¿Qué país me compraré?

Aunque parezca pura fantasía, en el mundo hay unos pocos que pueden hacerse esta pregunta: ¿qué país me compraría? Y es que tienen suficiente dinero como para hacerlo, si alguno estuviera en venta.

No hablo de los imperios. Es sabido que el hombre que ocupe la Casa Blanca en la administración para la que ha sido elegido —hasta ahora han sido del sexo masculino—, no pocas veces ha manejado a su antojo posiciones políticas de ciertos Estados, torciendo brazos, comprando conciencias y pareceres o empleando la fuerza de las armas.

Pero me refiero a individuos —en este caso hombres y mujeres— cuyo poderío económico es tal, que supera al de no pocas naciones. Por ende, podrían comprarlas si estuvieran en venta, aunque para acercarse a la posibilidad, poseen no pocas propiedades fuera de su lugar de nacimiento, vastas tierras productivas o sin producir, pequeñas islas o cayos en el Caribe, bienes inmuebles, industrias, minas y demás.

La revista FORBES, la dedicada a ponderar y hacer mitos de los multimillonarios, recién publicó varios artículos dedicados a hacer loas del tema y restregarle en la cara al resto de los mortales que hay 400 personas, la mayoría de ellos estadounidenses, que podrían darse ese gusto, porque sus fortunas suman 1,27 billones de dólares, y la publicación ha buscado sus datos nada menos del Fact Book de la CIA (la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU.)

Sabido es que desde hace unos años el hombre más rico del mundo es Bill Gates, el de Microsoft y mucho más, con 50 000 millones de dólares en las arcas, lo que supera el producto interno bruto (PIB) de —créalo o no lo crea— 140 países. Recordemos que en la ONU hay reconocidos 192 con el status de independientes, así que saque la cuenta porque no solo son los más pobrecitos de esta tierra, los que podrían estar en sus manos.

Aunque le sigue de cerca en la lista de los magnates Warren Buffett con 40 000 millones de dólares, quien también tiene plata como para hacerse dueño de algunos de esos Estados, hay otros que se han dedicado a la política para satisfacer la cuota de poder y así Nueva York, la ciudad considerada metrópoli del mundo, está dirigida por el alcalde Michael Bloomberg, cuya fortuna asciende a 17 500 millones, los que FORBES y la CIA consideran es el valor total de los bienes y servicios producidos por Zambia, por ejemplo. Por cierto, para mantenerse en el cargo y lograr la reelección Bloomberg se gastó él solito 100 millones de dólares en la campaña electoral.

Siguiendo la lista de los 400, la revista de los multimillonarios nos muestra a Sheldon Adelson, magnate de los casinos que con sus 9 000 millones guarda tanto PIB como Las Bahamas, o Pierre Odmidyar, el del invento de eBay (el mercado de subastas por Internet y mayor del mundo) que con 5 500 millones de dólares tendría para controlar el mercado de Somalia.

Otros son más prácticos, y tienen tal cantidad de terrenos e inmuebles que son los reales dueños de algún lugar, como es el caso del rey inmobiliario Donald Bren que en el Condado californiano de Orange posee 475 edificios de oficinas, 115 comunidades de apartamentos, 41 centros comerciales, y unos cuantos resorts y viviendas, que le han dado un capital de 12 000 millones de dólares y eso equivaldría a mucho más que la economía de la devastada Haití.

En la relación de países y un soberano al lado no faltan el director de cine George Lucas y Guyana; el hombre de la burbuja inmobiliaria John Paulson y Montenegro; Eli Broad y su financiera AIG con Barbados; y dice FORBES que los tres menos ricos de la lista pueden unir sus fortunas y superar a la economía de Belice.

Hay que decir que en esta parte del continente, algunos señores Don Dinero están en el elenco de los afortunados y salen con esa dote a buscarse la categoría de «Presidentes» o «Primeros Ministros».

El más famoso de los actuales es sin duda el italiano Silvio Berlusconi, y el chileno Sebastian Piñera ocupa un buen lugar en la relación, y se dice que desde que ganó las elecciones las acciones de su más importante empresa, Axxion, se duplicaron. ¿Su fortuna personal? Mil millones de dólares.

Hay quien no alcanza a estar en el inventario de los más poderosos, y aunque su fortuna no ha sido cuantificada públicamente con exactitud, sí cuenta millones y buscó el poder político, como es el caso del panameño Ricardo Martinelli.

Así anda el mundo, ancho y —podría ser— ajeno.

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