Llaman a dar continuidad en la formación de los cuadros

El tema de la política de cuadros dentro de la juventud debe desbordar a los comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas

Autor:

Juan Morales Agüero

JESÚS MENÉNDEZ, Las Tunas.— El guatemalteco Augusto Monterroso le debe parte de su celebridad literaria a una miniatura que, de tan conocida, puede recitar de carretilla hasta el más despistado de los lectores: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí», dice solamente el brevísimo cuento con ínfulas de recordista Guinness.

La joyita narrativa de apenas 43 letras vino a mi memoria durante los debates de la asamblea de la UJC en este municipio tunero. «Cuando despertó, el tema de la política de cuadros todavía estaba allí», parafraseó mi subconsciente, al apreciar de nuevo sobre el tapete un asunto recurrente en la mayoría de las reuniones del país.

La realidad —inobjetable y tangible— tiene la contundencia de un directo a la mandíbula: por mucho que insisten a todas las instancias los dirigentes juveniles, consolidar la política de cuadros se erige aún como uno de los grandes retos de la organización. Algunos de los delegados pusieron ejemplos concretos que ilustran su magnitud.

«Se ha dado el caso de que el secretario general de un comité de base ha partido para una misión en el exterior sin dejar a un militante con la suficiente preparación para que lo suplante en el cargo —dijo la trabajadora social Laritza Díaz. Eso denota un pésimo trabajo en materia de reserva. Hoy exigimos para que situaciones así no se repitan».

Ernesto Rodríguez, funcionario del Comité Nacional de la UJC, hizo alusión a las secuelas que podrían derivarse de circunstancias de ese tenor: «Muchas de las conquistas del comité de base podrían irse al piso —conjeturó—. Porque un improvisado no suele estar en condiciones de mantenerlas y menos de potenciarlas. Eso hay que discutirlo bien. Sí, estar presto para cumplir cualquier tarea. Pero con la garantía de que al timonel lo reemplace la persona idónea».

El tema de la política de cuadros dentro de la Juventud, empero, desborda los límites de las estructuras de base. El Segundo Secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro, lo trató con hondura en el V Pleno del Comité Nacional, donde esbozó líneas muy precisas acerca de cómo debe trabajar la UJC para avalar la continuidad de la Revolución. Ahora, para ser cuadro juvenil, se exigen cinco años de experiencia laboral como mínimo. Hay que convencer a quienes cumplan con el requisito y tengan condiciones de que su deber está en dar el paso al frente.

«La experiencia laboral fortalece ideológicamente al futuro cuadro, porque a la hora de actuar sabe cómo piensa el obrero —aseguró en su intervención Ismael Cruz, primer secretario de la UJC en la provincia. Este municipio cuenta con jóvenes valiosos que pueden engrosar esa reserva que tanto necesitamos. La tarea necesita de un impulso vigoroso e inmediato y debe constituir una prioridad».

Los delegados, que ratificaron a Yurisán Dieguéz como su primer secretario, van ahora por esa conquista. De ellos depende que la paráfrasis del cuento de Monterroso culmine sus acechanzas.

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