Para entrarle al marabú

El marabú de la finca que tomó en usufructo esperaba por él. Pero Luis Miguel Pérez Guerrero (Calle Eduardo de la Torre No. 18, entre Julián Santana y Francisco Vega, Rpto. Santo Domingo, Las Tunas), no podía acceder a sus tierras, pues la única vía de acceso fue cerrada por un vecino de la finca forestal, el que corrió la cerca perimetral.

Tal era el dilema del joven tunero, según narró aquí el 9 de noviembre de 2014. Luis Miguel informó de la situación al Director de la Finca Forestal Unidad empresarial de base (UEB) Las Tunas, a la delegada municipal y al Delegado provincial de la Agricultura y a quienes atienden a los desmovilizados del Servicio Militar en las instancias municipal y provincial del Ministerio de Trabajo.

Al respecto contesta Omar Yoel Pérez López, delegado de la Agricultura en suelo tunero. Tras las investigaciones de rigor, se comprobó que el remitente había iniciado labores de chapea en su tierra en usufructo usando como vías de acceso el vertedero municipal y una finca particular, las que no pudo seguir empleando. En el caso del     vertedero se prohibió la entrada de personas por riesgos de enfermarse, y respecto a la finca de marras, su dueño impidió seguir atravesándola, refiere el Delegado.

En busca de otra vía de acceso, Luis Miguel «contactó con los responsables de la Finca Forestal a la que hace referencia y en los límites de la cual existía una trocha cortafuegos que en determinado momento fuera utilizada por personas para trasladarse a través de ella; recibió como respuesta la negativa de los compañeros», señala el Directivo.

La vía referida —apunta— «fue cerrada por el compañero Ramón Corría Guerra, responsable de la Finca Forestal, para lo cual corrió la cerca que delimitaba el área de la finca dos metros hacia afuera, cerrando la referida trocha, y con ello, el camino por el que sí es posible llegar al lugar».

Asimismo se verificó que el remitente fue atendido por el Director de la Unidad Empresarial de Base Forestal del municipio, por la Delegada municipal del Minag y por funcionarios del Centro de Control de Tierras en el municipio y la provincia, «los que no fueron lo suficientemente profundos en su actuar, pues no examinaron en el terreno las limitaciones reales que existen (…) y que impiden al reclamante tener acceso al área entregada».

Finalmente, apunta el Delegado, se declaró con razón en parte el reclamo de Luis Miguel. Aunque la vía de acceso en cuestión no constituye un camino real, no existen razones que imposibiliten se abra para su uso como paso. A tal efecto se emitieron las indicaciones correspondientes para abrirla. El demandante debe contribuir al traslado de la cerca.

«En cuanto a las violaciones de procedimientos cometidos en este caso por funcionarios del Ministerio de la Agricultura, se aplicaron las medidas disciplinarias correspondientes a los responsables, según su implicación», concluye el dirigente.

Agradezco la respuesta. Hubiese sido oportuno se detallaran las medidas que se adoptaron con los responsables. No obstante, lo más importante es que a estas alturas (la respuesta llegó a JR el 21 de noviembre) ya Luis Miguel debe tener su acceso y la finca usufructuaria ha de estar más limpia de marabú. Con tanta urgencia que tiene el país por producir alimentos, es sumamente lamentable que escaramuzas de esta índole hagan perder tiempo, esfuerzos y recursos.

Aguas de la gratitud

Con tantos palos que les da la vida cotidiana, a veces trabajando en condiciones muy complejas, no hay nada más justo que reconocer, cuando sea oportuno, el buen desempeño de los compañeros de Aguas de La Habana.

Así lo cree Teresa Martínez Cartaya (Calle 11, No. 505, e/ San Francisco y Concepción, Lawton), quien escribe para elogiar la meritoria actitud de Beatriz Sotomayor, jefa territorial del municipio de 10 de Octubre de la referida empresa.

Destaca la remitente el rápido y eficiente accionar de la funcionaria para poner fin a la carencia de agua en su casa. «Satisface conocer a dirigentes que, además de ser infatigables trabajadores, son capaces de combinar la exigencia con ese sentido de la solidaridad tan necesarios en los tiempos que vivimos», apunta la capitalina.

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