Crimen sin castigo

A cinco años del asesinato del cámara José Couso por las tropas invasoras yanquis en Bagdad, su hermano Javier relata vivencias de un proceso judicial sesgado por la sumisión a los designios del agresor

Autor:

Juventud Rebelde

La prensa independiente que llegó a Bagdad estorbaba pues comenzó a demostrar que la guerra era un verdadero genocidio, comentó Javier. Foto: Roberto Meriño. A Javier le cambió la vida aquel fatídico 8 de abril de 2003, cuando su hermano, José Couso Permuy, camarógrafo español de televisión, fue asesinado en el hotel Palestina por tropas de ocupación yanqui en Iraq.

Hasta ese momento Javier era un joven amante del rock, baterista de una banda, actividad que en muchas ocasiones tuvo que compartir con la de mensajero, pintor de brocha gorda, vendedor de discos y ayudante de su hermano José, entre otras faenas.

Cinco años después del crimen sin castigo, Javier no ha dejado de ser un apasionado por la música; pero sobre todo es un defensor de la justicia y la verdad. Persiste en él la sonrisa franca, como el optimismo nacido de la fe en la victoria final, del cual surge también la resistencia por una lucha que sabe larga y contra un enemigo muy poderoso.

Javier está en Cuba por invitación del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, donde se prepara para ser cronista audiovisual de la lucha que ya ha trascendido el íntimo círculo del dolor e indignación familiar por la justicia aún no cumplida.

El 13 de mayo último, una sección de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional española revocó una decisión del juez Santiago Pedraz, quien ordenó procesar a tres militares estadounidenses señalados como responsables de la muerte de su hermano. Se trata del sargento Thomas Gibson, el teniente coronel Philip de Camp y el capitán Philip Wolford. Sin embargo, la familia Couso Permuy sigue en sus acciones para aplicar la justicia a los responsables de ese crimen.

—¿Es acaso definitiva esa situación?

—Tuvimos un revés que no fue definitivo.

—¿Con qué cuentan en estos momentos para seguir la batalla en los tribunales?

—No podemos olvidar que existen jueces que quieren investigar lo que realmente ocurrió aquel 8 de abril en Bagdad y los abogados todavía cuentan con las pruebas.

Tras la apelación al Tribunal Supremo español, el caso ha vuelto al juez que ha dictado con una providencia de siete medidas para seguir con el sumario.

El hotel Palestina (al fondo)figuraba en la lista de objetivos que las tropas de EE.UU.atacarían en Bagdad. José Couso se ha convertido en un símbolo de la libertad de información del periodismo de guerra independiente.

—¿Cuáles son y qué importancia tienen?

—Citar a los responsables de Al Jazeera y otra televisora árabe para que den su versión sobre aquel ataque, del cual también fueron víctimas como parte de la prensa internacional independiente. También serán convocados a declarar dos ministros del gobierno de José Aznar: la canciller, Ana Palacios, y el ministro de Defensa, Federico Trillo, para aclarar lo transmitido a ellos por el gobierno de Estados Unidos sobre los sucesos de aquel 8 de abril de 2003.

«El juez ha pedido al Ministerio de Defensa que nombre a dos peritos en armamento para determinar si fue “proporcionado” el ataque al hotel Palestina, en correspondencia con lo establecido por el Derecho Internacional Humanitario. Asimismo ha solicitado una comisión para que se desplace a Iraq y haga la reconstrucción de los hechos. Nos ha admitido la pericia de un general en activo de la Guardia Civil, quien es experto en Derecho Internacional Humanitario de los periodistas en escenarios de guerra.

«Entre esas pruebas están las declaraciones al programa televisivo Democracy Now por parte de la ex sargento de la inteligencia militar estadounidense, Adrianne King, donde expuso que su labor era espiar las conversaciones telefónicas de los hospedados en el Palestina. En esos días ella tuvo acceso a la lista de objetivos militares que serían atacados en Bagdad y ahí estaba el hotel; entonces, le recordó a su jefe quiénes estaban ahí, y la respuesta fue que ese no era su problema».

—¿Qué razones hay detrás de ese dictamen?

—Nosotros decimos claramente que el revocamiento del auto de procesamiento y la orden de búsqueda y captura tuvo por base razones espurias. Es sumisión ante las presiones del gobierno de Estados Unidos. Claro, sabemos que estamos enfrentando tanto al gobierno de EE.UU. como al de España. Para nuestra desgracia, tanto el Partido Popular como el Socialista son sumisos a la Casa Blanca.

«Para nosotros todo está claro. Fue la misma unidad la que atacó los tres centros de prensa. La prensa independiente que llegó a Bagdad estorbaba, comenzó a demostrar que la guerra era un verdadero genocidio, y que las bombas y los misiles no eran “inteligentes”. Por eso decidieron atacar a esos tres lugares como aviso y represalia».

Periodistas y la guerra

—¿Qué ha pasado con esos periodistas que buscan la verdad?

—Hace poco tuve una entrevista con un periodista iraquí que me habló de una lista de ellos condenados a muerte. Él estaba en el número dos y ahora vive en Siria. El primero de la lista, el presidente del sindicato del gremio y su amigo personal, ya fue asesinado. Este comunicador sigue denunciando los crímenes contra sus colegas.

