Farmacéuticos, no importa cómo

El pasado 29 de marzo, Oneris Martínez González señaló, en nombre de los trabajadores de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas de Cienfuegos, que con el incremento de salario para el sector de la Salud, mediante la Resolución 22 de 2014, en las empresas de Farmacias y Ópticas solo estaban comprendidos los graduados como tecnólogos de la Salud o licenciados en Ciencias Farmaceúticas que ocupen cargos específicos, determinados en una carta remitida por el director de Recursos Humanos del Ministerio de Salud Pública.

Argumentaba Oneris que tal medida provocaba diferencias salariales entre trabajadores que, aunque ocupan un mismo cargo o responsabilidad similar, y tienen el mismo nivel de Educación Superior, no tienen derecho al incremento salarial por no ser graduados de esas especialidades.

Al respecto responde el doctor Marcos del Risco del Río, director de Capital Humano del Ministerio de Salud Pública (Minsap) que la Resolución 6  del 14 de febrero de 2017, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, extendió la aplicación del Apartado decimonoveno de la Resolución 22, de 27 de mayo de 2014 del mismo Ministerio, a todos los graduados en Servicios Farmacéuticos no formados en el sector de la salud.

Aclara que con la Resolución 6 se solucionan las diferencias salariales entre licenciados en Ciencias Farmacéuticas, graduados de las universidades de Ciencias Médicas y otros centros de Educación Superior.

Señala que el Minsap instrumentó, mediante carta circular con fecha 7 de marzo de 2017, el procedimiento para efectuar el pago a los licenciados en Servicios Farmacéuticos no graduados en Universidades de Ciencias Médicas, que estén ocupando cargos de nivel superior y de cuadros.

Apunta que, como parte del proceso previo a la Primera Conferencia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud, se informó a los delegados en las conferencias provinciales la respuesta a ese planteamiento.

Todas las reclamaciones o consultas realizadas, refiere, han sido atendidas y han tenido respuestas oportunas. La inquietud planteada por Oneris, a partir de las propuestas realizadas por el Minsap, para eliminar esas diferencias y la aceptación de los niveles correspondiente, está resuelta, señala.

Agradezco la respuesta, y solo queda preocuparse del porqué no se interpretó en Cienfuegos la medida adoptada, y tuvo que reflejarse la denuncia para que se resolviera el problema.

¿Salsa en el museo?

Francisco Cabezas Cabañas (edificio 726, apto. 7, zona 23, Alamar, La Habana del Este) cuenta que el 30 de abril pasado, al mediodía, fue con su esposa al Museo de la Revolución, en La Habana Vieja, que no visitaba hacía diez años.

La entrada a ese importante museo, refiere, cuesta ocho CUC a los turistas extranjeros y ocho CUP a los visitantes cubanos. Y cuando recorría las salas sintió una música contagiosa...

Al llegar al patio interior, afirma, «con asombro vi una tarima y encima a varios coreógrafos que enseñaban a bailar salsa a un nutrido grupo de parejas de extranjeros y cubanos».

Francisco sostiene que en la segunda planta se repetía lo mismo: enseñaban a bailar salsa. Y a solo unos metros, los recortes de periódicos y fotos de mártires y héroes caídos durante la dictadura batistiana.

Señala que al contraponer las evidencias de tantos sacrificados con la música de los bailadores, sintió molestia e indignación.

«No sé si visité el Museo de la Revolución o una academia de baile. No debemos ser cómplices del desvío que enseñamos a nuestros visitantes, que en vez de interesarse por la Historia de Cuba se interesarán por aprender a bailar salsa. Soy un gran bailador, pero todo tiene su lugar y espacio», manifiesta Francisco.

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