Destacan logros del Centro Nacional de Biopreparados

Con un colectivo profesional de 27 años de edad como promedio, este centro borra el estereotipo de que el científico es un anciano venerable lleno de sabiduría

Autor:

Marianela Martín González

El ingeniero Mitche Reyes destaca las bondades del Trofín y lamenta que por razones objetivas la producción no pueda satisfacer la demanda.

Fotos: Roberto Suárez

Si lo juzgamos por su apariencia pensaríamos que le faltan unos cuantos años para la responsabilidad que asume.

Al conversar con el joven ingeniero químico Mitche Reyes, especialista principal del área productiva del afamado antianémico Trofín, del Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN), te convences de que en él responsabilidad y jovialidad se transpiran al mismo tiempo.

Cuando le preguntas qué insatisfacciones tiene como profesional suele ser sintético, pero muy claro: «Dar mucho más».

«El año pasado sobrecumplimos los planes al tributar más de 90 000 frascos del confortante y una cifra similar de tabletas, pero estamos conscientes de que los resultados se adecuan a nuestras condiciones, no a la demanda», precisa.

La Estreptoquinasa recombinante, para destruir los trombos en personas infartadas, se obtiene en BIOCEN.

Este especialista siente satisfacción al pensar que cuando a alguien le diagnostican anemia piensa enseguida en los especialistas del Centro: «Sobre todo desde que se conoce el reconstituyente Trofín, creado por los doctores Elisa Aznar y Raúl González, un producto altamente efectivo contra esa deficiencia orgánica».

El novel ingeniero químico Roland Pérez Expósito, jefe de Área de Liofilización de la Planta de parenterales I, califica su misión de compleja y a la vez surtidora de satisfacción.

«Tenemos compromisos muy fuertes. Les prestamos servicios biofarmaceúticos a las más relevantes instituciones biotecnológicas cubanas, entre estas los centros de Ingeniería Genética y Biotecnología, y el de Inmunología Molecular», asegura.

Pérez Expósito considera que la responsabilidad no puede fallar en un área como la suya, en la cual un proceso como la liofilización del interferón dura 52 horas, y el más simple sobrepasa las 30 horas. Considera que las buenas relaciones y la disciplina son las armas para que entre los trabajadores de los diferentes turnos exista coordinación y no se reporten pérdidas por violación de procesos o normas técnicas.

PREMIO AL TALENTO

Gracias al CromoCen —conjunto de medios de cultivo obtenido en BIOCEN— el escondite de peligrosas bacterias puede descubrirse en menos de 24 horas, con una precisión que la Academia de Ciencias de Cuba acaba de premiar en su reconocimiento a los logros de la ciencia en 2006.

Medios de cultivos cromogénicos y fluorogénicos que permiten diagnosticar microorganismos gram negativos (bacterias) de una manera más simple que la tradicionalmente empleada, han sido puestos al servicio de la Medicina por la referida institución científica, y según sus creadores la especificidad es el sello distintivo de este producto.

La tendencia al uso de los cromogénicos y fluorogénicos no es privativa de Cuba, explicó la licenciada en Microbiología Marilyn Díaz, investigadora agregada del Departamento de Medios de Cultivos en BIOCEN. En varias partes del mundo esta tecnología ha desplazado a los convencionales métodos de diagnóstico, pero su obtención es casi un lujo, porque se trata de productos altamente costosos.

Bacterias tan fustigantes de la salud humana, como la Escherichia coli y coliformes, pueden identificarse con el CromoCen CC. Otras, como la Escherichia coli verotoxigénica y salmonellas, con la variedad ECCS; mientras que el SC y AGN alertan sobre la presencia de diversos tipos de gram negativos.

Marilyn integró el equipo que validó el referido medio de cultivo e hizo su presentación en el Instituto Nacional de Normalización. Recuerda que desde el año 2000 comenzó el proceso, y por tratarse de una gama amplia, todavía trabajan por lograr ese objetivo. Refiere que es tan probada su eficacia que en Brasil se creó una empresa mixta, encargada de su comercialización en el área.

«El compromiso de poner el talento al servicio de la humanidad y aportar todo cuanto podamos está en pie desde el 14 de agosto de 1992, en que se inauguró oficialmente este centro. Una muestra es la obtención de estos medios», advierte la microbióloga, quien adelanta que su tesis de doctorado versará sobre un nuevo método para identificar enterococus, microorganismos pertenecientes a los gram positivos (virus).

«Celebramos el aniversario 15 de BIOCEN y el 45 de la UJC replanteándonos tareas inherentes a la misión de la entidad, asociada a labores investigativas y productivas. Tenemos la suerte de ser un colectivo joven, que se nutre de talentosos científicos con un poco más de juventud acumulada, con deseos de conducirnos, y con su ejemplo lograr más de nosotros», declara la científica.

«Las responsabilidades de este centro requieren de personas con voluntad de superación, y los jóvenes no nos quedamos a la zaga en ese sentido. La mayoría estamos inmersos en la maestría o el doctorado, a pesar de que lo mismo en áreas productivas como investigativas el trabajo es arduo.

«BIOCEN tiene compromisos dentro y fuera de Cuba. Somos referente en la obtención de vacunas, biofármacos, medios de cultivos para microbiología, antianémicos y productos diagnosticadores y terapéuticos para las alergias. En más de 30 países comercializamos esos rubros», patentiza.

El apoyo ofrecido por el Instituto Nacional de Alimentos y los hospitales Hermanos Ameijeiras, CIMEQ, Juan Manuel Márquez y Leonor Pérez ha hecho posible este logro de la ciencia cubana.

DESAFIADOS POR LOS ÁCAROS

«Es cierto que los ácaros pueden sensibilizarte y hasta convertirte en alérgica crónica, como me ocurrió, pero aunque parezca un desliz tengo que decirte que investigarlos me ha proporcionado felicidad, porque como científica me han desafiado en la búsqueda de un candidato vacunal superior al existente».

La licenciada Mayelín Montesino trabaja para lograr una vacuna por vía oral que combata las alergias.

De esta manera la licenciada Mayelín Montesino resume su relación con esos microorganismos, y su tenaz lucha contra las enfermedades alérgicas.

Trabajar en la institución científica es para esta habanera una bendición, porque le ha permitido desarrollarse como investigadora en el Departamento de Alergenos, donde un personal muy competente estudia y aplica, desde hace diez años, los extractos de los elementos desencadenantes de alergias, entre estos los ácaros.

«Lamento no haber participado en la primera parte del proceso de obtención de los extractos como medio de diagnóstico, porque en aquel entonces no me había graduado todavía, pero en estos cinco años me he propuesto metas y he tenido el honor de ser parte del equipo que logró la vacuna terapéutica contra la alergia», precisa.

Mayelín reconoce la unidad entre los trabajadores de su Departamento como la principal fortaleza. Entre técnicos, licenciados en distintas especialidades y alergistas suman 15, pero según ella los une un interés común: encontrar medios de diagnóstico y de inmunoterapia cada vez más eficaces.

«Queremos ampliar el espectro y lograr productos con hongos y alimentos. Actualmente tratamos de desarrollar los extractos de leche de vaca, huevo y soya. Estamos en etapa inicial y trabajamos principalmente en su aplicación como medios de diagnóstico», anuncia.

Si de utopía se trata, Mayelín dice que la literatura científica ofrece posibilidades para lograr una vacuna por vía oral que combata las alergias, con el menor riesgo de reacciones adversas. Lograrla es un sueño al cual no renunciará.

«Yo sé que falta tiempo, pero haremos todo lo posible porque no quede en los sueños, ni en los intentos».

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