«Según me contó, en estos últimos cinco años ha contabilizado 240 periodistas iraquíes muertos, y si se suman los de otras nacionalidades, el monto se eleva a más de 300. Esa es una cifra inédita desde que existe el periodismo de guerra.

«Con esto lo que quiero decir es que hay una intencionalidad, para que no haya periodismo independiente. En esos crímenes están involucradas las tropas de EE.UU. y los escuadrones de la muerte de los partidos colaboracionistas con el gobierno iraquí».

—¿Estuviste nuevamente en Iraq?

—Para el quinto aniversario fui a Bagdad con un fotógrafo de nuestro comité de lucha y pusimos una ofrenda floral en el lugar donde asesinaron a mi hermano. Allí se leyó una declaración traducida al árabe por un amigo iraquí a quien le expresé que ponerse de nuestra parte le podía traer problemas, incluso la muerte, pues en Bagdad aparecen asesinadas muchas personas todos los días, y que él se exponía saliendo por la televisión que cubrió el acto.

«Él me manifestó el orgullo de leer públicamente el comunicado. Nos dijo: “¡Estamos acostumbrados a morir!”, y esa fue una frase impactante. Lo mismo sentí cuando me expresó a reglón seguido: “¡Nunca vamos a perder la dignidad!”.

«Los trabajadores del hotel Palestina se acordaban de mi hermano. Es curioso y muy conmovedor que a cinco años, después de casi un millón de muertos, todavía ellos conserven fresca en la memoria aquel hecho. Y lo más significativo, entienden perfectamente por qué lo asesinaron».

—¿Cómo encontraste a Bagdad en esta oportunidad?

—Fue una de las visitas más complicadas que he hecho a Bagdad. En la de 2005, la situación era terrible; pero ahora, por ejemplo, no pudimos desplazarnos por la ciudad. Había combates continuos. Me quedé en el hotel Palestina, que es ahora un recinto amurallado. Desde mi ventana podía ver cómo los helicópteros artillados de Estados Unidos disparaban sus misiles, cómo sus aviones bombardeaban... También fui testigo de la respuesta de la resistencia: cada media hora podías escuchar disparos de mortero a la Zona Verde. Hay una situación de guerra total, aunque quieran ocultarlo.

—¿Pudieras hablarme de la vida de los iraquíes bajo esas circunstancias?

—Las personas viven bajo altos niveles de depresión. Por ejemplo, el recepcionista del hotel me contaba que su vida es un infierno: «Paso aquí cinco días enteros confinado; luego llego a casa corriendo, vamos al mercado con el temor de que estalle un coche-bomba, un misil, y luego a vivir encerrado en la casa». Las familias iraquíes viven como en cárceles, como en campos de concentración; los barrios están rodeados de alambradas y hasta con muros altísimos, postas, controles biométricos y esperando en cualquier momento un ataque.

LA SOLIDARIDAD

—¿Qué otras acciones han emprendido?

—Para el quinto aniversario conseguimos que el ayuntamiento de la ciudad de Madrid pusiera una placa recordatoria donde vivió mi hermano. Fue muy importante si se tiene en cuenta que el alcalde es del Partido Popular; además, aceptaron nuestro texto: «Aquí vivió José Couso, cámara de televisión víctima de la guerra de Iraq»; eso de víctima de la guerra de Iraq es muy importante. Esa tarde también se hizo una concentración frente a la embajada de Estados Unidos.

«Contamos con un comité de hermanos, amigos y compatriotas de José Couso que lleva adelante, simultáneamente, una batalla ciudadana, institucional y judicial.

«Organizamos protestas periódicas ante la embajada de EE.UU., damos conferencias por todo el país, sobre todo con la gente joven, en institutos, escuelas y universidades y explicamos los hechos y por qué se ataca al periodismo de guerra independiente.

«En el ámbito ciudadano hacemos conciertos y editamos materiales para autogestionarnos. En el área institucional estamos haciendo propuestas en los parlamentos autonómicos, en el Congreso de los diputados, en el Parlamento Europeo. Estamos preparando para el año próximo llevar a esa instancia de la Unión Europea a familiares de víctimas de los delitos de Estados Unidos, de los secuestrados por la CIA; queremos unir todo eso para decirles a los eurodiputados: ¡Qué pasa con ustedes!

«En el campo judicial, en el marco de la querella, trabajamos intensamente para lograr otro proceso y la orden de búsqueda y captura».

—¿El movimiento se extiende más allá de España?

—Sí. Hemos visitado 23 países y encontrado mucha receptividad, mucha solidaridad. Mi hermano se ha convertido, para desgracia de sus asesinos, en un símbolo de la libertad de información del periodismo de guerra independiente.

—¿Que ha representado Cuba?

—Ha significado el primero y permanente apoyo desinteresado y nos sentimos hermanados totalmente con este pueblo, que resiste con dignidad. A nosotros también lo que nos queda en esta batalla contra ese gran monstruo que es Estados Unidos, es resistir con dignidad como ustedes y no perder jamás la dignidad ni los principios.

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