumió la travesía.

«Llevo 33 años viajando —añade— y nunca había visto choferes tan preocupados como Hugo Crispín Almenares y su compañero». La guagua iba con problemas, pero al llegar a Bayamo ambos conductores, ya sin solución técnica al alcance, le informaron a los pasajeros que otro ómnibus vendría por ellos, les dieron el trasbordo y los auxiliaron en pasar el equipaje de un carro a otro.

Tampoco desentonó la tripulación de relevo, atenta todo el tiempo al bienestar de todos y a la evolución de una joven que viajaba con náuseas, a quien incluso llevaron al hospital en Santa Clara. «Las palmas para ellos y para Sixto, chofer de la Girón que cubre el tramo entre Colón y San Pedro de Mayabón. Por ser tan cumplidores», concluye Ofelia María.

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