Los que soñamos por la oreja

Un maestro de ceremonia de los de verdad

Hace algunas semanas asistí a una de las funciones que se llevan a cabo en Don Cangrejo, uno de los sitios de La Habana nocturna con una programación artística de las más llamativas. Esa noche actuaba Descemer Bueno y un conjunto de invitados, para presentar parte considerable del contenido de su nuevo disco, fonograma que lleva por título Bueno.

Varias fueron las cosas que me pusieron a meditar durante la excelente actuación de Descemer y sus invitados. La primera de ellas fue pensar en que es una lástima que en Cuba apenas se realicen estudios de audiencia. El nutrido público reunido en Don Cangrejo a propósito de la ocasión, daría para una investigación de perfil sociológico y antropológico en materia de cultura, con la que echar luz desde una mirada académica a determinadas dinámicas que hoy se dan entre nosotros en torno a la segmentación de los mercados de bienes simbólicos y en relación con lo que investigadores como Stuart Hall y Dick Hebdige denominan subculturas juveniles y que, más recientemente, Rossana Reguillo prefiere nombrar culturas juveniles.

Ya en el plano musical, fue hermoso reencontrarme con instrumentistas nuestros que hace rato no veía actuar, como resultó el caso de Élmer Ferrer, uno de los mejores guitarristas de este país en los últimos 20 años y que en la pieza Sé feliz, hizo un solo memorable. También me pareció lograda la intervención de Baby Lores, en un dueto muy orgánico con Descemer y que fue de los que más cautivó a los asistentes.

Empero, para mí la sorpresa de la noche fue la intervención de Mr. Haka, uno de los actuales hiphoperos de nuestro país que más respeto. Este camagüeyano se incluye dentro de un grupo de raperos cubanos, como son Orishas, Marojorie, Nilo Mc, Las Krudas, Don Dinero, Mickey Flow, Mahoma, Papo Record, Randee Akosta, Kumar, Telmary…, para los que la cultura hip hop, además de resultar una actitud ante la vida, es el eje del que se parte a fin de articular una estética.

Mr. Haka cuenta con un par de discos: El Legendario (Key Records Studio, 2004) y Crónicas de un Escribano (AudioMix Productions, 2009). En este 2012, Haka tiene en proceso de preparación un nuevo doble CD, que tentativamente llevará por nombre Autorretrato. Él también participó en el fonograma ¡Qué bolá!, de Don Dinero y es uno de los miembros de Cubiche, banda dirigida por Descemer Bueno.

En lo concerniente al estilo de Mr. Haka como MC (el término utilizado en el mundo de la cultura hip hop para referirse a los raperos que actúan cual un Maestro de Ceremonia), este ha ido cambiando con el tiempo desde el momento en que debuta como rapero. En sus comienzos, él practicaba una suerte de rap crudo, con énfasis en el ritmo (bombo y caja) en lo relacionado con las bases de acompañamiento de sus piezas. En esta variante, se emplean escasos elementos musicales pues lo fundamental es resaltar el discurso del MC, por medio de que la voz lleve el mando y realice los cambios, siempre con un sonido simple y algo oscuro a manera de background y que es conocido en el argot del medio como de calle.

Ya en El Legendario, esta sonoridad se modifica y en los 13 cortes recogidos en el material encontramos una equilibrada alternancia entre rap y canciones mezcladas en unos casos con timba y en otros con son, en un proceso de hibridación semejante al ocurrido con otros representantes de la cultura hip hop en la Isla y en el extranjero. Del mencionado fonograma, el corte que mayor repercusión registró fue Lola, claro ejemplo de la integración entre rap y timba cubana.

Pero la madurez como creador, sin la menor discusión Mr. Haka la alcanza en su segunda producción discográfica, Crónicas de un Escribano, donde se aprecia una tremenda versatilidad en el discurso textual de este artista, que lo mismo pasa con su lírica por instantes agudos y casi pudiese afirmarse que de reflexión existencialista acerca del amor y la condición humana, que por momentos en los que nos impacta con desgarradoras crónicas de la vida en el medio artístico identificado con la escena underground.

En ocasiones hay en estas letras una dosis de inteligente ironía y en otras, un toque de fino cinismo. Todo ello hace de Mr. Haka uno de nuestros más maduros raperos del presente.

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