De la Revolución Energética y otros asuntos

Llegaron a la conclusión de que el control es aún vulnerable, el consumo de electricidad puede ser reducido y el ahorro es insuficiente

Autor:

Juventud Rebelde

Carlos Lage Dávila.

En sus palabras de resumen, Lage señaló que al examinar la marcha de la Revolución Energética algo quedó claro para todos: el control es aún vulnerable, el consumo de electricidad puede ser reducido y el ahorro es insuficiente.

Hay que ahorrar más, controlar más, expresó. «El país consume 1 200 000 toneladas de diésel. Cada mil toneladas que dejemos de consumir, son 600 000 dólares que podemos destinar a otras necesidades; cada megawatt (MW) que desplacemos de la hora pico es un millón de dólares que podemos dejar de invertir y destinar a otras necesidades».

Sobre el presente y futuro de los diferentes programas que abarca la Revolución Energética precisó que se avanza en la instalación de nuevas capacidades de generación de electricidad; que deben atenderse los problemas aún presentes en la reparación de redes, y que la distribución de artículos y equipos electrodomésticos deberá concluir este año.

Se hace necesario —puntualizó— garantizar la creación y funcionamiento de los talleres de reparación y continuar mejorando el cobro de los créditos otorgados, y avanzar con más celeridad en la sustitución de bombas de agua por otras nuevas, más eficientes.

En el caso de la vivienda, Lage expresó que «sin brigadas de constructores dedicadas exclusivamente a la vivienda, sin una amplia participación popular, sin los vecinos, sin los colectivos de trabajadores, no es posible construir, como necesitamos, decenas de miles de viviendas cada año»; sin dejar de reconocer que hay que hacer un esfuerzo mayor en la industria de materiales de la construcción local, donde hay más potencial y resulta vital sobre todo para reducir las transportaciones.

No menos importante fue el análisis hecho en lo concerniente a la disciplina laboral, el cumplimiento del horario, el control de los recursos y la lucha contra la corrupción. Para todos quedó bien claro que el resquebrajamiento de la disciplina trae consigo graves consecuencias en lo material y en lo político.

«Se dijo y reiteramos que sin el ejemplo de los jefes nada podrá lograrse. El administrador o director tiene que llegar primero y no ausentarse ni un minuto de la jornada laboral. Hay que eliminar radicalmente el mal hábito de citar a reuniones en el horario laboral a los directores o administradores de centros de trabajo».

El orden, la disciplina, la austeridad, son valores morales y revolucionarios, de manera que no se trata solo de medidas organizativas y administrativas, sino también de trabajo político y el trabajo político entendido no como una tarea exclusiva del Partido y de las organizaciones de masas, sino como herramienta esencial de todo cuadro revolucionario y muy especialmente de los cuadros del Poder Popular, que son en primer lugar dirigentes políticos, reflexionó.

Al referirse a los «graves problemas del transporte y la vialidad», señaló que los recursos que se invierten permitirán mejoras, pero gradualmente y no aún con la velocidad que requerimos.

«En los últimos tres años hemos recibido 3 113 ómnibus, de ellos, más de mil nuevos, 2 417 camiones, 440 ambulancias, 710 equipos de transporte especializado para los servicios eléctricos, 275 para los de comunicaciones, entre otros medios».

Pero, tenemos que lograr que cada chofer tenga conciencia de que tiene a su cargo un recurso del Estado para beneficio del pueblo y que tiene que conservarse en buen estado. Hay que ejercer control administrativo y popular sobre esos trabajadores y medios.

Otro tema sensible es el de la producción de alimentos y los mecanismos de comercialización. «Es insuficiente la producción y deficiente la comercialización», apuntó Lage. «Esta no es tarea solo de la Agricultura, es tarea también del Poder Popular, ustedes tienen que conocer lo que se produce, hacer o proponer lo necesario para que a los mercados lleguen más productos, con precios cada vez más asequibles».

Y sobre la situación higiénico-epidemiológica del país y, de manera particular, el sida, informó que «Cuba tiene hoy una prevalencia de 0.05 en las edades de 15 a 24 años, la más baja de toda América y una de las más bajas del mundo, a pesar de un pesquisaje activo de más de un millón de casos cada año, y se ha logrado prolongar la vida de los enfermos, con atención adecuada y tratamiento medicamentoso gratuito a todos los que lo necesitan. No podemos retroceder y debemos continuar mejorando estos resultados».

Al referirse a la lucha contra el mosquito Aedes aegypti, afirmó que «hoy no tenemos ni un solo caso de dengue en el país y Cuba es uno de los tres países de América Latina donde la enfermedad no es endémica.

«El reto es que no se presente más la enfermedad, que demos sistemáticamente la batalla en lo que hemos llamado la sostenibilidad de la lucha contra el mosquito, que si se presenta un caso nos movilicemos como si fueran ya 50 000 y cortemos la transmisión. Tenemos la organización y los recursos para lograrlo».

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